Karina Hernández: “Mi oasis es el teatro”

0
1494
Foto: Alejandra López

Hay algo en ciertas actrices que no se puede explicar del todo, pero se percibe: una manera de habitar el oficio que excede los escenarios y se mete en la vida cotidiana. Karina Hernández es parte de ese grupo. Con una trayectoria que cruza el teatro independiente, el circuito comercial, la televisión, el cine y la gestión cultural, construyó un camino ecléctico, sostenido más por la insistencia que por la comodidad.

Desde sus inicios en la formación en la adolescencia, atravesando obras, musicales, ficciones televisivas y proyectos autogestivos, su recorrido tiene algo en común: el hacer constante. Actuar, producir, enseñar, sostener espacios. Todo al mismo tiempo. Hoy, su presente la encuentra sobre el escenario con El Chat de Mamis, una comedia que dialoga con lo cotidiano y expone —con humor y bastante filo— los vínculos en tiempos de hiperconexión. Pero también la encuentra en ese otro rol menos visible y fundamental: el de sostener, junto a sus socias, NÜN Teatro Bar, un espacio clave del circuito independiente.

En esta entrevista con RANDOM, habla también del oficio, el presente, el desgaste, la pasión y ese momento sagrado en el que, pase lo que pase afuera, se apagan las luces y empieza el teatro.

Te llamo justo horas antes de la función ¿Cómo es la rutina previa? ¿Siguen estando los nervios?

El nervio se va haciendo más amoroso que las primeras funciones, pero en mi caso es quemado. O sea, la previa es quemada porque hago otras cosas, entonces me encantaría decirte “no, la verdad es que almuerzo y espero el horario de ir al teatro”, pero no, no es así. Y también me gusta, así que en realidad es bastante quemado.

Siempre al palo entonces…

En mi caso es siempre al palo, como que mi oasis es en realidad el teatro, algo así como llegar a seis y media y desconectarme del mundo. Es un momento para mí para estar ahí más presente. Bueno, el teatro tiene eso, que uno tiene que estar presente porque es lo que pide. Entonces para mí es un ritual espectacular entrar y desconectarme. Ya la gente sabe que estoy en la sala, que ya no me conecto más a WhatsApp y que no contesto un mail, entonces para mí es bárbaro.

En El Chat de Mamis te toca la seño Nati, ¿Hubo seños reales que la inspiraron? ¿Cómo construiste ese personaje?

Creo que algún inconsciente la saqué, no tengo un particular de quién. Es bastante particular igual la seño Nati, es una maestra de un séptimo grado que está un poco infantilizada. Es como que trata a los alumnos como si estuviesen cinco en realidad. Así que es bastante particular, no tengo el recuerdo de haber tenido una maestra en séptimo grado que me trate como una infante, pero bueno, en algún lado el inconsciente mío debe estar esa persona. Es espectacular el personaje de la seño Nati, me da mucho placer hacerlo porque tiene un arco que es precioso. La verdad que es alguien que se pone a disposición de esos padres que son bastante monstruosos.

Y muy reales…

Absolutamente. Y sí, yo no soy madre, pero siento que uno entra en otra fase de la personalidad, siendo madre o padre, como una faceta que es la faceta cole, que es otra absolutamente desconocida. Así que la seño Nati es bastante paciente con estos padres que son bastante particulares y tiene que tolerar básicamente a estos seres en toda la obra.

Foto gentileza Soy Prensa

La obra interpela desde el humor a ese “chat de mamis”…que los que somos padres nos identificaremos…

Sí, o sea, yo no soy mami, pero entiendo por mis compañeras de elenco que lo son, que es como un mal necesario. Como que te gustaría no tenerlo, pero que a la vez resuelve muchísimo. Viví en una época donde mi madre no tenía un chat de mamis, pero también entiendo que la familiaridad que generaba con otras madres hacía que todo sea más liviano. Desde no llegar a buscarme en el cole, a no saber qué tarea y que otra madre le ayude.

Me parece que en eso el chat de mamis avanzó en unos casilleros. Después, la cantidad de idioteces que se hablan en el chat de mamis creo que es lo que atrasa y por lo que todo el mundo critica y se ríe del chat. Lo que avanzó es la comunicación y que no paramos de ver cómo solucionamos ese avance.

¿Cómo fue sumarte al proyecto y al elenco?

Espectacular. Partiendo de la base que para mí es espectacular tener trabajo, punto. En este contexto, en esta situación, es un privilegio al que estoy muy agradecida. Se armó un grupo, una familia mami-papi muy espectacular. Yo no conocía a la mayoría y siempre hay cierto prejuicio: “uy, ¿me llevaré bien?, ¿me llevaré mal?, ¿cómo estará esto?” Y la verdad es que ha sido muy espectacular. El grupo es muy hermoso y el que vea la función se va a dar cuenta al toque. Para mí eso se refleja muchísimo en el teatro.

Nosotros hemos armado un grupo hermoso en el cual somos muy amorosos entre todos, muy compañeros. Y eso es muy precioso, compartir el deseo de que a la obra le vaya bien, que hagamos lo mejor que sabemos hacer. Nos vivimos corrigiendo y aportando, diciendo como “bueno, ¿por qué no hacemos esto?, ¿y por qué no cambiamos esto?” Estamos todos muy al pendiente de todo. Está preciosísimo lo que pasa. Con lo cual estoy muy contenta, porque estar hoy trabajando con gente que te cae bien es espectacular.

Ya que estamos con lo escolar ¿Tu vínculo con lo artístico fue desde esa época?

La escuela tenía algo de participar en todas las cuestiones que se puedan participar a nivel artístico. La realidad es que hasta que no me lo tomé yo con adultez y con seriedad, no lo entendía mucho. O sea, a los 16 no sabía dónde estaba parada, no sabía qué quería.

Si bien fue bastante por capricho mío empezar a estudiar actuación y canto, arranqué estudiando comedia musical y fue un deseo muy mío. No es que tenía una certeza absoluta sobre esto, sino que se fue dando más con el pasar del tiempo.

Eso sí, sí hago una retrospectiva de mi vida, la verdad es que actué en todos los actos escolares, que cuando había que organizar algo a nivel artístico estaba yo ahí primera.  Fui muy tímida mucho tiempo hasta que me desboqué en un momento. Pero tiene que ver más con el proceso y con el camino. Es un camino en el que hay que tener mucha paciencia, mucho amor, mucha dedicación.

¿Cuándo sentiste que era tu profesión?

Lo primero fuerte que hice tenía 23 y fue “Mueva la Patria”. Y ahí fue como el puntapié de decir: “bueno, listo, me dedico a esto”.

Después vino un recorrido muy diverso…

Y lo que pasa es que me parece que cuando te tomás un respirito se vuelve difícil. Soy muy tesuda y entendí de muy chica que este camino había que remarlo. Tengo con amigas un teatro independiente, soy muy ecléctica, he trabajado un poco de todo. Pero porque siempre preferí que sea ecléctico mi recorrido y no volver a lugares que no tenía ganas de habitar.

Lo que más amo hacer es actuar, pero a veces de actuar no se vive. Así que en el medio, un millón de cosas. Hoy tengo la posibilidad de vivir de lo que hago y estoy muy agradecida por eso, pero también porque en el medio gestionamos una sala, producimos obras… es un mix de todo. Desde NÜN tenemos una pata de producción con varias obras en cartel y nuevos estrenos, así que muy a full con eso.

¿Cómo convivís con todos esos roles en NÜN Teatro Bar?

Haciendo. No tiene mucho más secreto.Siempre me arriesgué a hacer y a probar. En todo cometí errores, en todo aprendí. Nunca fue fácil nada. Hoy gestionamos un teatro entre tres y cada una encontró lo que mejor hace. Es eso: ir probando, ver qué te sale, qué no, y hacerse cargo también de lo que no.

«…Si bien fue bastante por capricho mío empezar a estudiar actuación y canto, arranqué estudiando comedia musical y fue un deseo muy mío. No es que tenía una certeza absoluta sobre esto, sino que se fue dando más con el pasar del tiempo…»

Trabajaste en peli, en series, ¿Cómo ves el presente del audiovisual?

Siento que la diferencia real es la llegada a la gente. Antes la tele la miraba todo el mundo.

Hoy tenés mil plataformas. Se perdió esa popularidad y también la continuidad laboral. Antes hacías una novela un año, ahora filmás tres meses. Me da pena que se hayan perdido las novelas. Me parece un productazo muy argentino. Ojalá vuelvan.

¿Y el cine?

Lo que le está pasando al cine es muy trágico. Hay muy poca producción argentina. El desfinanciamiento no ayuda a nadie, y menos a la cultura. Son muy pocas las películas que se estrenaron el año pasado. Cuando antes no se paraba de producir. Los desfinanciamientos no ayudan a nadie. Y menos en la cultura, donde está mal entendido que lo solventan nuestros impuestos y no es así.

Si bien hace un tiempo publicaste una muy bonita colaboración, tenés a tu costado cantante medio olvidado, ¿no?

La cantante me da un poco de vergüenza. En musicales sí, a full, pero después en lo personal soy un poco más tímida. Igual siempre trato de meterla en algún lugarcito.

Karina Hernández no romantiza el camino, pero tampoco lo suelta. Entre funciones, gestión, castings y producción, hay algo que se mantiene firme: el deseo. Y cuando todo se apaga, cuando el ruido baja, cuando el mundo queda afuera, ella ya sabe dónde encontrarse.