Leslie Mann, Isla Fisher, Michelle Buteau y Anna Faris protagonizan la nueva comedia de Jon Lucas y Scott Moore, los responsables de Bad Moms. Tres mejores amigas buscan unos días de descanso en un lujoso spa de Palm Springs, pero la llegada de la integrante más alocada del grupo convierte el viaje de relajación en una aventura completamente fuera de control.
ESTRENO: 1 DE OCTUBRE
Hay una pregunta sencilla detrás de Relajadas y MUY PELIGROSAS: ¿qué haría una mujer si pudiera desaparecer durante unas horas de todas las responsabilidades que la esperan cuando vuelve a casa?
La respuesta que recibieron Jon Lucas y Scott Moore mientras trabajaban en Bad Moms fue bastante unánime: un spa. Las madres con las que hablaron coincidían en que necesitaban, aunque fuera durante un rato, un lugar donde nadie les hablara, nadie les pidiera nada y pudieran simplemente relajarse. Para los directores, esa respuesta se convirtió en el punto de partida de una nueva comedia.
El resultado es Relajadas y MUY PELIGROSAS, una película que reúne a Leslie Mann, Isla Fisher, Michelle Buteau y Anna Faris en una historia atravesada por la amistad femenina, las contradicciones de la vida adulta y ese particular mecanismo de supervivencia que consiste en reírse cuando todo empieza a salirse de control.
Lucas y Moore no son nuevos en este territorio. Los dos estuvieron detrás de Bad Moms, película en la que ya habían construido personajes femeninos complejos, imperfectos y profundamente cómicos. En esta oportunidad vuelven a trabajar con Suzanne Todd, productora de sus largometrajes, y llevan todavía más lejos esa mirada sobre mujeres que intentan encontrar un espacio propio en medio de sus obligaciones.

Todd define la película como una suerte de carta de amor hacia las mujeres. Lucas y Moore, explica, escriben desde aquello que conocen: sus propias relaciones y sus experiencias junto a sus esposas. Pero también incorporan las voces de las actrices durante el proceso de trabajo. El guion no queda cerrado en el papel: se transforma a medida que los personajes encuentran a quienes finalmente los interpretan.
Que algunas veces descansar no significa estar sola. Significa volver a encontrar a las personas con las que podés reírte cuando todo alrededor se desordena.
CUATRO MUJERES, CUATRO FORMAS DE ESTAR EN EL MUNDO
La película comienza a tomar forma alrededor de Jane, interpretada por Leslie Mann. Es abogada, madre soltera y una mujer acostumbrada a poner las necesidades de los demás por delante de las propias. El estrés es parte de su vida cotidiana y el viaje al spa aparece como una posibilidad de detenerse, aunque sea por un momento.
Anna Faris interpreta a Sophie, dulce, organizada y algo despistada. Es una mujer acostumbrada a cuidar a los demás y mantenerse en un segundo plano. Faris encontró en el personaje una combinación que le resultó especialmente atractiva: mujeres ocupadas, con trabajos, responsabilidades y una permanente sensación de que no alcanzan a hacer todo.
Michelle Buteau es Coco, la integrante del grupo que parece tener siempre todo bajo control. Es la que organiza, compra los pasajes, establece los horarios y sabe qué necesita cada una. El problema es que esa capacidad para resolver la vida de sus amigas no necesariamente se aplica a la propia. Está atravesando un divorcio complicado y detrás de su personalidad arrolladora también hay una mujer intentando descubrir qué hacer consigo misma. Y después está Mel.

Interpretada por Isla Fisher, Mel es la pieza que amenaza con desarmar cualquier intento de tranquilidad. Es impulsiva, desinhibida, políticamente incorrecta y completamente ajena a la idea de cómo “debería” comportarse una mujer. Para Fisher, justamente ahí está la gracia del personaje: Mel funciona como una especie de hada madrina descontrolada que obliga a sus amigas a recordar una versión más rebelde de sí mismas.
El contraste entre las cuatro genera buena parte del mecanismo cómico de la película. Jane necesita desconectarse. Sophie intenta mantener el orden. Coco pretende organizarlo todo. Y Mel llega para recordarles que probablemente nada de eso sea posible.
LA AMISTAD TAMBIÉN SE CONSTRUYÓ FUERA DE CÁMARA
Uno de los desafíos de la película era conseguir que cuatro actrices que prácticamente no se conocían pudieran transmitir la sensación de ser amigas desde la adolescencia.
La primera prueba fue una lectura de guion por Zoom. La experiencia sorprendió incluso a los directores, que temían que la distancia y el formato virtual hicieran difícil encontrar el ritmo entre las protagonistas. Pero la química apareció rápidamente. El verdadero salto se produjo cuando el equipo llegó a Australia.

Aunque la historia transcurre en el Solaris Eden Beach Spa de Palm Springs, buena parte del rodaje se realizó en la Gold Coast australiana. Las playas, las palmeras y el paisaje costero sirvieron para construir ese universo de descanso que, en la película, está a punto de convertirse en cualquier cosa menos relajación.
La convivencia terminó haciendo su propio trabajo. Michelle Buteau recuerda que ella y sus compañeras terminaron enamorándose como grupo. Anna Faris destaca incluso el papel de los directores, a quienes atribuye haber creado un ambiente donde las cuatro pudieran desarrollar una amistad real mientras interpretaban a amigas en pantalla.
En esta oportunidad vuelven a trabajar con Suzanne Todd, productora de sus largometrajes, y llevan todavía más lejos esa mirada sobre mujeres que intentan encontrar un espacio propio
Y Leslie Mann llevó la experiencia un poco más lejos: después de jornadas completas de rodaje, organizaba videollamadas grupales con sus compañeras, copa de vino mediante. La química que se buscaba para la película terminó apareciendo también detrás de cámara.

CUANDO EL GUION SE ENCUENTRA CON LA IMPROVISACIÓN
Uno de los elementos centrales del método de Lucas y Moore es dejar espacio para que los actores modifiquen aquello que estaba escrito. El caso de Isla Fisher es particularmente significativo. Mel originalmente no estaba pensada como australiana, pero Fisher apareció hablando con su acento nativo. Los directores decidieron incorporarlo al personaje y adaptar el guion. Lo mismo ocurrió con distintas propuestas de las cuatro protagonistas, que fueron modificando diálogos, comportamientos y situaciones.
Para Lucas, la improvisación permite alcanzar algo difícil de conseguir en una comedia: la sensación de estar escuchando una conversación que realmente está sucediendo. Y el elenco parecía especialmente preparado para ese juego.
Michelle Buteau, por ejemplo, tenía una manera de trabajar que podía llevar una escena hacia lugares inesperados. Los directores cuentan que muchas de las situaciones más graciosas de sus películas no estaban necesariamente previstas en el guion, sino que surgían cuando los actores encontraban algo durante una toma.
Una escena protagonizada por Jane y un personaje llamado Kai es un buen ejemplo. Lo que originalmente estaba planteado como una situación cargada de doble sentido sexual terminó incorporando una dimensión emocional inesperada. La escena atraviesa distintos estados hasta desembocar en el llanto, transformando una situación potencialmente previsible en algo mucho más absurdo y humano.

YOGA CON CABRAS, CARRITOS DE GOLF Y OTRAS FORMAS DE PERDER LA SERIEDAD
En una película de estas características, el rodaje podía convertirse fácilmente en una extensión del caos que ocurre frente a cámara. Los directores recuerdan especialmente una escena en la que Mel intenta presentar a Kai y Fisher decidió continuar improvisando mucho más allá de lo previsto. Hubo una enorme cantidad de tomas y, según Lucas, esa posibilidad de probar una y otra vez es precisamente parte de la magia de una comedia de este tipo. Mantener la cara seria tampoco fue sencillo.
Faris reconoce que Fisher y Buteau eran especialmente difíciles de enfrentar durante las escenas de improvisación porque podían sorprenderlas en cualquier momento. Las risas, entonces, también terminaron formando parte de la experiencia de filmación. Pero si hubo una secuencia capaz de llevar ese desafío al extremo fue la del yoga con cabras.
Los animales tenían, aparentemente, sus propios planes para el rodaje: corrían, saltaban sobre las actrices, hacían sus necesidades y convertían la escena en un pequeño desastre. Fisher las describió como animales con “carisma de estrella”, mientras que Faris aseguró que las expresiones de desconcierto de su personaje fueron absolutamente reales.
Tampoco fue completamente fingido el terror durante la escena del carrito de golf. Fisher disfrutó especialmente de conducirlo mientras sus compañeras gritaban, aunque Buteau admite que no estaba tan segura de que aquello fuera a terminar bien.
UNA COMEDIA SOBRE VOLVER A ENCONTRARSE
Debajo de las situaciones disparatadas, Relajadas y MUY PELIGROSAS trabaja sobre una idea bastante reconocible: la necesidad de recuperar un espacio propio.
Las cuatro protagonistas son mujeres atravesadas por trabajos, hijos, divorcios, jefes, responsabilidades y expectativas sociales. El viaje al spa representa la fantasía de apagar durante un rato todas esas voces. Pero la película parece encontrar su verdadera razón de ser en otro lugar: en la posibilidad de compartir ese escape con amigas.
Por eso el caos no funciona solamente como una sucesión de gags. Es también el lenguaje mediante el cual estas mujeres vuelven a encontrarse. Lucas y Moore buscan recuperar un tipo de comedia grupal pensada para mirar con amigos y reírse juntos. Una experiencia que, según explican, se volvió menos frecuente en el cine contemporáneo.
Suzanne Todd lo resume desde otro lugar: en un momento en que la realidad cotidiana puede resultar especialmente difícil, la sala de cine puede convertirse durante un par de horas en un espacio para compartir una misma risa.
Y quizás ese sea el verdadero viaje de Relajadas y MUY PELIGROSAS: cuatro mujeres que llegan buscando desconectarse del mundo y terminan recordando algo bastante más importante. Que algunas veces descansar no significa estar sola. Significa volver a encontrar a las personas con las que podés reírte cuando todo alrededor se desordena.
FICHA TÉCNICA
Título: Relajadas y MUY PELIGROSAS
Título internacional: Spa Weekend
Estreno: 1 de octubre
Género: Comedia
Dirección: Jon Lucas y Scott Moore
Elenco: Isla Fisher, Leslie Mann, Michelle Buteau y Anna Faris
Duración: 1 h 37 min





