Adiós a Pino Solanas · Por Martín Scalabrini Ortiz

Por Martín Scalabrini Ortiz

A los 84 años se fue Pino Solanas, derrotado por ese virus maldito que recorre el planeta sesgando vidas y sembrando el desconcierto. Dejó detrás de sí un legado de enseñanzas que muchos tomamos desde distintas generaciones. Pino fue transversal, generacionalmente hablando. Despertó la conciencia militante de jóvenes del 60, de jóvenes de los 90 y de jóvenes del siglo XXI.

Como nadie en esta tierra, supo poner el arte al servicio de la construcción política. Su película “La Hora de los Hornos” no sólo es un documental político, sino que es una herramienta de formación en la que da testimonio de la certeza de que sin independencia económica no habrá justicia social. La influencia de los grandes pensadores nacionales, como Raúl Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche, con quienes participó en la Revista “Qué” como crítico musical, comenzaba a reflejarse en su obra y formó la base del pensamiento con el que forjó su participación en el escenario político nacional.

Fue de los primeros en oponerse al proceso de desguace y privatizaciones de la nefasta década del noventa, lo que le costó un atentado contra su vida. Sus discursos encendidos en defensa del patrimonio nacional, hacían recordar a aquellos jóvenes forjistas de la década del 30, que nadaban en medio del desierto pero con la convicción de estar expresando el más profundo sentir del pueblo argentino.

Logró trasladar esos discursos al Congreso de la Nación, elevando la vara del debate con, al menos, dos discursos memorables. El primero en ocasión de la discusión sobre la nacionalización de YPF, donde da una clase de historia nacional destacando el impulso estatal en el descubrimiento y la producción del petróleo en nuestro país, recordando el espíritu del Artículo 40 de la Constitución de 1949, “Bastión de la República” al decir de Scalabrini Ortiz, y recordando los difíciles momentos vividos durante la presidencia de Carlos Menem. El segundo durante la discusión del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo, en el que con esa potencia discursiva relata su propia experiencia y reclama el “derecho al goce” de las mujeres.

Sus películas de las últimas dos décadas marcan un compromiso social extraordinario. “Memorias del Saqueo” denuncia el vaciamiento y la enajenación del Estado a través de las privatizaciones y la deuda externa. “La Dignidad de los Nadies”, utilizando la expresión del inolvidable Eduardo Galeano, otorga la voz a aquellos que intentan sobrevivir en el devastador escenario dejado por las políticas neoliberales. “Argentina Latente” muestra las potencialidades ocultas de la Argentina profunda, esa base sobre la cual se puede construir un país digno e independiente, que a mí particularmente me impulsó a participar en política. “La próxima Estación” toca el sentir de muchos argentinos que nos sentimos despojados de nuestros queridos ferrocarriles nacionales.

Pino sabía tocar las fibras íntimas del corazón nacional. Siempre estuvo del lado de las grandes causas nacionales con convicciones inquebrantables y apasionadas. Supo plantar bandera de las cuestiones estratégicas de nuestra patria: la recuperación de nuestros recursos naturales, la denuncia de la deuda externa, la vuelta del ferrocarril, el desarrollo científico y tecnológico, la unidad de la Patria Grande. En todo momento y en cualquier lugar.

Todos aquellos que creemos en una patria libre, justa y soberana, lo vamos a extrañar. Mucho.

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