Hay escenarios que consagran carreras y otros que representan una conquista simbólica. El próximo 4 de julio, Lali volverá a subirse a uno de esos lugares donde la música es apenas una parte de la historia. La artista argentina será una de las figuras centrales del Madrid Orgullo 2026 (MADO), el festival LGTBIQ+ más importante de Europa y una de las celebraciones por la diversidad más convocantes del mundo, que reúne cada año a millones de personas.
La cantante actuará en el escenario principal de Plaza de España durante la jornada «Orgullo Latino», compartiendo cartel con artistas como Mon Laferte y Monsieur Periné. La invitación llega en un momento excepcional de su carrera: después de convocar a más de 160.000 personas en dos estadios River Plate agotados, compartir escenario con Kylie Minogue y consolidar el éxito de No Vayas a Atender Cuando el Demonio Llama, un álbum que terminó de confirmar su madurez artística. Pero si algo vuelve especialmente significativa esta presentación es que Lali no llega únicamente como una estrella del pop argentino. Lo hace como una artista cuya figura pública quedó profundamente ligada a la defensa de la diversidad, la libertad y los derechos humanos.
Ese compromiso fue reconocido en 2024 por Amnistía Internacional durante la ceremonia Voces que transforman: Orgullo Vivo, donde recibió una distinción por su trabajo en la promoción de los derechos de la comunidad LGTBIQ+. Lejos de asumir ese reconocimiento como un mérito individual, eligió poner el foco en la comunidad que, según sus propias palabras, la inspiró desde siempre.
«Es muy emocionante sentirme parte de la comunidad a la que le debo tanta inspiración, belleza, luz y vida. Siempre voy a sumar mi grano de arena», expresó durante su discurso, reivindicando el lugar del arte como una herramienta para acompañar causas colectivas.


En ese mismo mensaje dejó una de las frases que mejor resume su forma de entender la visibilidad pública: «No existe el ‘te salvás solo'». Para Lali, el privilegio de tener un micrófono implica también asumir una responsabilidad. «Tengo una herramienta hermosa, que es el arte. Me expreso con algo tan luminoso como la música», sostuvo frente al auditorio.
España ha acompañado de cerca esa evolución. En sus últimas visitas agotó funciones en Madrid, Barcelona y Sevilla
No es la primera vez que convierte el escenario en un espacio de reivindicación. En los Premios Gardel de 2024 utilizó su discurso para recordar el lesbicidio de Barracas y reclamar que la violencia contra las personas LGTBIQ+ no fuera naturalizada. También participó de distintas marchas del Orgullo en Buenos Aires, donde acompañó públicamente los reclamos por igualdad y libertad.
Incluso en sus conciertos, Lali ha compartido experiencias personales vinculadas a la construcción de su identidad. Durante un show realizado en Madrid en 2023, recordó que hablar abiertamente sobre su bisexualidad significó para ella «un grito de libertad», y alentó a su público a vivir sin miedo a los mandatos sociales.

Ese recorrido encuentra un correlato en su obra más reciente. No Vayas a Atender Cuando el Demonio Llama propone un universo donde la libertad, la identidad y la ruptura con los condicionamientos aparecen como temas permanentes. Más que un simple disco pop, funciona como una declaración artística sobre la posibilidad de elegir quién ser, incluso cuando esa decisión incomoda.
España ha acompañado de cerca esa evolución. En sus últimas visitas agotó funciones en Madrid, Barcelona y Sevilla, confirmando que su vínculo con el público español ya no responde al fenómeno de una artista extranjera en gira, sino a una conexión consolidada que sigue creciendo año tras año.
«Es muy emocionante sentirme parte de la comunidad a la que le debo tanta inspiración, belleza, luz y vida. Siempre voy a sumar mi grano de arena», expresó
Su llegada al Madrid Orgullo también coincide con una edición especialmente significativa del festival. En medio de debates sobre el sentido político del Orgullo y el lugar de la reivindicación dentro de una celebración cada vez más multitudinaria, la presencia de artistas que históricamente acompañaron las demandas del colectivo adquiere un valor adicional.

Después de conquistar los estadios más grandes de Argentina, Lali se prepara para un escenario diferente. Uno donde el aplauso no sólo celebra una carrera musical, sino también una forma de entender el arte: como un espacio donde el espectáculo puede convivir con la libertad, la diversidad y la posibilidad de que millones de personas se sientan representadas.








