Otro gallo cantaría

Por Dante Sabatto

Suena “Ay Carmela” y se agitan banderas rojos, amarillas y violetas: los colores de la segunda república española. Toca Club Artístico Libertad en el Centro Campustellae, y es una fiesta. En los duros cuatro años que pasaron de llamarse “macrismo” a “macrisis”, cantar “prometemos resistir” en cada show de CAL fue una de las alegrías más genuinas que encontramos.

Club Artístico Libertad cumplió 10 años en 2019. Tienen un disco, Rojo y Negro. Canciones republicanas de la Guerra Civil Española y la resistencia al franquismo, un EP que saldrá pronto, una enorme historia de shows en lugares que van desde centros barriales como el Club Atlético Fernández Fierro a la Biblioteca Nacional, y una buena base de fans que los siguen (seguimos) a todos lados. Por desgracia, esta nota es también una despedida. Este 19 de noviembre anunciaron su separación, con un último concierto el 20 de diciembre en el CAFF.

El repertorio completo de CAL está compuesto por canciones populares del bando republicano durante la Guerra Civil en que estuvo sumida España entre 1936 y 1939 y por la resistencia a la dictadura franquista luego. Muchas son anónimas, adaptaciones de canciones infantiles o de origen casi irrecuperable, pese al trabajo realizado por los miembros de CAL sobre cada canción. Esto se completa con dos canciones originales, y cada tanto alguna incorporación del estilo de “Cantares”, la reescritura que hizo Serrat sobre Machado o una de las mejores traducciones que tuvo “Bella ciao”, convirtiendo “partisano” en “guerrillero”. Y siempre, infaltable, La Internacional.

Tal vez suene extraña esta banda con diez años de historia basada en canciones de más de 7 décadas. Y sin embargo basta ir a un show de CAL para entender que no hay nada pasado de la Guerra Civil Española. No sólo por la forma en que Club Artístico reinventa las canciones, haciendo un blues de “Gallo Rojo Gallo Negro” o interpolando una versión en metales del solo de “Ji ji ji” en “Paloma”. Es el diálogo constante que se establece con el presente. No hay nada de nostalgia en los shows de CAL, nada de eso que Sabina llamó “añorar lo que nunca jamás sucedió”. La historia no está cerrada, sigue sucediendo, y cuando los fantasmas de la Segunda República entran en escena, descubrimos que son fantasmas justamente porque están presentes.

Resultado de imagen para club artistico libertad
Rojo y Negro, primer disco de Club Artístico Libertad.

“Canción de soldados”, también llamada “Dicen que la Patria es”, es una reflexión (tan terriblemente marxista) sobre el rol de las fuerzas armadas estatales en una revolución. “Ay, que yo no tiro que no, que yo no tiro que no, que yo no tiro contra mis hermanos” dice el estribillo, y “mal rayo me parta a mí si ataco a mis compañeros”. A partir de agosto de 2017, la canción cambió. El rostro de Santiago Maldonado aparece proyectado cada vez que la interpretan. Y la misma letra es horriblemente literal, dolorosamente gráfica: “ay, que yo tirara, que sí, contra los que ahogan al pueblo en sus manos.”

Hay muchos ejemplos. “El tururú”, canción infantil convertida en grito de guerra, empieza diciendo que “ya llegó el verano, ya se fue el invierno, dentro de muy poco caerá el gobierno”, y este cronista casi puede escuchar los silbidos contra el presidente saliente. En “A la huelga”, “contra el gobierno del hambre” se convirtió en “contra el gobierno de Macri” desde 2016, profecía de la crisis alimentaria que ahora está al frente de la agenda.

Las canciones del bando republicano español tal vez no sean tan recordadas como la poesía de Miguel Hernández o el Guernica de Picasso. Y sin embargo, son probablemente la expresión más clara de la cultura popular de la época. Eran las canciones que cantaban, esquivando las balas franquistas, comunistas, anarquistas, socialistas, españoles, catalanes, andaluces, italianos, mexicanos, en fin, republicanos. El bando republicano estaba esencialmente cruzado por ese doble carácter de popular e internacional, un internacionalismo muy distinto a los miles de soldados que la italia de Mussolini aportó al franquismo: el internacionalismo de los millones de hombres y mujeres que llegaron desordenadamente, de cada rincón del planeta, “por el triunfo de la Confederación”.

Cuando Mark Fisher escribe sobre la persistencia de la cultura popular y su forma de recordarnos que es falso que no existe otra alternativa al presente que vivimos, está pensando en la música experimental de los 80 en el Reino Unido. Sus reflexiones hauntológicas sobre la música hablan particularmente del efecto del desarrollo tecnológico de las últimas tres décadas, en el primer mundo. Y sin embargo, tenemos aquí un ejemplo completamente distinto de otro fantasma del futuro cancelado, el futuro de una España republicana que es el futuro de un mundo sin fascismos. Y de nuevo el fantasma aparece por el doble motivo de que no lo dejamos ir y él no nos deja ir a nosotros.

Seiscientos argentinos y argentinas participaron de las brigadas internacionales del bando republicano. Muchas de nuestras abuelas y abuelos emigraron a la Argentina en una segunda oleada, luego de la de principio del siglo XX, como exiliados de la Dictadura franquista; y cuando esta terminó, nuestra propia dictadura estaba comenzando y el flujo se invirtió.

Las versiones de CAL suenan bien no sólo por diez años de ensayos y por la indiscutible calidad de sus músicos, sino también porque hacen pie en algo profundo, en una latente cultura común que las mismas letras no paran de explicitar. El bando republicano tenía casi una obsesión con la solidaridad, con la fraternidad, porque “la fuerza de los hombres, Paloma, siempre será la unión”. Argentina y España no pueden dejar de mirarse en un espejo de historias compartidas, de una dialéctica transatlántica que tampoco olvida que fuimos un día su colonia.

España ve ascender a una fuerza política cuyos líderes reivindican abiertamente a Franco y quiere recordar la letra de “¿Qué será?”, una canción casi olvidada y que se convirtió en mi momento favorito de cada show de CAL. La canción, que relata la historia del crucero Baleares, destruido por los republicanos, termina con los versos: “y lo ven, y lo saben bien, y ya lo habéis visto: qué hacen los españoles con el fascismo”. La canción, triunfal en su momento, puede tener un tinte trágico. Y sin embargo, tampoco ocurre esto. En su lugar, aparece el fantasma de esa victoria que no fue pero que no puede nunca dejar de existir, que siempre puede reactivarse.

Conocí a CAL al comienzo del macrismo, y me toca con tristeza despedirlos cuando éste termina. Cuando ellos comenzaron, Cristina era presidenta y nadie esperaba, en España, un gobierno de coalición del PSOE con la izquierda. “¡A las barricadas!” y, sobre todo, el blues de “Gallo rojo gallo negro” (“gallo negro te lo advierto, no se rinde un gallo rojo más que cuando está ya muerto”) se volvieron mis mejores formas de recargar ánimos ante un presente duro. Mi afinidad peronista no me impidió disfrutar siempre de la Internacional y cantarla de pie y con el puño en alto en cada recital. Cuando cantamos una y otra vez “qué hacen los españoles con el fascismo”, y la aclamación se iba volviendo pregunta, sentimos profundamente la posibilidad de que la respuesta fuera derrotarlo. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s