Estrellas sobre el asado: Michelin en Argentina

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Fotografía Casa Vigil

La llegada de la Guía Michelin a Buenos Aires y Mendoza redefinió el mapa gastronómico argentino y abrió un debate sobre identidad, turismo y excelencia culinaria.

La Argentina ingresó oficialmente al universo de las estrellas Michelin en 2023, cuando la compañía anunció que preparaba su primera selección en Argentina para las ciudades de Buenos Aires y Mendoza. Este desembarco, largamente esperado, no fue casual ni espontáneo: fue el resultado de un proceso de negociación, selección estratégica y un acuerdo institucional que posicionó al país dentro de la escena gastronómica global.

La Guía Michelin —un sistema de evaluación nacido en Francia en 1889 como una guia para clientes de los neumáticos— llegó a la Argentina con su metodología clásica: inspectores anónimos, criterios técnicos universales y un modelo de distinciones que incluye las famosas estrellas, los Bib Gourmand -relación precios calidad- y las Green Star a la sostenibilidad. Pero su implementación local tuvo particularidades: no se desplegó a nivel nacional, sino únicamente en dos destinos cuidadosamente elegidos.

¿Por qué solo Buenos Aires y Mendoza? La respuesta se encuentra en una mezcla de densidad gastronómica, potencial turístico y viabilidad operativa. Buenos Aires, como la capital, el puerto, la ventana al exterior, ofrece una enorme diversidad culinaria —desde parrillas y bodegones hasta cocina de autor—, mientras que Mendoza, el interior profundo, la Argentina rural, combina gastronomía con un ecosistema enoturístico de clase mundial. Para Michelin, estas dos zonas representaban el “mínimo viable” para garantizar una guía robusta y coherente desde sus estándares globales. Además, el formato de lanzamiento por ciudades o regiones, y no por países completos, es una práctica habitual de la marca.

Otro punto clave es cómo se gestó la llegada de la guía. Lejos de ser una iniciativa meramente editorial, la entrada de Michelin en Argentina se apoyó en un acuerdo formal entre la compañía y el Ministerio de Turismo, descrito en diversas notas periodísticas como un contrato por tres años. Ese pacto permitió financiar el desembarco, organizar ceremonias, facilitar la logística de los inspectores y promover la presencia del país en los circuitos turísticos gastronómicos internacionales. La articulación público-privada —presente en todos los anuncios oficiales y en los comunicados de la guía— fue decisiva para que el proyecto se materializara.

Foto Bodega Catena Zapata – Angélica Cocina Maestra.

La primera selección, presentada en noviembre de 2023, incluyó 71 establecimientos: 52 en Buenos Aires y 19 en Mendoza. Entre ellos se destacaron Aramburu con 2 estrellas Michelin y restaurantes como Don Julio, Trescha, Azafrán, Brindillas, Casa Vigil y Zonda Cocina de Paisaje, todos distinguidos con 1 estrella y a los que se sumaron en 2025, Crizia (Buenos Aires), Angélica Cocina Maestra (Mendoza) y Riccitelli Bistró (Mendoza).

En el contexto latinoamericano, Argentina se suma a una expansión que ya incluía destinos como Brasil, Ciudad de México o Lima. Con Buenos Aires y Mendoza, Michelin consolidó su presencia en Sudamérica y reforzó la idea de que la región es cada vez más relevante en el mapa culinario internacional.

Lo que viene dependerá de cómo el ecosistema gastronómico argentino aproveche esta visibilidad y gestione sus desafíos. Pero algo es seguro: el país ya entró en el circuito del reconocimiento más influyente del mundo gastronómico, y las estrellas —por fin— iluminaron el asado.