Mafia, FBI y derechos civiles: el thriller histórico que reconstruye una alianza imposible

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Mark Wahlberg, left, and Yahya Abdul-Mateen II star in Paramount Pictures' "BY ANY MEANS."

Dirigida por Elegance Bratton y protagonizada por Yahya Abdul-Mateen II y Mark Wahlberg, la película se interna en el Misisipi de 1966 para contar una historia inspirada en hechos reales, donde la lucha contra el racismo se cruza con los métodos clandestinos del FBI y el mundo de la mafia.

Misisipi, 1966. El movimiento por los derechos civiles atraviesa uno de sus momentos más tensos y la violencia del Ku Klux Klan forma parte de la vida cotidiana. En ese escenario, un agente afroamericano del FBI recién llegado a la oficina de Jackson se encuentra con una institución que lo acepta apenas en los papeles y con una investigación que lo llevará a trabajar junto a un hombre que representa exactamente lo contrario de aquello que pretende defender: un sicario de la mafia convertido en informante secreto del Gobierno federal.

Ese punto de partida es el corazón de A cualquier precio, thriller histórico dirigido por Elegance Bratton y protagonizado por Yahya Abdul-Mateen II y Mark Wahlberg. Inspirada en hechos reales, la película reconstruye la investigación alrededor del asesinato del activista por los derechos civiles Vernon Dahmer y utiliza ese crimen como puerta de entrada a un territorio donde las fronteras entre justicia, violencia, poder y complicidad institucional comienzan a desdibujarse.

La historia tiene además un origen particular. En 2018, el productor Alex Lebovici adquirió el guion CI-34, incluido en la Black List y escrito por Sascha Penn, después de encontrar en él una combinación poco habitual de historia de los derechos civiles, crimen real e intriga mafiosa. Durante los años siguientes, el proyecto atravesó distintos obstáculos, entre ellos la muerte de Chadwick Boseman, quien originalmente iba a protagonizarlo, la pandemia y las huelgas que paralizaron buena parte de la industria cinematográfica. Finalmente, en 2023, Bratton se incorporó como director y, poco después, Mark Wahlberg se sumó como protagonista y productor.

Mark Wahlberg stars in Paramount Pictures’ «BY ANY MEANS.»

Wayne Strider, interpretado por Yahya Abdul-Mateen II, es un agente afroamericano del FBI nacido en Misisipi que regresa a su tierra convencido de que el país no podrá avanzar mientras el Sur continúe atrapado en el racismo. Pero su llegada a la agencia no significa necesariamente que encuentre allí un espacio de igualdad. Junto con otros agentes afroamericanos, es relegado a tareas de archivo y marginado de las investigaciones importantes.

Yahya Abdul-Mateen II interpreta a Wayne Strider, mientras que Mark Wahlberg asume el papel de Greg Scarpa y también participa como productor.

La situación cambia cuando Vernon Dahmer es asesinado después de que miembros del Ku Klux Klan incendien su casa. Dahmer era un próspero terrateniente, dirigente de la NAACP y una figura central de la comunidad afroamericana de Hattiesburg. Había ofrecido públicamente pagar el impuesto electoral de aquellos ciudadanos negros que no pudieran afrontarlo, convirtiéndose así en un objetivo directo del Klan.

Para avanzar en una investigación que parece condenada al silencio, el FBI decide recurrir a Greg Scarpa, un hombre de la mafia que durante años había trabajado como informante clandestino de la agencia. Scarpa llega desde Nueva York con métodos que están muy lejos de los procedimientos policiales convencionales. Tortura, intimidación y violencia son sus herramientas para obtener información.

Yahya Abdul-Mateen II stars in Paramount Pictures’ «BY ANY MEANS.»

Wayne termina convirtiéndose en su contacto dentro de la investigación. Allí aparece la tensión fundamental de la película: mientras uno intenta encontrar justicia dentro de un sistema que también lo discrimina, el otro opera completamente fuera de la ley, aunque lo hace con la protección tácita de ese mismo sistema. El FBI conoce sus métodos y, al mismo tiempo, mantiene una distancia suficiente para poder negar oficialmente cualquier responsabilidad.

La dupla funciona entonces como una especie de espejo deformado. Wayne representa la posibilidad de transformar una institución desde adentro; Scarpa, en cambio, encarna la utilización de la violencia como instrumento de poder. Pero a medida que avanza la investigación, ambos terminan entrando en una zona donde las certezas iniciales dejan de ser tan claras.

El asesinato de Vernon Dahmer

La película comienza a construir su conflicto alrededor de un episodio ocurrido en enero de 1966. Después de escuchar por radio las declaraciones de Dahmer sobre el derecho al voto, Sam Bowers, Mago Imperial de los Caballeros Blancos del Ku Klux Klan, ordena lo que dentro de la organización es considerado un nivel máximo de violencia.

Mark Wahlberg stars in Paramount Pictures’ «BY ANY MEANS.»

Durante la madrugada, integrantes del Klan atacan la vivienda de Dahmer con bombas incendiarias. Mientras intenta garantizar que su familia pueda escapar, el activista enfrenta a los atacantes y sufre graves quemaduras. Muere al día siguiente en un hospital. Ese crimen desencadena una investigación en una comunidad paralizada por el miedo. Nadie quiere hablar. Los testigos temen las represalias y la investigación amenaza con quedar atrapada en el mismo silencio que durante años permitió actuar al Klan.

Es en ese momento cuando la película incorpora su elemento más singular: la historia de los derechos civiles comienza a convivir con una trama de espionaje, crimen organizado y operaciones clandestinas del Gobierno. La investigación de Wayne y Scarpa los lleva hacia propietarios de armerías, testigos que se niegan a colaborar y miembros del Klan cada vez más cercados. El contraste entre los métodos de ambos se vuelve progresivamente más difícil de sostener.

Inspirada en hechos reales, la película reconstruye la investigación alrededor del asesinato del activista por los derechos civiles Vernon Dahmer

En uno de los momentos centrales de la historia, los investigadores interrogan a dos integrantes del Klan en un centro de detención secreto. Cuando uno de ellos revela que la organización también había atacado y asesinado a una persona cercana a Wayne, el agente pierde el control. Toma el arma de Scarpa y mata a uno de los detenidos.

El hecho transforma al personaje. Wayne consigue información decisiva para la investigación, pero el precio es haber cruzado una frontera que hasta entonces parecía imposible de atravesar. El otro detenido termina firmando una confesión de veintidós páginas en la que involucra a catorce personas en el asesinato de Dahmer.

Ese episodio resume buena parte de la tensión que propone A cualquier precio: ¿qué sucede cuando una causa justa comienza a utilizar las mismas herramientas de violencia que combate?

La película no construye la respuesta desde una oposición sencilla entre buenos y malos. Su escenario es mucho más incómodo. El FBI necesita a un criminal para avanzar en una investigación sobre crímenes raciales; un agente que representa a una comunidad históricamente perseguida debe trabajar con ese criminal; y una institución que oficialmente combate la violencia tolera métodos que jamás podría reconocer públicamente.

Yahya Abdul-Mateen II stars in Paramount Pictures’ «BY ANY MEANS.»

Una historia construida junto a sus protagonistas reales

El equipo de producción buscó mantener un vínculo estrecho con las familias de las personas representadas en la película. Greg Scarpa Jr. estuvo presente durante todo el rodaje y asesoró directamente a Wahlberg y Bratton en la construcción del personaje de su padre. También participaron Linda Scarpa, hija de Greg, y Linda Schiro, pareja de larga data de Scarpa y madre de Linda.

La familia de Vernon Dahmer también aportó información durante el desarrollo. Ellie Dahmer y Bettie Dahmer, esposa e hija del activista, estuvieron presentes durante la filmación de la escena que recrea el ataque incendiario contra la casa familiar ocurrido el 10 de enero de 1966.

Para Greg Scarpa Jr., ese proceso tuvo además una dimensión personal. Después de décadas de prisión, pudo observar cómo el cine reconstruía la figura de su padre. Según sus palabras, hubo momentos durante la película en los que se le llenaron los ojos de lágrimas al reconocer a su padre en la interpretación de Mark Wahlberg.

Wahlberg, por su parte, pasó tiempo junto a Scarpa Jr. como parte de la preparación para el papel, buscando conocer de primera mano la vida y las contradicciones del hombre que debía interpretar. La construcción del personaje se apoyó así no solamente en la investigación histórica sino también en el testimonio de alguien que lo conoció desde una perspectiva íntima.

Para Bratton, la película representa una continuación de algunas de las preocupaciones que atraviesan su cine: identidad, justicia, pertenencia y las tensiones que aparecen cuando las instituciones se enfrentan con las personas a las que deberían proteger.

El director llegó al proyecto después de The Inspection, su largometraje anterior para A24, una película autobiográfica que exploraba la experiencia de un joven sin hogar que se incorpora al Cuerpo de Marines en busca de aceptación. Su filmografía también incluye el documental Pier Kids y el documental Move Ya Body: The Birth of House, además de su trabajo en la serie My House.

En A cualquier precio, esa mirada se encuentra con un thriller policial y con una historia atravesada por hechos históricos concretos. Bratton busca que el público no observe los derechos civiles como una batalla cerrada perteneciente exclusivamente al pasado, sino como una conquista que requiere atención permanente.

La película se rodó en Atlanta, Georgia, utilizando sus localizaciones, infraestructura y base de producción para recrear el Misisipi de los años sesenta. Yahya Abdul-Mateen II interpreta a Wayne Strider, mientras que Mark Wahlberg asume el papel de Greg Scarpa y también participa como productor.

El resultado propone una combinación poco frecuente dentro del cine histórico: un relato sobre los derechos civiles contado desde las entrañas de un thriller criminal. Una historia en la que la mafia y el Estado terminan compartiendo una misma investigación y donde la pregunta no pasa solamente por descubrir quién cometió un crimen, sino por entender hasta dónde están dispuestos a llegar aquellos que dicen perseguirlo. En A cualquier precio, la justicia no aparece como un territorio limpio. Es, precisamente, el lugar donde todos los personajes tienen que decidir cuánto están dispuestos a perder para conseguirla.