Mercedes Sosa en primera persona: el exilio, la nostalgia y la intimidad en ‘Pájaro azul

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Hay voces que terminan convirtiéndose en paisaje. No importa cuándo ni dónde suenen: forman parte de una memoria colectiva que parece haber estado siempre ahí. La de Mercedes Sosa es una de ellas. Su canto atravesó generaciones, acompañó luchas, celebraciones y despedidas, hasta transformarse en una de las expresiones más profundas de la cultura latinoamericana. Sin embargo, más de quince años después de su muerte, todavía quedaban palabras suyas por descubrir.

El libro «Pájaro azul. Cartas desde el exilio» reúne correspondencia inédita escrita por Mercedes Sosa entre 1978 y 1981, durante los años en que la dictadura militar la obligó a vivir lejos de la Argentina. El hallazgo no consiste solamente en la recuperación de un valioso documento histórico. Lo que aparece en estas páginas es una voz distinta a la que el público conoció sobre los escenarios: íntima, vulnerable, afectuosa, irónica y profundamente humana.

La historia comenzó en 2016, cuando Hugo Otero, amigo de la cantante, llegó a la Fundación Mercedes Sosa con una carpeta azul repleta de cartas, sobres, postales y papeles de todo tipo. Entre aquellos documentos conservados durante décadas se encontraba la correspondencia que Mercedes le había enviado durante los años del exilio. Gracias al trabajo de Araceli Matus, nieta de la artista y presidenta de la Fundación Mercedes Sosa, junto a Agustina Pérez Rial y Graciela Goldchluk, ese material sale ahora a la luz convertido en libro.

Lo primero que sorprende es la cercanía. La Mercedes que escribe no es la figura monumental que interpretó «Alfonsina y el mar», «Canción con todos», «Como la cigarra» o «Todo cambia». Tampoco es la artista que fue reconocida mundialmente como la voz de América Latina. Es una mujer que escribe antes de dormir, en habitaciones de hotel, aeropuertos y aviones. Una mujer que extraña, que se preocupa por sus afectos, que comenta lecturas, que habla de música, que hace bromas y que intenta sostener vínculos a través de la distancia.

Las cartas adquieren una dimensión todavía más poderosa cuando se las sitúa en el contexto en que fueron escritas. Mercedes Sosa había sido una de las fundadoras del Movimiento del Nuevo Cancionero y una figura central de la Nueva Canción Latinoamericana. Tras el golpe de Estado de 1976 intentó permanecer en el país pese a las amenazas y prohibiciones. Pero en 1978 la persecución alcanzó uno de sus momentos más violentos cuando fue detenida durante un recital en La Plata junto a parte del público presente. Poco después partiría al exilio, primero en París y luego en Madrid.

No desde un escenario ni a través de una canción, sino en la intimidad de una carta escrita a mano, cuando el exilio convertía cada palabra en una manera de volver a casa.

Ese desarraigo atraviesa silenciosamente las páginas de Pájaro azul. No siempre aparece en forma de denuncia explícita. Muchas veces se manifiesta en detalles mínimos: la necesidad de escribirle a un amigo, la evocación de un recuerdo, la descripción de una ciudad extranjera o la melancolía que se cuela entre líneas. Las cartas permiten observar cómo la historia política impacta en la vida cotidiana, en los afectos y en la construcción de la propia identidad.

El título del libro parece condensar buena parte de ese universo. El pájaro azul evoca el viaje, la libertad y la esperanza, pero también la fragilidad. Como esas cartas escritas en cualquier papel disponible —desde programas intervenidos hasta bolsas para mareos de avión—, la escritura aparece como una forma de refugio frente a la incertidumbre.

A medida que avanza la lectura, emerge una autobiografía involuntaria. Mercedes no escribe pensando en la posteridad ni en un eventual lector futuro. Escribe para comunicarse, para acompañar y para no sentirse sola. Y es precisamente esa ausencia de artificio la que convierte a estas páginas en un documento excepcional.

Es una mujer que escribe antes de dormir, en habitaciones de hotel, aeropuertos y aviones. Una mujer que extraña

Las palabras de Gabriela Cabezón Cámara incluidas en el volumen capturan con precisión esa experiencia. Si la voz pública de Mercedes forma parte de la biografía emocional de millones de personas, estas cartas revelan a la mujer detrás del símbolo: alguien que ama, que se enoja, que duda, que se cansa y que encuentra en la escritura una forma de permanecer cerca de quienes quiere.

El libro también dialoga con otros proyectos que continúan expandiendo este hallazgo. Agustina Pérez Rial se encuentra realizando La otra voz, un documental basado en esta correspondencia cuyo estreno está previsto para 2027, mientras que una muestra construida a partir de las cartas y fotografías de Mercedes se inaugurará en octubre en el Palacio Libertad.

Pero antes de esas nuevas lecturas y reinterpretaciones, Pájaro azul ofrece algo más sencillo y acaso más valioso: la posibilidad de escuchar nuevamente a Mercedes Sosa. No desde un escenario ni a través de una canción, sino en la intimidad de una carta escrita a mano, cuando el exilio convertía cada palabra en una manera de volver a casa.