La artista nacida en Guinea-Bissau y criada en Lisboa presenta su primer álbum solista, Alma Bedju. Un viaje sonoro que fusiona folklore, modernidad y una profunda conexión con nuestra música.
Alana Sinkey no es una recién llegada, pero hoy vive un momento bisagra. Con una mochila cargada de sueños y su guitarra, dejó Lisboa a los 15 años para instalarse en Madrid. Tras 13 años liderando la banda Cosmos y colaborando con figuras de la talla de Jorge Drexler y Alejandro Sanz, la cantante nacida en Guinea-Bissau finalmente se anima a mostrar su faceta más íntima y personal en un proyecto que está dando que hablar.

Su primer disco solista, Alma Bedju (que significa «Alma Antigua»), es una declaración de principios en este camino que acaba de iniciar. En un mundo dominado por la viralidad y el «hype» de las redes sociales, Alana elige el camino de la autenticidad. Para ella, la música debe ser un tesoro descubierto, una experiencia profunda que escape a las fórmulas comerciales para conectar genuinamente con el mensaje que vino a entregar al mundo.


Lo que estamos escuchando actualmente es una fusión exquisita. Su propuesta combina el folklore de raíz con sonidos contemporáneos y sintetizadores, logrando una identidad única donde conviven el jazz, el neo-soul y el flamenco. Un dato que nos llega al corazón: Alana siente una conexión mística con Luis Alberto Spinetta, cuya música la marcó profundamente desde que llegó a España, convirtiéndose en un referente absoluto de su propio universo creativo.


Ser mujer en la industria musical presenta desafíos, pero Alana los enfrenta con una resiliencia admirable. Su motor es un «fuego interno» que la empuja a buscar su propio propósito y a defender su visión artística por encima de cualquier desequilibrio de género. Hoy, consolidada como una de las voces más versátiles de la escena, nos invita a sumergirnos en su mundo y disfrutar de un arte que trasciende todas las fronteras geográficas






