Mica Riera: “Aprendí a buscar la paz en el presente”

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Entre el teatro, personajes en plataformas diversas y una búsqueda personal cada vez más clara, Mica Riera atraviesa un presente evolutivo. Detrás del reconocimiento que le dio “El amor después del amor”, hay una historia de preparación, incertidumbre y aprendizaje. En esta charla, la actriz se permite ir más allá de los títulos: habla del oficio, del “lado B” de la profesión y de una convicción que hoy guía todo: la paz está primero.

Si fuera la biopic de su vida, la escena podría ser así: una actriz que acaba de protagonizar uno de los mayores éxitos de la ficción argentina reciente, su cara en todos lados, entrevistas, reconocimiento. Y sin embargo, del otro lado, una realidad muy distinta: cuentas que no cierran, meses sin trabajo, la incertidumbre de siempre.

Esa tensión entre lo que supone de la profesión -y lo que se ignora- atraviesa la historia de la actriz que dialoga con RANDOM. Y es desde ahí, sin maquillaje, en tiempos donde todo parece medirse en visibilidad, números y éxitos inmediatos, Mica Riera corre el eje. No reniega de su camino, pero tampoco se aferra a él. Prefiere otra cosa: la tranquilidad, lo simple, lo verdadero. Y en esa elección, silenciosa pero firme, hay algo profundamente disruptivo.

“Creo que estuve en el momento correcto, con las personas correctas, abrí el mail correcto, en el momento correcto. Me han pasado ciertas cosas de suerte, de causalidades, que logré tener en mi vida”, dice.

Te pasaron causalidades, pero vos estabas llena de herramientas por si te tocaba, ¿Qué pensás que te ocurrió realmente?

No hay una sola cosa porque la vida no es lineal, estás en constante movimiento, tanto física como energéticamente, y sobre todo en una carrera artística que es todo el tiempo para arriba, para abajo, a un costado, para atrás. Es como tratar de surfear esa ola constantemente y siento que yo nunca estuve plantada en un lugar. Hay veces que estaba re metida con la fe, con confiar en mí, y a veces me ha pasado decir, a ver, ¿qué otro dardo puedo tirar? ¿A dónde voy? ¿Qué hago? O sea, me ha pasado muchas veces.

¿Qué balance hacés de este presente, entre teatro, grabaciones y tantos personajes en casi todas las plataformas?

Estoy feliz, ¿qué querés que te diga? Estoy en un momento muy lindo. Ahora particularmente estoy solo con funciones de teatro, entonces mi rutina es bastante. Me estoy despertando más tarde porque necesito llegar con energía a la noche, y eso es clave cuando hacés teatro. Hay algo muy concreto: si te levantás muy temprano llegás a la función destruida, no podés más, necesitás la cama. Entonces trato de organizar el día en función de eso, de poder rendir a las ocho de la noche.

Por suerte ahora lo puedo hacer así porque no estoy grabando en simultáneo, pero cuando se mezcla rodaje y función,  hacés lo que podés. Igual hay algo muy lindo en esa vorágine, que cuando hacés lo que te gusta, la energía aparece. A mí me pasó de estar haciendo dos personajes completamente distintos en el mismo día y disfrutarlo muchísimo. Es como que el cuerpo responde distinto cuando estás haciendo lo que amás.

¿Cómo vivís esos contrastes entre papeles tan diferentes entre sí?

Me divierte mucho, la verdad. Me pasó en un momento que estaba haciendo una chica muy libre, descontracturada, que le chupaba todo un huevo, y al mismo tiempo en teatro hacía un personaje completamente opuesto, súper estructurado, con otra vida, otra energía. Y era increíble poder ir de un extremo al otro en el mismo día.

Ahí te das cuenta de lo lúdico que tiene esta profesión, pero también de lo físico y lo emocional. Porque no es solo cambiar un texto, es cambiar la forma de pensar, de moverte, de vincularte. Y cuando estás metida en ese ritmo, lejos de agotarte, te potencia. Es raro, pero pasa.

En lo personal también estás en un momento de cambio, con mudanza incluida…

Sí, total. Me fui de Florida porque tenía muchas ganas de vivir en una casa con patio para mis perros. Tengo dos border collie que necesitan espacio, necesitan correr, tener una calidad de vida distinta, sobre todo cuando yo no estoy porque estoy trabajando muchas horas.

Encontré la casa que quería, con un parque grande, pero todavía no se desocupó, así que estoy viviendo momentáneamente en Pilar con mi novio. Y es lejos, estoy a una hora y media o a veces más de todo, y al principio pensaba “¿cómo voy a hacer con esto?”. Pero después me di cuenta de algo: cuando estás contenta con lo que vas a hacer, el viaje no importa.

Hago una obra que me divierte (El chat de mamis), con un equipo hermoso, donde todos tiramos para el mismo lado. Entonces, de repente, hacer dos horas de viaje no pesa. Y eso para mí es un parámetro muy fuerte para medir dónde estoy parada.

“Si no quiero estar en un lugar, me voy. Antes me quedaba por compromiso, hoy no.”

Por tu origen santafesino, da la sensación de que el desarraigo nunca fue un problema para vos…

Sí, creo que tiene que ver con mi historia. Yo siempre digo que tengo algo de “no soy de aquí ni soy de allá”. De chica vivía en Buenos Aires, pero toda mi familia estaba en Santa Fe. Entonces cada fin de semana largo, cada vacaciones, todo lo que podía, me iba para allá. Y me pasaba algo muy gracioso: cuando llegaba a Santa Fe era “la porteñita”, la que pronunciaba las “S” y cuando volvía a Buenos Aires hablaba distinto porque se me había pegado el tono de allá. Nunca terminaba de ser de un lugar. Y eso, que de chica era medio raro, de grande lo empecé a disfrutar. Me gusta esa sensación de no pertenecer del todo a ningún lado.

Por eso también no me cuesta mudarme. Me fui de una casa donde viví cuatro años, cerré la puerta y me fui como si nada. No tengo ese apego emocional a los lugares. Para mí los vínculos son otra cosa.

Volviendo a tu carrera, hubo una insistencia muy fuerte desde chica por actuar…

Sí, total. Yo empecé a trabajar a los 14 años en una agencia de modelos, pero nunca quise ser modelo. Para mí era una herramienta, una forma de acercarme a lo que realmente quería hacer, que era actuar.

Estaba todo el tiempo pidiendo castings. Pero no desde un lugar de seguridad, de “voy a quedar”, sino desde una necesidad muy genuina de probar eso que me gustaba. Fueron tres o cuatro años insistiendo, pidiendo oportunidades, hasta que llegó.

Y la chance apareció con la tira “Consentidos”…

Sí, y fue muy fuerte porque quedé en el primer casting. Y además mi personaje iba a ser chico y terminó creciendo un montón antes de que empiece a grabarse. Fue una experiencia increíble, porque era un personaje muy lindo, con mucha llegada a chicos y chicas, con un mensaje muy positivo.

Y ahí fue cuando dije: “yo quiero vivir de esto”. Después de nueve meses grabando, no me imaginaba otra vida. Pero también ahí empezó a aparecer la otra cara, porque después de eso no es que todo fluye. Es un camino muy irregular.

Ese “lado B” que no se conoce mucho…

Por ejemplo, cuando terminé de grabar El amor después del amor yo estaba feliz, había sido un rodaje increíble. Pero después estuve un año sin trabajar. Y cuando la serie salió, que fue un boom, yo necesitaba que salga porque no tenía plata. Estaba endeudada. Y al mismo tiempo mi cara estaba en todos lados. Era muy contradictorio.

La gente ve el éxito, pero no ve lo que pasa en el medio. Y ahí fue cuando entendí que no podía seguir poniendo mi bienestar en eso.

¿Ahí aparece este cambio de mirada?

Sí. Para mí fue un punto de inflexión muy grande. Empecé a preguntarme qué me da paz. Porque antes era todo: el próximo trabajo, la exposición, lo que viene. Y eso es infinito, nunca alcanza. Entonces empecé a buscar la paz en el presente. En cosas concretas, en sentirme bien con lo que estoy haciendo, en no traicionarme. Y eso me cambió mucho la forma de vivir la profesión.

En ese camino aparecen tus trabajos con tu taller de cerámica (@micaceramica) y la fusión con el vino, no?

Así es. La cerámica es un lugar donde bajo el juicio, donde puedo crear sin presión. Y el vino tiene algo muy especial, muy nuestro. Está en todos los momentos: en lo bueno, en lo malo, en los encuentros. A mí me pasaba que me abría un vino y me ponía a hacer cerámica, y de repente fluía distinto, tenía menos juicio sobre lo que hacía. Y de ahí surgió la idea de mezclar ambas cosas en encuentros, algo que se me ocurrió antes de la pandemia y se lo comenté a una marca. Luego vino todo eso y ahora como que se puso de moda pero es una idea mía.

Así que hace tiempo lo terminamos concretando con amigas, armando equipo. También entendí que sola no quiero hacer todo. Me gusta construir en conjunto.

¿O sea que para vos el vino es cultura?

Es que el vino tiene algo tan hermoso. Es difícil de explicar y al mismo tiempo ya todos lo sabemos. Viene un amigo que está mal, abre un vino. Viene un amigo que está bien, abre un vino, vas a comer con alguien abrís un vino. Es como que el vino está ahí presente, es parte del encuentro, es parte de nuestra costumbre. De chica fue una de las primeras bebidas que tomé y de hecho es una de las pocas.

Hay algo del vino aparte que te va acompañando en las etapas. Al principio es un vino más económico, pero están ahí entre todos los amigos tratando de entender el sabor. Y después te vas haciendo más culto con el vino, vas entendiendo de la uva, las variedades, etc.

Te imagino que siempre fuiste anfitriona, o sea, esto lo expandiste ahora en los eventos, ¿te ha gustado ser amiguera desde siempre?

Soy una anfitriona bastante rara, me gusta cómo soy como anfitriona igual porque no soy la anfitriona que está preocupada porque estés tranquilo en la casa, que tengas todo, que tengas la copa llena, que no sé qué. Soy la anfitriona donde mi casa es tu casa, o sea vos entras a mi casa y es como si estuvieses en tu casa y haces lo que querés. Hay algo de la comodidad, que me gusta que el otro esté cómodo, que el otro se sienta que está en su casa.

Ahora se luce en El Chat de Mamis de Mier a Doming en el Multitabaris (foto gentileza Soy Prensa)

Seguiría hablando sobre características de tu personalidad, pero te hago un Random de temas sobre tu presente. En teatro estás con un personaje muy potente, Vanessa un madre de mellis en “El chat de mamis”…

Es un texto lindo porque aparte siento que todos lo vivimos de algún lado, seamos o no, mamis o papis, porque hay algo del chat grupal que lo tenemos todos. Todos tenemos un chat en grupo con más de cinco personas, más de diez personas. Y en un momento, se desvirtúa porque somos personas que no tenemos nada que ver con la otra por ahí.

En el chat de mamis somos personas que no somos amigos, no tenemos nada que ver uno con el otro. Solo nos unen nuestros hijos que van al mismo colegio. Esa es la única unión que hay y estamos forzados a estar en una sala todos juntos durante una hora, y mi personaje es muy fuerte.

¿Tiene de vos, de esto que es luchona, de defender lo suyo?

Si yo no tuviese filtro social sería como Vanesa, que es un poco lo gracioso de este personaje, Y lo lindo de actuar también, como uno se permite sacarse los filtros que uno tiene que ponerse porque vivimos en sociedad. No puedo estar diciéndole a la gente todo lo que pienso. Entonces, lo lindo de actuar es eso, y Vanesa en sí tiene una forma de ser que se saca la careta, no le importa nada.  

Para mí eso es espectacular, eso sí me caracteriza del último tiempo. Había algo mío que no me estaba gustando mucho en los últimos años, que tal vez sentía que no era honesta, porque si estaba en un lugar donde no quería estar, igual estaba como demostrando que estaba todo bien y que quería estar ahí. Los últimos años dije, y no, ¿por qué hago eso? Si no me gusta estar en un lugar o me voy o soy honesta con lo que me está pasando. Sin herir sentimientos de otras personas, sin ser maleducada, me voy.

Y de tu personaje de Marina en la cuarta temporada de El Encargado, ¿qué se puede contar que supongo que es poco?

Marina en esta temporada pisa un poquito más fuerte que las anteriores, pero creo que no puedo contar nada. No puedo adelantar nada de la historia porque por lo que vi en los tráilers no hay eso, como un avance de la historia. Simplemente están adelantando que se viene El encargado 4 y no mucho más. Esta temporada es un poco la temporada de Marina, obviamente es la temporada del señor Guillermo Francella como siempre, pero en todas las temporadas anteriores Marina entraba, salía, estaba medio de costado. Y esta temporada fue la temporada más fuerte para el personaje, así que tengo unas ganas de que salga, que no te puedo explicar.

Te debe pasar seguido esto de grabar para plataformas y que pase tanto después para el estreno. Como la Fabi (Cantilo) de El amor después del amor (Netflix)

Sí, obviamente. Si yo mido con la misma vara lo que fue El amor después del amor con cualquier otro trabajo que haga, me voy a quedar corta siempre y voy a ser una persona infeliz. Sin embargo, hay una serie que grabé que supuestamente va a salir este año y es muy fuerte lo que puede pasar pero aún no puedo contar cuál es.

¿Y no es la de Moria también por Netflix donde hacés de Susana?

No, es otra, este año tendría tres estrenos de series, pero esta serie que te estoy contando la grabé hace dos años y para mí es una eternidad. Ya no me acuerdo qué era, no me acuerdo nada (se ríe). Es para Amazon Prime. Todavía no tiene fecha de estreno pero supuestamente es este año. Tengo una ansiedad porque salga porque para mí a nivel dramático, actoral, es la serie que más va a pisar fuerte para mí, porque tuvo un personaje re intenso, súper dramático, que me recontra metí en el personaje, fue re lindo hacerlo.

Tengo muchas ganas de que salga y esto de dos años sin que salga, estamos todos los actores de la serie diciendo “che, cuánto más nos van a hacer sufrir, queremos que salga”. Pasa mucho eso, pero es el lado B de hacer proyectos.

“Cuando salió El amor después del amor, mi cara estaba en todos lados… y yo no tenía un mango.”

Recién nombrados dos series de Netflix, dos de Disney si le sumo Zambrano que es el spin off de El encargado, ya grabaste para Flow, dijimos Amazon. ¿Te das cuentas que estás casi en todas las plataformas?

Me pongo a pensarlo y se me pone la piel de gallina, como que es re lindo. Aparte que  plataformas que además de ser las que pisan fuerte, laburan re lindo. O sea, trabajan muy bien los proyectos, los eligen con un montón de amor, les ponen mucha dedicación ahí adentro para que sea lo mejor.

Sigue en algunas salas la película “Ni preguntes” que estrenaste en marzo, ¿Cómo fue esta experiencia?

Hice esta peli con un equipo chiquito, gente que todavía estaba estudiando cine y la verdad que fue una gran experiencia con gente muy talentosa, con mucha capacidad. Fue re lindo hacerlo, grabamos la película en 28 días creo y se logró una peli que está buenísima. Aparte fue la primera vez que me pasó de tener que estar en todas las escenas de la película. Fue una experiencia nueva para mí, intensa y muy gratificante.  

Después también hice una serie el año pasado que ayer nos confirmaron que va a salir en Flow y se llama “Tengo algo que compartir con vos”. También somos un grupo, no sé si lo puedo contar, pero te lo cuento. Son historias que nos suceden a todos, de desamor, son amigas contándose historias y a la par se va viendo la historia, es muy hermosa la verdad, y con un elenco re lindo, así que estoy contenta con eso también.

Recién mencionamos al pasar tu gran interpretación de Fabiana Cantilo y su intensidad. ¿Cómo la atravesaste?

Fueron como seis meses de rodaje y al principio medio que estaba forzando esto de quedarme en el personaje, de pensar como el personaje y llegó un momento que ya no tenía que forzar nada, simplemente se daba. Me despertaba como si era Fabi, pensaba como pensaba Fabi y me refiero a la Fabi que yo creé, el personaje que hice yo para esa serie. Entonces empecé a darle una forma de pensar que estuvo buenísimo porque también me permitía proponer cosas para el personaje.

Cuando uno entra y sale de una serie como me pasó con el papel de Susana en “Moria”, es muy difícil hacer eso porque tenés cuatro jornadas, pero con Fabi que tuve tantos meses de rodaje me sirvió esto porque era una forma de moverse diferente a la mía, una forma de pensar diferente a la mía. Tenía que naturalizarla para que no parezca que estaba forzando y después fue muy difícil porque cuando terminó dije bueno ¿cómo era yo?

Descuento entonces que algo te quedó…

Sabés que es re loco pero sí, después de hacer ese personaje y cuando estaba en el proceso de salir de ese personaje, lo hice además con un psicólogo porque fue algo bastante intenso, decía que estaba duelando a una identidad. En el proceso de ese duelo hubo cosas que yo decía “esto me encantó de este personaje”. Me encantó la honestidad que tiene este personaje de tal cosa. Hubo cosas que me las quedé 100%.

La magia del arte y todo lo que hay detrás de una interpretación. Casi me despido y veo que no te pregunté por los sueños…

Ah qué difícil, es que no sé si tengo sueños, es como que me voy sorprendiendo de la vida. Si debo decirte un sueño no es algo profesional, es algo más personal, más energético mío, sueño con estar en paz, tranquila, ser feliz la mayor cantidad de tiempo que pueda y si eso requiere que cambie de profesión o lo que sea, como estoy dispuesta a eso también.

Supuse que no sería algo material…

Es que lo material no te da nada. Tuve una vida bastante loca, como todo el tiempo con quilombos, cosas, fue bastante tortuosa por ponerle una palabra y te digo que lo que más quiero en este mundo es estar tranquila. Es poder conectarme con mis perros, con la naturaleza, con poder tener los pies en la tierra siempre, que no se me vaya la cabeza a ningún lado. Esas cosas para mí son mucho más importantes que tener una aspiradora inteligente.

No habla de metas, ni de conquistas, ni de planes a largo plazo. Habla de otra cosa: de estar bien, de elegir, de saber irse a tiempo. En una industria que empuja siempre hacia adelante, su gesto parece ir en otra dirección. Tal vez por eso, más que una llegada, su historia hoy se parece a una búsqueda. Y en esa búsqueda, por fin, aparece algo parecido a la calma.