
A esta altura, cualquier nuevo disco de The Rolling Stones podría ser leído simplemente como un capítulo más de una historia ya escrita. Después de todo, hablamos de una banda que sobrevivió a los cambios de época, a las transformaciones de la industria musical y hasta a su propia condición de leyenda. Sin embargo, Foreign Tongues, el álbum que acaba de publicarse a través de Polydor/Universal Music, parece escapar de esa lógica nostálgica.
Lejos de presentarse como una celebración del pasado, el sucesor de Hackney Diamonds —el trabajo que en 2023 devolvió a los Stones a la cima de los rankings y les valió un premio Grammy— se construye sobre una premisa más desafiante: seguir avanzando.
El título no parece casual. Foreign Tongues («Lenguas extranjeras») sugiere la exploración de nuevos lenguajes, nuevas formas de decir y de sonar. Y aunque el ADN de la banda permanece intacto, el disco juega permanentemente con esa tensión entre tradición y búsqueda.
La apertura con «Rough and Twisted» funciona casi como una declaración de principios. Con una raíz profundamente blusera y una producción deliberadamente áspera, la canción recupera la esencia más primaria de los Stones. Pero el álbum rápidamente amplía el horizonte con canciones que exploran otros climas, texturas y matices sin perder identidad.

Entre los momentos destacados aparecen «Jealous Lover», el nuevo sencillo que combina melancolía y elegancia, y «In The Stars», una pieza de espíritu más luminoso y contagioso que ya había anticipado parte del clima general del proyecto.
Más que un intento por reinventarse, Foreign Tongues parece una confirmación de algo que los Rolling Stones vienen demostrando desde hace décadas: la vigencia no depende de sonar moderno, sino de mantener viva la curiosidad.
Grabado en menos de un mes en los estudios Metropolis de Londres, Foreign Tongues nació durante uno de los períodos creativos más intensos que la banda ha experimentado en los últimos años. Mick Jagger, Keith Richards y Ronnie Wood volvieron a asociarse con el productor Andrew Watt, responsable también de Hackney Diamonds, consolidando una alianza que parece haber revitalizado el funcionamiento artístico del grupo.
Las declaraciones de sus integrantes revelan precisamente esa sensación. Jagger habló de sesiones rápidas e inspiradas, Richards destacó la energía concentrada del proceso y Wood recordó un clima creativo donde muchas tomas parecían encontrar la versión definitiva casi de inmediato.


Pero quizás el aspecto más emotivo del disco sea la presencia de Charlie Watts. El histórico baterista fallecido en 2021 participa en «Hit Me In The Head», registrada durante una de sus últimas sesiones de grabación. Su aparición no se presenta como un homenaje explícito sino como una continuidad natural: una forma de recordar que, incluso ausente, Watts sigue formando parte del sonido de los Stones.
El álbum también suma invitados de peso. Steve Winwood, Paul McCartney, Robert Smith y Chad Smith aparecen en distintos momentos aportando matices a una obra que no teme dialogar con generaciones y estilos diversos.
El título no parece casual. Foreign Tongues («Lenguas extranjeras») sugiere la exploración de nuevos lenguajes, nuevas formas de decir y de sonar.
En el tramo final, los Stones vuelven a mirar hacia sus raíces. La versión de «You Know I’m No Good», de Amy Winehouse, establece un inesperado puente entre dos generaciones de artistas británicos marcados por la intensidad emocional, mientras que «Beautiful Delilah», clásico asociado a Chuck Berry, funciona como un guiño afectuoso hacia una de las influencias fundamentales sobre las que la banda construyó su universo.
Más que un intento por reinventarse, Foreign Tongues parece una confirmación de algo que los Rolling Stones vienen demostrando desde hace décadas: la vigencia no depende de sonar moderno, sino de mantener viva la curiosidad. Y en ese sentido, este nuevo trabajo encuentra a la banda haciendo exactamente lo que mejor sabe hacer: mirar hacia adelante sin renunciar a todo lo que la convirtió en una leyenda.







