<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Aldana Vaultet &#8211; Revista Random</title>
	<atom:link href="https://revistarandom.com.ar/tag/aldana-vaultet/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://revistarandom.com.ar</link>
	<description>Cultura, Lifestyle y Entretenimiento.</description>
	<lastBuildDate>Fri, 18 Sep 2026 20:41:47 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.9.1</generator>

<image>
	<url>https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2025/03/cropped-logo-ico-withe-32x32.png</url>
	<title>Aldana Vaultet &#8211; Revista Random</title>
	<link>https://revistarandom.com.ar</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Aldana Vaulet: «Hoy no necesito subir a un escenario para sentir que pertenezco a ese mundo»</title>
		<link>https://revistarandom.com.ar/2026/09/18/aldana-vaulet-hoy-no-necesito-subir-a-un-escenario-para-sentir-que-pertenezco-a-ese-mundo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Mariano Casas Di Nardo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 18 Sep 2026 20:41:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Aldana Vaultet]]></category>
		<category><![CDATA[ballet]]></category>
		<category><![CDATA[Danza]]></category>
		<category><![CDATA[entrevista Aldana Vaulet]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://revistarandom.com.ar/?p=6377</guid>

					<description><![CDATA[Aldana Vaulet llegó al ballet clásico por capricho del destino, pero pronto entendió que aquella disciplina sería el centro de su vida. Y así, de los elogios de la Escuela Municipal de Danzas Jose Neglia en Morón, directo al Instituto del Teatro Colón, donde encontró el escenario que había soñado y, a la vez, un [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><strong>Aldana Vaulet llegó al ballet clásico por capricho del destino, pero pronto entendió que aquella disciplina sería el centro de su vida. Y así, de los elogios de la Escuela Municipal de Danzas Jose Neglia en Morón, directo al Instituto del Teatro Colón, donde encontró el escenario que había soñado y, a la vez, un mundo de exigencias, silencios y maltratos que dejaron marcas en su cuerpo y en su identidad.&nbsp;</strong></h2>



<p>Bailarina desde niña, llegó a participar de obras para el ballet estable del Colón, recorrió Europa y creó su propia compañía, hasta que las lesiones y el desgaste físico la obligaron a abandonar ese sueño. Hoy, a sus 32 años y con dos hijas, vuelve a esa historia en su primer libro publicado “Danza con lobos &#8211; bailarina, ¿a qué costo?”, donde reconstruye una formación atravesada por la presión, el miedo y la naturalización del dolor. Actualmente se desempeña como profesora de danza clásica y estudiante de Psicología, y si bien sanó muchas heridas, con su crudo relato no busca ajustar cuentas, sino intentar comprender, poner palabras y abrir una conversación pendiente sobre la salud mental, el cuerpo y los límites en la danza. </p>



<p><strong>-Tu libro “Danza con lobos” es atrapante, pero por lo fuerte de tu historia y siendo real, uno la padece.</strong></p>



<p>-Sí, pero no busqué hablar en nombre de todos ni convertir mi experiencia en una verdad universal. Hablo desde lo que viví y desde las consecuencias que tuvo en mi cuerpo y en mi cabeza. Después aparecen patrones, testimonios y datos que permiten pensar que no se trata solamente de una experiencia individual ni de un caso aislado. Tampoco escribí el libro para atacar al Colón, sino para mostrar que hay cosas que pueden y deben mejorar. De hecho, llevé el libro personalmente al director general del Teatro y a Paloma Herrera. Quería que conocieran mi historia y que supieran que también hay otra manera posible de formar bailarines.</p>



<p><strong>-¿Tuviste algún tipo de respuesta desde el Colón?</strong></p>



<p>-Sí, y fue interesante. Este año fui al Teatro a presentar dos proyectos y me dijeron que querían leerlos. Al principio estaban un poco a la defensiva, pero también reconocieron que había cuestiones sobre las que estaban trabajando. Me contaron que, a partir de que algunas chicas comenzaron a hablar, aparecieron más testimonios. Actualmente impulsaron charlas de pedagogía para docentes y equipos interdisciplinarios. Yo no participo de esos proyectos, los observo desde afuera, pero me alegra muchísimo pensar que exponer mi dolor pudo servir para que otras personas se animaran a hablar y para que algo empezara a modificarse.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="1018" src="https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_1-1024x1018.jpg" alt="" class="wp-image-6379" srcset="https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_1-1024x1018.jpg 1024w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_1-300x298.jpg 300w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_1-150x150.jpg 150w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_1-768x764.jpg 768w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_1-422x420.jpg 422w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_1-696x692.jpg 696w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_1-1068x1062.jpg 1068w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_1.jpg 1440w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong>-¿Cómo aparece la danza en tu vida?</strong></p>



<p>-La danza apareció casi de casualidad, porque mi hermana Ayelén empezó a tomar clases y un día me llevó con ella para que no me quedara sola. Mis padres trabajaban muchísimo y nosotros nos criamos prácticamente en el vivero de mis abuelos, donde siempre había algún adulto cuidándonos. Cuando entré a ese salón sentí que había encontrado un lugar de abstracción de una realidad bastante complicada. Me impactó la música, el piano y, sobre todo, esa sensación de poder volar. Desde el primer día supe, sin entender demasiado por qué, que quería dedicarme a eso.</p>



<p><strong>-¿Qué tenía el ballet que te atrapó de esa manera siendo tan chica?</strong></p>



<p>-Una combinación de muchas cosas. La música clásica era completamente nueva para mí y me fascinó descubrir cómo atravesaba mi cuerpo. Sentía que podía fluir, ocupaba el espacio de otra manera, casi como un pájaro. Además, tenía condiciones físicas que me permitían avanzar rápido y eso funcionaba como una motivación permanente. Tenía hiperlaxitud, mucha elasticidad y una facilidad para interpretar corporalmente lo que me enseñaban. Todo parecía indicar que había encontrado mi camino y que debía seguirlo. La danza no era un hobby, fue mi identidad desde muy temprano.</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="1024" data-id="6385" src="https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_5-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-6385" srcset="https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_5-1024x1024.jpg 1024w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_5-300x300.jpg 300w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_5-150x150.jpg 150w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_5-768x768.jpg 768w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_5-420x420.jpg 420w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_5-696x696.jpg 696w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_5-1068x1068.jpg 1068w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_5.jpg 1440w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="389" height="391" data-id="6384" src="https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_6.jpg" alt="" class="wp-image-6384" srcset="https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_6.jpg 389w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_6-298x300.jpg 298w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_6-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 389px) 100vw, 389px" /></figure>
</figure>



<p><strong>-¿En qué momento apareció la posibilidad de entrar al Colón?</strong></p>



<p>-Estudiaba en el José Neglia, en Morón, y después de unos dos años mis maestros empezaron a decirles a mis padres que tenía condiciones para llegar lejos. Incluso una pianista que trabajaba con bailarinas del Colón se acercó a mi mamá y le escribió una carta para explicarle las posibilidades que veía en mí. Mis padres al principio no querían saber nada porque nuestra realidad económica y familiar era muy distinta de la que imaginaban para una niña que iba al Colón. Pero finalmente entendieron que aquello no era un capricho. Yo realmente me transformaba cuando bailaba y eso se veía. Había algo que transmitía.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p> «&#8230;Durante mucho tiempo sentí que solo servía para bailar y que, si ya no podía hacerlo, había perdido mi identidad. Pero mientras estudiaba empecé a revisar mi propia historia&#8230;»</p>
</blockquote>



<p><strong>-¿Cómo fue ese primer impacto al entrar al Colón?</strong></p>



<p>-Maravilloso y perturbador al mismo tiempo. Yo venía de pasar buena parte de mi infancia embarrada en el vivero de mis abuelos y de repente entraba en una institución que para mí parecía pertenecer a otro mundo. Todo me resultaba enorme, hermoso, sofisticado. Pero también había una frialdad que al principio interpreté como parte del juego, no se podía hablar, había que sentarse derecho, nadie podía comer, todas éramos un número y la comunicación con los adultos era muy distante. Pero como tenía tantas ganas de estar ahí, aceptaba esas reglas como parte del precio. Hoy, con distancia, pienso que a esas niñas les habría hecho muy bien un poco más de empatía y pedagogía.</p>



<p><strong>-¿Cuándo empezaste a pensar que esa exigencia podía ser maltrato?</strong></p>



<p>-Durante mucho tiempo no lo pensé porque estaba naturalizado. Entre nosotras era habitual hablar de cómo soportar el dolor, de cómo bailar lesionada o de cómo adelgazar para una audición. Recuerdo que algunas chicas hablaban de ponerse lavandina con agua en los pies para quemar las heridas y poder bailar al día siguiente. Eso muestra hasta qué punto habíamos incorporado determinadas prácticas como normales. También existía un miedo enorme a cuestionar al maestro porque el ambiente era muy pequeño y sentíamos que una decisión podía cerrarnos todas las puertas. Si te ibas del Colón, ¿adónde ibas?</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="788" height="948" data-id="6381" src="https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_LIBRO.jpg" alt="" class="wp-image-6381" srcset="https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_LIBRO.jpg 788w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_LIBRO-249x300.jpg 249w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_LIBRO-768x924.jpg 768w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_LIBRO-349x420.jpg 349w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_LIBRO-696x837.jpg 696w" sizes="auto, (max-width: 788px) 100vw, 788px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="448" height="446" data-id="6380" src="https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET.jpg" alt="" class="wp-image-6380" srcset="https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET.jpg 448w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET-300x300.jpg 300w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET-150x150.jpg 150w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET-422x420.jpg 422w" sizes="auto, (max-width: 448px) 100vw, 448px" /></figure>
</figure>



<p><strong>-Tus padres te acompañaron mucho, pero también eras muy chica cuando empezaste a vivir sola. ¿Cómo mirás hoy esa etapa siendo madre de dos hijas?</strong></p>



<p>-Hoy puedo verla de una manera mucho más compleja. Yo me fui a vivir sola a Capital siendo muy chica, alrededor de los doce años, y desarrollé rápidamente un instinto de supervivencia. Siempre trataba de demostrarles a mis padres que podía con todo porque sabía que ellos trabajaban muchísimo y no quería agregarles más problemas. Durante años también minimicé lo que me pasaba.&nbsp;</p>



<p><strong>-¿Sentías que el sufrimiento era el precio para ser una gran bailarina?</strong></p>



<p>-Sí, era una idea instalada en mí y en todo el ambiente. Pensábamos que si queríamos llegar a ser primeras figuras teníamos que soportar determinadas cosas. La exigencia podía ser extrema y muchas veces se confundía disciplina con sometimiento. Además, cuando alguien cuestionaba algo, aparecía la sensación de que no tenía derecho a hacerlo porque estaba en el mejor lugar posible. Yo tenía ocho años cuando empecé a trabajar para la compañía del Colón y eso también reforzaba mi permanencia. Sabía que tenía condiciones y sentía que no podía desperdiciar esa oportunidad. La posibilidad de éxito terminaba justificando todo lo demás.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>«&#8230;Quería que conocieran mi historia y que supieran que también hay otra manera posible de formar bailarines&#8230;»</p>
</blockquote>



<p><strong>-En el libro hay un momento especialmente doloroso con tu cuerpo.&nbsp;</strong></p>



<p>-El momento que más me marcó fue una situación con Mario Galizzi, que me hizo creer que mi cuerpo no servía y ahí empecé con los trastornos de conducta alimentaria. Y a los 28 años llegó otro límite físico. Después de un ensayo perdí la sensibilidad de una de mis piernas y en una guardia descubrieron que tenía ruptura bilateral de labrum y falta de cobertura acetabular en ambas caderas. Ahí entendí definitivamente que me estaba rompiendo y que tenía que parar.</p>



<p><strong>-¿Cuándo apareció la psicología en ese recorrido?</strong></p>



<p>-Empecé Psicología sin imaginar que algún día iba a relacionarla con la danza. En realidad necesitaba cerrar un capítulo y convencerme de que podía construir una vida por fuera del escenario. Durante mucho tiempo sentí que solo servía para bailar y que, si ya no podía hacerlo, había perdido mi identidad. Pero mientras estudiaba empecé a revisar mi propia historia. Las materias sobre desarrollo, aprendizaje y conducta me llevaban permanentemente a preguntarme qué había ocurrido conmigo. Y apareció una pregunta fundamental: ¿lo que me pasó era un caso aislado o formaba parte de un patrón? Cuando empecé a investigar, descubrí que había muchas otras historias.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p> «&#8230;me alegra muchísimo pensar que exponer mi dolor pudo servir para que otras personas se animaran a hablar y para que algo empezara a modificarse&#8230;»</p>
</blockquote>



<p><strong>-¿Ese descubrimiento fue lo que te llevó a escribir “Danza con lobos”?</strong></p>



<p>-Sí. El libro nació primero como una necesidad personal de entender y sanar, pero rápidamente dejó de ser solamente mío. Cuando empecé a contar mi experiencia, otras bailarinas comenzaron a acercarse y a hablar de situaciones similares, algunas incluso mucho más graves. Era como destapar una olla a presión. Muchas habían atravesado esas experiencias sin poder ponerlas en palabras porque durante años habían creído que eran parte natural de la formación. Psicología me permitió comprender los mecanismos detrás de esa naturalización y la danza me permitió volver sobre mi propia historia. El libro nació justamente en ese cruce.</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-3 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="335" height="503" data-id="6383" src="https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_3.jpg" alt="" class="wp-image-6383" srcset="https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_3.jpg 335w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_3-200x300.jpg 200w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_3-280x420.jpg 280w" sizes="auto, (max-width: 335px) 100vw, 335px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="361" height="546" data-id="6382" src="https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_4.jpg" alt="" class="wp-image-6382" srcset="https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_4.jpg 361w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_4-198x300.jpg 198w, https://revistarandom.com.ar/wp-content/uploads/2026/09/ALDANA_VAULET_4-278x420.jpg 278w" sizes="auto, (max-width: 361px) 100vw, 361px" /></figure>
</figure>



<p><strong>-¿Qué cambió en vos cuando pasaste de ser alumna a convertirte en docente?</strong></p>



<p>-Cambió prácticamente todo. Hoy creo que el docente tiene que aportar herramientas, no decidir el futuro de una persona. La disciplina, la repetición, la excelencia y la exigencia son necesarias, pero nunca deberían estar acompañadas por el adoctrinamiento. También entendí que cada alumno llega con una realidad diferente y que no todos tienen los mismos recursos. El trato no debería ser verticalista. Y si una alumna no tiene las condiciones ideales para el ballet clásico, eso no significa que no pueda bailar. Tal vez encuentre su lugar en otra disciplina, en la comedia musical o en otra forma de expresión. Nosotros no podemos saber de antemano qué camino va a tomar una persona.</p>



<p><strong>-Hoy estudiás psicología, das clases y trabajás alrededor de la salud mental en el alto rendimiento. ¿Qué lugar ocupa la danza?</strong></p>



<p>-Actualmente doy talleres de psicoeducación para familias, bailarines, deportistas y profesores, además de charlas sobre bienestar y cuidado integral del cuerpo en el alto rendimiento. También hago investigaciones científicas vinculadas con salud mental y alto rendimiento y doy clases de técnica y psicodanza, donde cruzo conceptos de danza clásica con herramientas de psicología. Ya no puedo bailar. Físicamente no puedo hacerlo, aunque quisiera. Pero la danza sigue ocupando un lugar enorme en mi vida. Cambió la forma de estar en ella. Hoy no necesito subir a un escenario para sentir que pertenezco a ese mundo. Puedo transformarlo desde otro lugar.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
