Cada 20 de mayo, la provincia de La Rioja conmemora el aniversario de la fundación de su capital, un hecho histórico ocurrido en 1591 que marcó el nacimiento de una de las ciudades más antiguas del actual territorio argentino. La fecha recuerda la creación de la entonces “Ciudad de Todos los Santos de la Nueva Rioja”, fundada por el conquistador español Juan Ramírez de Velasco, gobernador de Santiago del Estero.
La elección del nombre no fue casual. Ramírez de Velasco era oriundo de la región española de La Rioja o Logroño, y decidió homenajear a su tierra natal bautizando a la nueva ciudad con ese nombre. Con el paso del tiempo, la denominación se simplificó hasta quedar como La Rioja, identidad que hoy representa a toda la provincia y a una cultura profundamente ligada a la historia del noroeste argentino.
Una fundación estratégica en tiempos de conquista
La fundación de la ciudad formó parte del proceso de expansión española sobre el actual territorio argentino. El objetivo de la Corona era consolidar rutas comerciales, asegurar el dominio territorial y facilitar la explotación de recursos minerales en la región del Famatina, donde se presumía la existencia de riquezas metalíferas.

Según las crónicas históricas, Ramírez de Velasco llegó acompañado por una expedición de soldados y colaboradores españoles, entre ellos Blas Ponce, y estableció el nuevo asentamiento cerca de antiguos poblados indígenas del valle. Allí se trazó el primer ejido urbano, el Cabildo y la distribución de solares, siguiendo el clásico modelo colonial en damero utilizado por España en América.
La nueva ciudad también quedó marcada desde sus orígenes por la presencia de distintas órdenes religiosas, entre ellas franciscanos, dominicos, mercedarios y jesuitas, que tuvieron un rol clave en la organización espiritual y educativa de la región colonial.
El legado histórico y cultural de La Rioja
A más de cuatro siglos de aquella fundación, La Rioja conserva una identidad cultural única dentro de Argentina. Su historia está atravesada por las tradiciones criollas, las raíces diaguitas, la religiosidad popular y el fuerte simbolismo del Tinkunaco, una de las celebraciones religiosas más importantes del país.
La ciudad fue además escenario de episodios fundamentales para el desarrollo político y social del interior argentino. Durante el siglo XIX, el territorio riojano se convirtió en cuna de caudillos federales como Facundo Quiroga, figura central de las guerras civiles argentinas y uno de los personajes más influyentes de la historia nacional.
Actualmente, el Día de La Rioja se celebra con actos oficiales, desfiles cívico-militares, actividades culturales, homenajes históricos y encuentros populares que reivindican la memoria y el orgullo provincial. Cada aniversario renueva el vínculo de los riojanos con una tierra que combina historia colonial, tradición federal y un fuerte sentido de pertenencia.
Una ciudad que nació entre montañas y permanece viva en la historia argentina
La fundación de La Rioja no solo significó el nacimiento de una ciudad colonial. También representó el inicio de un territorio que con el tiempo desarrolló una personalidad propia dentro de Argentina. Rodeada por sierras, valles y paisajes áridos, la capital riojana se transformó en un símbolo de resistencia cultural, tradición y memoria histórica.
Cada 20 de mayo, la provincia revive aquel momento fundacional de 1591 como una fecha que une pasado y presente, y que reafirma el valor histórico de una de las comunidades más antiguas del país.









