La única opción: cuando el trabajo se convierte en guerra

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Hay historias que hablan del amor, otras del poder y otras del destino. La única opción habla del miedo. Del miedo a quedar afuera. A volverse invisible. A que, después de 25 años de rutina, el mundo siga girando como si uno nunca hubiera estado ahí. Cuando para muchos la estabilidad parece un recuerdo y la competencia se disfraza de mérito, la nueva película de Park Chan-wook transforma la ansiedad laboral en un thriller tan incómodo como hipnótico El próximo 13 de marzo de 2026, el film llegará en exclusiva a Latinoamérica a través de MUBI, consolidando el regreso de uno de los autores más provocadores del cine contemporáneo.

Basada en la novela El Hacha del escritor estadounidense Donald E. Westlake, la historia sigue a Man-su, un hombre de mediana edad que es despedido inesperadamente de la empresa papelera donde trabajó durante 25 años. Frente al abismo, encuentra una solución tan simple como brutal: eliminar a la competencia para asegurarse el próximo puesto. “Si no hay una vacante para mí, tendré que conseguirla creando una. Es la única opción”, sentencia el protagonista.

La premisa, extrema y provocadora, se convierte en un espejo incómodo de nuestra era: automatización del trabajo, meritocracia feroz, éxito como única medida de valor. Park convierte el absurdo en sátira y la sátira en un thriller sangriento que, lejos de la exageración gratuita, dialoga directamente con el presente.

En entrevistas internacionales, el director ha confesado que, más que impactar con la violencia, lo que realmente disfruta es escuchar la risa del público. Para él, la comedia —incluso en sus formas más oscuras— es una herramienta poderosa para revelar verdades incómodas. Esa risa, nerviosa y culposa, es parte esencial de la experiencia.

La única opción no es solo un thriller. Es una parábola contemporánea sobre la identidad en crisis.

El film está encabezado por Lee Byung-hun, quien encarna a Man-su con una mezcla de vulnerabilidad y frialdad que descoloca. El actor ha señalado que el personaje no es un villano clásico, sino un hombre común enfrentado a una presión extrema, alguien que no actúa por odio personal sino por supervivencia. Esa ambigüedad moral es, según él, lo que vuelve inquietante la historia: el espectador puede comprenderlo… incluso cuando no debería.

Lee también reconoció que este papel le llegó en un momento de madurez artística que le permitió explorar capas emocionales más complejas, alejándose de los arquetipos y construyendo un retrato humano antes que caricaturesco. Completan el elenco Son Ye-jin, junto a Park Hee-soon, Lee Sung-min, Yeom Hye-ran, Cha Seung-won y Yoo Yeon-seok, en un reparto que aporta matices y tensión a cada escena.

Tras su estreno mundial en el 82.º Festival Internacional de Cine de Venecia y su paso por el Festival de Cine de Londres, la película fue seleccionada como candidata de Corea del Sur a Mejor Película Internacional en la 98.ª edición de los Premios Óscar. Su recorrido en la temporada de premios fue contundente: siete galardones en los Blue Dragon Awards —incluyendo Mejor Película y Mejor Director—, nominaciones en los Globos de Oro y en los Premios Gotham, además del Premio del Público Internacional en el Festival Internacional de Cine de Toronto 2025. El consenso fue claro: Park Chan-wook volvió a incomodar… y a fascinar.

En diálogo con revista TIME, Park Chan-wook aludió a cómo quiso retratar el particular derrotero de Yoo Man-su (Lee Byung-hun, Squid Game) en su flamante largometraje. “La violencia siempre ha tenido un papel importante en la historia de la humanidad en su conjunto y también en la vida de las personas”, manifestó el realizador Park. “Y es necesario afrontar la violencia para comprender cómo funciona la humanidad. No se puede ignorarla”.

“Si no hay una vacante para mí, tendré que conseguirla creando una. Es la única opción”, sentencia el protagonista.

Por otro lado, aludió a su retrato “a todo o nada” de las motivaciones de su protagonista. “Cuando analizo un tema, no solo lo pienso o lo analizo brevemente, sino que realmente voy a la raíz del problema. Y esta actitud de ir a la raíz de la observación, quiero expresar esto: usamos la palabra radical, y este radical no es radical en el sentido político de la palabra, ni me refiero a los extremos de mi filmografía, como la violencia; es simplemente ese sentido puro de la palabra radical”, apuntó.

Reconocido mundialmente por títulos como Oldboy -un thriller de acción indeleble, una obra ambiciosa que inspiró a muchos realizadores, como el caso de Quentin Tarantino (Kill Bill), especialmente por la manera en que conjuga tonos- The Handmaiden y Decision to Leave, Park Chan-wook reafirma aquí su sello: una estética minuciosa, violencia estilizada, tensión psicológica y una ironía tan elegante como corrosiva. La única opción no es solo un thriller. Es una parábola contemporánea sobre la identidad en crisis.

Una pregunta brutal disfrazada de entretenimiento: ¿qué queda de nosotros cuando el trabajo deja de definirnos? ¿Y hasta dónde estaríamos dispuestos a llegar para no desaparecer? El 13 de marzo, en MUBI, esa pregunta encontrará su respuesta. O quizá deje al espectador con una inquietud aún mayor.