Montearenas: Sanagasta, 30km de La Rioja Capital. Fuego, Montaña y Familia.

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A exactos 30 kilómetros del pulso urbano de La Rioja capital, el paisaje se quiebra para dar paso a la entrada de Sanagasta. Allí, sobre una pequeña elevación que domina el acceso al pueblo, Montearenas se erige no sólo como un restaurante, sino como un bastión de identidad riojana. Bajo la dirección de Diego de la Vega y Dayana Vargas, este proyecto familiar ha logrado algo infrecuente: transformar la rústica cocina de los fuegos en una experiencia de alta fidelidad sensorial.

El Escenario: Silencio y Elevación

Ubicado en la ladera, el restaurante exige al comensal un pacto de desconexión. Al tomar posición en la mesa, el ruido de la ciudad desaparece, reemplazado por la vista de los cerros y el aroma del quebracho encendido. Es una puesta en escena diseñada para que el gusto sea el protagonista absoluto.

La Cava: Un Diálogo Líquido con la Gastronomía

Un elemento que redefine la experiencia en Montearenas es su cava de selección, un espacio curado con precisión quirúrgica por sus dueños. Lejos de las cartas de vinos genéricas, la propuesta aquí se centra exclusivamente en etiquetas de La Rioja, seleccionadas bajo una premisa fundamental: la armonía con la cocina de fuego.

  • Curaduría Regional: La cava es un recorrido por los valles riojanos, desde el icónico Torrontés hasta tintos de estructura robusta que sostienen el carácter de las carnes.
  • Sinergia en Copa: Cada etiqueta ha sido elegida para elevar los sabores locales. No es una colección de botellas, sino una biblioteca de perfiles aromáticos que dialogan con la intensidad de las brasas y la untuosidad de los guisos tradicionales.

La Cocina: Del Fuego al Alma

Diego de la Vega, propietario y chef, aborda la parrilla con una mirada obsesiva. Su selección de cortes es un tributo a la ganadería argentina, donde cada pieza es tratada como un objeto de estudio antes de tocar el hierro.

  • El Comienzo: La experiencia abre con empanadas  impecables; su textura crujiente y su relleno equilibrado cortado a cuchillo son el prólogo necesario para lo que vendrá.
  • El Plato de Culto: La sugerencia del dueño fue una Lasagna de la casa, sorprende por su autenticidad y sabor. Es una receta que respeta el código de legitimidad de la carne con un vacío desmechado  pero se presenta con una textura, rusticidad y técnica superior de comida de montaña.
  • La Misión del Cabrito: Pero es en el manejo del cabrito donde la ética del lugar brilla con más fuerza. De la Vega entiende que su cocina es la última línea de defensa para los pastores y arrieros locales. Al llevar este producto a niveles de alta cocina y sustentabilidad, Montearenas no solo alimenta al comensal, sino que asegura la supervivencia de una cadena productiva ancestral que, de otro modo, se perdería en el olvido.

Valoración Final

Montearenas es una rareza deliciosa. Es un lugar que utiliza la sostenibilidad y el comercio justo no como eslóganes, sino como ingredientes principales. Entre la precisión de su cava regional y la honestidad de sus fuegos, la visita se convierte en una conexión profunda con lo que significa ser riojano hoy.

Dirección: Entrada a Sanagasta, sobre la montaña (a 30 km de La Rioja Capital). Lo destacado: La selección de vinos locales y el compromiso con el productor de montaña. Ambiente: Sofisticación rústica y enfoque en la experiencia sensorial