¿Lxs únicxs héroes en este lío? · Por Josefina Maharbiz

Por Josefina Maharbiz

La pandemia que nos toca atravesar puso en un lugar central de la agenda a la salud, y particularmente al sistema público sanitario. Normalmente, la salud no forma parte de los  reclamos cotidianos de la sociedad en su conjunto ni tampoco de los medios masivos de comunicación. Pero de repente llegó el “coronavirus” y evidenció el estado de cuentas en este tema particular.

Podemos haber escuchado hablar sobre el estado edilicio de los hospitales, incluso de la falta de insumos y herramientas para trabajar, pero poco se habla sobre la realidad de lxs médicxs. Me pregunto: ¿Cómo golpea esta pandemia en los distintos sistemas sanitarios del mundo? ¿Todos los países la enfrentan de igual manera? ¿Cómo la viven lxs trabajadores de la salud? Estas preguntas me llevaron a ponerme en contacto con médicos de distintas ciudades del mundo para ver en profundidad su día a día profesional.

Tres médicos de distintas ciudades cuentan sus realidades, con algunos puntos de coincidencia y algunas diferencias también: Pablo Aguirre es médico, trabaja en el Servicio de Urgencia de la guardia central de adultos del Hospital Misericordia de la Ciudad de Córdoba, Argentina; Antonio Bossone es médico clínico e Intendente de la Ciudad de Lauro en Italia; Nicolás De Loredo, también médico argentino, es residente en medicina familiar y comunitaria en Barcelona, España.

El Covid-19 es una enfermedad infecciosa causada por un tipo de virus recientemente descubierto que se caracteriza por provocar infecciones respiratorias o gastrointestinales. Se presenta, fundamentalmente,  produciendo síntomas respiratorios leves o moderados en su mayoría. Las personas mayores de 60 años, o quienes sufren enfermedades crónicas, son las más propensas a desarrollar formas graves de la enfermedad. La  transmisión se da principalmente a través de pequeñas gotas que expulsamos al toser o estornudar, que ingresan a nuestro cuerpo cuando toman contacto con las mucosas oral, nasal o conjuntival. También puede transmitirse el virus al tocar objetos infectados y luego llevarse las manos a la cara. Lo cierto es que, al día de hoy, no existe un tratamiento específico.

La particularidad de este virus es que generó muy rápidamente una pandemia, propagándose de forma masiva, trayendo múltiples problemas en el mundo occidental que dejaron a la vista que el sistema sanitario no estaba preparado para afrontar una situación de emergencia sanitaria de este tipo y que es el Estado (el sistema público) quien otorga soluciones cuando “las papas queman”. 

Pablo Aguirre trabaja en el Servicio de Urgencia de la guardia central de adultos del Hospital Misericordia de la Ciudad de Córdoba, Argentina

JM: ¿Cómo es la situación que te toca vivir como médico?

Pablo Aguirre: Todo lo desconocido nos genera cierto temor. Nosotros como personal de salud, y en especial como médicos, transitamos por muchas situaciones que no buscamos y aceptamos el riesgo al que nos exponemos. Las enfermedades, sobre todo las infectocontagiosas, nos exponen a muchos riesgos. El miedo siempre está, tenemos que tratar de que ese miedo no se convierta en pánico.

En este momento, en nuestro sistema de salud, se sienten ambas cosas, porque todavía no se ve que el sistema esté lo suficientemente aceitado como para hacer frente a esta pandemia. Esto genera desconfianza en el personal de salud y debería combatirse con formación y control estricto. Hay miedo de contagiar a familiares o seres cercanos a nosotros, que pueden ser más susceptibles al virus. Este miedo nos lleva a cumplir rituales muy estrictos de desinfección, a veces extremos.

Antonio Bossone: En Italia la situación es la siguiente: el médico clínico no tuvo la posibilidad de intervenir inmediatamente porque no tuvimos las condiciones de seguridad para hacer frente a la enfermedad desde el inicio. Esto creó una gran problemática con un flujo enorme de personas en los hospitales y por ende una situación que determinó la muerte de muchos ciudadanos.

Nicolás De Loredo: Es muy preocupante, estresante y exigente. Lamentablemente se han producido muchos contagios rápidamente por lo cual existe mucha demanda asistencial. Se ha tenido que reorganizar el sistema sanitario en todos los niveles, lo que implica muchos cambios. En atención primaria nos encargamos de atender a los casos leves y moderados, que constituyen la gran mayoría, con lo cual somos el primer contacto que tiene el paciente con el sistema sanitario: hacemos el diagnóstico, seguimiento y la detección precoz de los casos que evolucionan desfavorablemente, también de los recuperados. De esta manera, disminuimos la carga asistencial de los hospitales.

También asistimos a las residencias de ancianos del barrio y a los pacientes paliativos. Los turnos de trabajo se han intensificado, las medidas de protección individual son escasas y muchas veces no disponemos del material necesario para trabajar en condiciones óptimas. Los problemas económicos, psicológicos y sociales también abundan. Tengo miedo por mi salud, por la salud de mi familia y amigos que están lejos, y también  por el riesgo de contagiar a mis pacientes o compañeros.

Antoni Bossione es médico clínico e Intendente de la Ciudad de Lauro en Italia.

JM: En las últimas semanas, lxs médicxs fueron noticia no sólo por su rol profesional sino por lamentables agresiones discriminatorias que sufrieron. En tu caso, ¿cómo sentís que la sociedad en general evalúa el rol de lxs trabajadorxs de la salud? ¿Cómo es la recepción con tus vecinxs?

Pablo Aguirre: La devolución de la sociedad es un poco ambigua, en algunos casos se reciben agresiones al personal de la salud. Situaciones como ésta exponen lo mejor y lo peor de la condición humana, se ve una gran solidaridad pero también la peor cara de las personas.

Nicolás De Loredo: Personalmente creo que estamos en un momento de “idealización” de nuestra profesión. El panorama es preocupante, la demanda asistencial alta y la sociedad nos necesita como profesionales sanitarios. Nos han convertido en “héroes”, cuando en realidad somos personas. La cuestión principal es que la gente no es consciente de que el problema de base es la falta de inversión por parte de los gobiernos hacia la sanidad. Existen muchos recortes en el presupuesto, lo que implica menos camas, menos personal, menos insumos, turnos laborales extensos, consultas cortas, presión asistencial y precarización laboral. Me gustaría que el día de mañana todos salgamos a la calle a luchar por la sanidad pública, que es un derecho de todos y para todos. Afortunadamente mis vecinos se han mostrado empáticos y solidarios, me ofrecieron ayuda varias veces y nunca se me cuestionó.

Antonio Bossone: La sociedad toma como héroes al personal de salud. Hemos visto muchas muestras de gratitud hacia el personal médico en nuestro pueblo, me llena de orgullo como los laurenses se han comportado frente al personal médico.

Los entrevistados consultados por el estado de los sistemas de salud de sus países coinciden en que hay una falta de inversión histórica por parte de los gobiernos hacia la sanidad. Como consecuencia de ello, los médicos trabajadores en Italia y España señalan que tuvieron mucha dificultad con los insumos básicos para trabajar, teniendo que reutilizar barbijos, máscaras y otros elementos de protección. En el caso de la Provincia de Córdoba en Argentina, la provisión de estos elementos es dispar según la unidad hospitalaria, pero hasta el momento Pablo señala no haber sufrido la falta de insumos.

Nicolás De Loredo es residente en medicina familiar y comunitaria en Barcelona, España.

Argentina, a diferencia de otros países, más allá de sus inmensas dificultades económicas y de haber tenido un pasado reciente de enormes recortes al sistema de salud durante la gestión del anterior gobierno, supo adelantarse a la pandemia. Estableció medidas de promoción y  prevención de salud que son fundamentales para poder combatir a esta enfermedad. El aislamiento físico y obligatorio implementado a tiempo logró aliviar las consecuencias que tiene que enfrentar hoy nuestro sistema sanitario en comparación con muchos otros países de la región y del mundo.

Más allá del momento particular que atravesamos, que ha servido para hacer grandes mejoras, nuestro sistema de salud tiene sus falencias. Las condiciones de trabajo a las que el personal de salud tiene que enfrentarse día a día son malas, tanto en el sector público como en el privado. Lxs médicxs no quieren ser “héroes”, quieren ser trabajadores con derechos plenos y condiciones laborales dignas: con 8 horas de trabajo, un sueldo acorde a su capacitación y tarea y ámbitos laborales acondicionados y seguros.

¿Cuántas veces la sociedad se manifestó en contra de sus reclamos?Esta experiencia debe servir a todos los gobiernos y las sociedades para entender que las falencias del sistema de salud no se saldan con el acceso de una parte de la población a una obra social o prepaga. Sin una política de salud pública e integral nos quedamos a la deriva, más allá del nivel socioeconómico que tengamos. El personal de salud debe poder trabajar dignamente, ese debe ser nuestro reconocimiento.

Esta pandemia llegó para desarmarnos, exponernos y mostrar lo indefensxs que podemos ser; pero también para darnos la oportunidad de re-construirnos, de convertirnos en una sociedad con mayor justicia y equidad. Ojalá no lo desaprovechemos.

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