La inteligencia artificial está transformando la manera de aprender, trabajar y relacionarnos con el conocimiento. Pero ¿qué lugar ocupa el pensamiento humano en este nuevo escenario? En diálogo con Revista Random, Alberto Moltini, ingeniero en Sistemas, educador y director de Planificación Institucional de la Legislatura de La Rioja, reflexiona sobre los desafíos de la educación, el futuro de los jóvenes y la importancia de preservar aquello que nos hace humanos.
Después de tantos años trabajando con jóvenes, ¿qué aprendiste de ellos?
Aprendí que los jóvenes aprenden en su tiempo y en su realidad. Nosotros tenemos que adaptar permanentemente las formas de educar a esa realidad. Pretender que se amolden a sistemas educativos viejos u obsoletos siempre ha fracasado. Hay que ver qué buscan, cuáles son sus expectativas y, sobre todo, confiar en ellos.

¿Qué características de las nuevas generaciones te sorprenden?
Su amplitud, la rapidez para encontrar respuestas y las formas alternativas de resolver un mismo problema. Nosotros éramos más estructurados, teníamos caminos casi comunes. Los jóvenes hoy tienen formas de pensar alternativas, muy distintas y realmente sorprendentes.
Si un estudiante puede encontrar una respuesta con inteligencia artificial en segundos, ¿cómo distinguimos a quien realmente aprendió de quien simplemente encontró una buena respuesta?
Hoy decimos que hay que educar más allá de la respuesta. Antes, para investigar, teníamos que buscar bibliografía, comparar fuentes, hacer resúmenes y construir conocimiento durante ese recorrido. Hoy accedemos a un agente de inteligencia artificial, hacemos una pregunta y la respuesta ya está.

Lo que tenemos que hacer es correr la vara del aprendizaje. Ahora debemos cuestionar esas respuestas, revisar las fuentes, socializarlas y aplicarlas. Ese es el gran desafío.
¿Qué deberían evaluar las escuelas frente a estas nuevas herramientas?
En primer lugar, reconocer que la inteligencia artificial ya entró al aula, tanto con los alumnos como con los docentes. Por eso es importante la capacitación docente y cambiar los métodos de enseñanza y evaluación. Ya no alcanza con pedir respuestas o trabajos que un alumno puede resolver fácilmente con inteligencia artificial. Hay que preguntarle de dónde obtuvo esa información, qué piensa y cómo puede validarla con sus compañeros.
«La tecnología no puede reemplazar aquello que nos hace humanos»
Si una inteligencia artificial pudiera enseñar una materia mejor que un docente promedio, ¿qué debería aportar ese docente?
El docente tiene muchas herramientas humanas para aportar a la educación: el consejo, la orientación y el acompañamiento. Quien entra a un aula no es solamente un sujeto que va a aprender, es una persona.

¿Qué cosas no deberíamos delegar nunca a la tecnología cuando formamos a una persona?
Aquello que nos hace esencialmente humanos: la formación del juicio crítico, la humanidad, el trato hacia el otro y la visión de las cosas. Un niño necesita la contención de su maestro, un adolescente necesita una guía y un profesional busca mucho más que conocimientos: busca ejercer una vocación. La inteligencia artificial es una herramienta, un medio. El fin sigue siendo la vocación y las profesiones.
¿Qué oportunidades ofrece la tecnología para que los jóvenes puedan desarrollarse sin tener que dejar su provincia?
Internet y la inteligencia artificial nos permiten hoy trabajar y construir espacios profesionales del mismo nivel que en cualquier otro lugar del mundo. Un joven de La Rioja puede estar trabajando desde su casa para una empresa del mundo. Tenemos que creernos capaces de estar a esa altura. Tenemos buenos recursos y podemos formarnos.

¿Qué consejo le darías a alguien que está por elegir una carrera y tiene incertidumbre por el futuro laboral?
Que elija por su vocación, por lo que le guste hacer. Las tecnologías pueden pasar, pueden ayudar y pueden cambiar, pero la vocación no cambia. Las profesiones pueden reconvertirse y utilizar distintas herramientas, pero lo que uno viene a hacer en el mundo no cambia.
¿Qué significa formar líderes sociales y cómo pueden los jóvenes desarrollar ese liderazgo?
Los liderazgos no tienen que ser de cargos. Son liderazgos de ideas, de estar convencidos de algo y poder llevar a un grupo de personas hacia determinados lugares. Los jóvenes tienen esa capacidad, pero necesitan formarse y tener convicción para construir oportunidades positivas para la sociedad.
Si dentro de diez años la inteligencia artificial pudiera responder prácticamente cualquier pregunta, ¿cómo reconoceríamos que realmente hay educación?
Cuando esas respuestas se puedan debatir, cuestionar, aplicar y socializar. Si logramos transformar esa inteligencia individual que propone la inteligencia artificial en inteligencia colectiva, tendremos una gran herramienta y podremos verla como un beneficio en lugar de una amenaza.
¿Qué mensaje le dejarías a un joven preocupado por su futuro?
Que encuentre su propósito en la vida y vaya a fondo con él. Que se forme, que se comprometa y que utilice las herramientas tecnológicas para potenciar lo que es, no para reemplazarlo. Es un mundo maravilloso el que tienen los jóvenes ahora, lleno de oportunidades. Pero primero tienen que definir qué quieren hacer y quiénes quieren ser.







