De las sierras de Córdoba a la Luna: el ascenso imparable de Fr4nz y su revolución pop

0
853

¿Cómo pasar de tocar la batería a los 7 años en una casa llena de instrumentos a compartir escenario con las estrellas del momento? En esta charla con Revista Random, Fr4nz nos revela los secretos detrás de su disco To the Moon, la experiencia de liderar campamentos musicales en las sierras de Córdoba y su fórmula para romper fronteras combinando el pop, el funk y el cuarteto.

La historia de Fr4nz es la de un artista que lleva la música grabada en su código genético. Desde que a los siete años se sentó por primera vez tras una batería, impulsado por una familia donde los vientos y las cuerdas eran parte del paisaje cotidiano, su destino parecía sellado. Criado en una Córdoba donde el cuarteto es ley, supo transformar esa herencia en un “cuarteto pop” con sello propio, una mutación constante que hoy lo encuentra radicado en Buenos Aires trabajando junto a los productores de 3 Música.

Tras el lanzamiento de su ambicioso disco To the Moon, una experiencia funk que presentó a sala llena en el Gorriti Art Center, Fr4nz no se detiene. Ya sea ante 10.000 personas en Santa Rosa de Calamuchita o coordinando campamentos creativos en las sierras para potenciar a nuevos talentos, su filosofía es clara: en la era de los celulares y las redes sociales, la única barrera real es la falta de voluntad para intentarlo.

Es un placer tenerte aquí. Para empezar, contanos un poco sobre tus inicios, ¿Cómo arrancaste en el mundo de la música?

¡Cómo estás! Un placer estar acá. Bueno, arranqué muy pequeñito con la música. Empecé a tocar la batería a los 7 años porque mi familia hacía música en mi casa; entonces me empecé a sentir atraído por eso. Mi papá tocaba la trompeta, mi hermano más grande el saxo y la armónica, y el del medio la guitarra. Había música constante en mi hogar. Seguí practicando instrumentos hasta que tuve mi primera banda y ahí dije: «quiero seguir con esto».

Con una familia así, imagino que las influencias musicales eran muy variadas.

En mi casa se escuchaba de todo un poco. A mi papá le gusta mucho la salsa, pero también escuchábamos música nacional y rock. Mis hermanos escuchaban mucho pop, desde Bruno Mars hasta Queen.

¿Hubo algún momento clave en el que decidiste que querías vivir de la música?

El momento en que decidí que quería vivir de esto fue cuando formé mi banda. Fuimos teloneros de Las Pastillas del Abuelo cuando yo tenía 13 o 14 años. Además, recuerdo haber ido a un concierto en Córdoba cuando era muy chico —no recuerdo si era de Justin Bieber u otros artistas— y al ver a toda esa gente dije: «Wow, es por acá».

El camino del artista no siempre es fácil. ¿Cómo fue tu proceso de formación y cómo ves la escena en tu Córdoba natal?

Ese proceso lleva su tiempo porque vas probando y la música tiene muchos obstáculos. Por suerte me acompañaron mi familia y mis amigos. Creo que lo principal es formarse; yo estudié composición y producción en La Colmena, en Córdoba, y me recibí hace ya dos años. En cuanto a hacer música en Córdoba, depende mucho del género. Yo me dedico más al pop y allá suena mucho el cuarteto. Por eso tengo mis canciones de “cuarteto pop”, para no dejar de hacer algo que represente a mi ciudad y de donde vengo. Antes era más difícil, pero hoy el cuarteto rompió fronteras y Córdoba está en varios lugares del mundo.

Actualmente estás radicado en Buenos Aires, ¿Cómo ha sido ese cambio y cómo influye en tu identidad artística?

Sí, hace casi dos años que estoy viviendo en Buenos Aires armando mi disco con los productores de 3 Música. Siento que es un movimiento muy grande; como dicen algunos: «Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires». Hay muchísimos eventos y he aprendido un montón, aunque estoy en constante movimiento yendo y viniendo. Mi género principal es el pop, pero me identifico con diferentes estilos. El “cuarteto pop” que hago no pierde la esencia de Fr4nz; es como una mutación y creo que todos los artistas estamos en constante crecimiento y absorción. Yo compongo mis letras y luego, con los productores, les damos una “vuelta de rosca”. Escribo desde siempre; a veces es frustrante, pero otras veces tengo una inspiración mágica y saco una canción en una tarde. Siempre son historias basadas en hechos reales, cosas que me pasan día a día.

Has tenido la oportunidad de presentarte en escenarios muy importantes en poco tiempo, como el Festival de Villa María o Tecnópolis. ¿Qué recuerdos guardas de esas experiencias?

La música me dio la posibilidad de viajar y conocer gente que ama el arte. He estado en lugares súper grandes como el Festival de Peñas de Villa María en tres instancias, compartiendo con artistas como La Konga, María Becerra, Mau y Ricky, y Sebastián Yatra. También estuve en Tecnópolis. Empezar desde mi casa y llegar a esos lugares es lo más bonito.

Recientemente lanzaste tu disco To the Moon. ¿Cómo fue ese proceso de trabajo y qué buscabas transmitir con este material?

La verdad estoy recontento porque estuvimos trabajando dos años en ese disco hasta que finalmente salió a la luz. To the Moon consta de nueve canciones y, como dice el nombre del último tema, es un viaje hacia la Luna; es una historia donde todo está conectado, incluso con los videos en YouTube. Es un disco de puro pop y funk, con sonidos de los años 80 y sintetizadores de esa época. Antes solía sacar canciones por separado o hice un EP de cuarteto pop, pero este disco realmente muestra mi esencia, lo que soy y cómo me siento cómodo. La gente lo recibió con mucho amor, se bailó un montón y lo presentamos en el Gorriti Art Center en Buenos Aires con muchos invitados.

Después del lanzamiento, contame la experiencia de llevar estas nuevas canciones al vivo.

Estuvimos a full presentando el disco en festivales en Santa Rosa de Calamuchita y también en Córdoba, en la Plaza España, frente a muchísima gente. En Santa Rosa tocamos ante más de 10.000 personas y estuvo espectacular. A veces canto solo y otras con banda, pero lo importante es seguir adelante en este sueño y ver que la gente recibe el género con mucho cariño.

Me enteré de que organizaste un campamento musical en las sierras de Córdoba…

Sí, lo organicé yo con un amigo músico, Ezequiel de Luca. La idea era juntarnos a conectar y crear música de verdad, no solo por redes. Fuimos como 14 artistas, entre ellos Brisa, Lisbeth y Cande DZ. No fue algo lucrativo, sino para crecer juntos en el arte. Hicimos un círculo de amigos muy grande porque todos tenemos el mismo sueño. Ya han salido canciones de otros artistas que nacieron ahí y en mis redes (Fr4nz Music) pueden ver todo lo que trabajamos. Fue una experiencia sanadora donde encontrás respuestas en los demás que quizás en vos no encontrabas.

Después de este primer disco y la experiencia del campamento, ¿hacia dónde va tu camino artístico ahora?

Seguimos a full componiendo y produciendo con 3 Música. Sigo en la línea del pop y el funk, pero pronto van a salir unas canciones reversionadas; son covers de reggaetones viejos o temas de los años 80 hechos a mi onda, con el “sonido Fr4nz”, bien funk para bailarlas.

Para cerrar, ¿Qué mensaje le darías a los chicos que están empezando en la música hoy en día?

Siempre digo que no hay excusas porque hoy todo está al alcance de un celular. Yo arranqué en mi casa con una computadora y escribiendo con la guitarra. A veces es difícil y uno se frustra, pero hay que probar siempre y hacer lo que a uno le gusta. Sigo intentándolo día tras día y no hay nada más placentero que hacer lo que uno ama. ¡Gracias por la buena onda y espero volver pronto para seguir compartiendo música!