A lo largo de más de tres décadas, Laura Tuny construyó un recorrido singular dentro del espectáculo argentino: comenzó como una figura infantil en Cantaniño, se volvió un rostro emblemático en la televisión gracias al personaje de Etelvina en “Señorita Maestra”, desarrolló una sólida carrera como compositora —con trabajos que van desde canciones infantiles hasta temas para producciones internacionales— y hoy reafirma su identidad musical con su nuevo single, “Yo Decido”, una pieza de pop tropical que condensa su filosofía y apuesta personal personal.
Lejos del ruido y de las modas fugaces, la carrera de Tuny está guiada por decisiones conscientes, sensibilidad artística y una búsqueda permanente. En esta entrevista con RANDOM repasa sus inicios, anécdotas, su proceso creativo y los proyectos que imagina hacia adelante.
A lo largo de su trayectoria, Laura Tuny demostró que la construcción artística es tan personal como un acto de libertad. Desde la televisión infantil hasta la composición para cine, desde escenarios en México hasta canciones que acompañan a generaciones, su carrera combina versatilidad, sensibilidad y una identidad genuina. Con “Yo Decido”, reafirma ese rumbo: el de una creadora que se escucha a sí misma y actúa en consecuencia. Una artista que no teme reinventarse y que sigue apostando por la emoción, por la música y por triunfo de las elecciones personales.
— En tu prolífica y diversa carrera, vamos un poco hacia atrás, TBT como se dice ahora. Si volvieras a esa primera vez cantando en Cantaniño, ¿qué le dirías hoy a esa mini Laura que empezaba a descubrir su voz?
– Le diría que abrace a su voz, que la cuide, que la eduque, que la proteja, que le va a dar muchas muchas alegrías y le va a hacer descubrir un mundo mágico que es el mundo de la música. En el grupo Agüita Clara teníamos armada una coreografía muy simple, muy sencilla, que era sólo levantar los brazos hacia un lado y hacia el otro acompañando la música. Teníamos que dejar un compás para empezar la coreografía, prepararnos para salir las dos del mismo lado. Digo las dos porque mi hermana era la otra integrante femenina del grupo. En el momento de empezar a movernos yo puse las manos para un lado y ellas para el otro. Nos miramos y volvimos a retomar y poner las manos hacia la derecha que es donde teníamos que empezar. Terminando el programa y terminando la coreografía nos matamos de la risa. Así que a partir de ese momento cada vez que teníamos que hacer el bailecito primero nos mirábamos cómplices y ahí empezábamos correctamente el movimiento de los brazos.


— Etelvina fue un personaje querido, temido y recordado. ¿Cómo recordás ese paso y ese vértigo de tan chica siendo mirada por todo el país?
Hacer el personaje de Etelvina me dio grandes satisfacciones. Todo ese amor del público desde tan chiquita fue realmente increíble poder haberlo vivido. Un personaje si bien era muy odiado, muy querido a la vez. Fueron mis inicios en el mundo del espectáculo, del arte, así que lo recuerdo con todo el amor. Me gustaba ser mirada y admirada. Trabajar con chicos a la par tuya era como un juego. Éramos amigos, trabajábamos juntos
— En tu paso por televisión infantil, ¿qué aprendiste de trabajar con chicos y para chicos que hoy seguís aplicando?
Trabajar para chicos implica hacer todo de manera más natural y auténtica. Los chicos perciben mucho más directo los mensajes, por eso hay que ser siempre muy claro, directo y auténtico con ellos. Además de ponerle calidez a lo que uno haga. Cuando compongo una canción me pongo en el lugar de la persona que la va a escuchar, ya sea un niño o un adulto. Por supuesto que cambia el lenguaje más simple, más sencillo, más directo. Cuando son niños cambian las palabras, cambian los sonidos más simples de entender, las melodías.



— ¿Existe un ritual personal a la hora de componer?
– Y por ejemplo cuando tuve que escribir para una película me dieron la sinopsis, entonces a partir de ello pude crear la canción que enmarque toda la historia. Lo lindo del proceso creativo es eso precisamente, entender quién te va a escuchar y qué historia uno quiere contar. Cuando me siento a componer agarro mis cuadernos que están algunos escritos, otros partes en blanco, birome, me siento, necesito silencio. A veces me pongo algo de música favorita y escucho sobre todo acordes que me inspiren. Puede que toque alguna nota en el teclado, puede que me ponga a ojear una revista, un libro. A veces me sirve encontrar una palabra que me dispare una idea.
— Tu nuevo single se llama «Yo decido». ¿Qué fue lo primero que decidiste en tu vida artística que sentiste realmente propio?
– Tuve la fortuna de decidir todo lo que quise hacer en mi vida artística, empezando por decidir estar en Cantaniño porque me preguntaron si me gustaba cantar, si tenía ganas de participar. Tuve esa fortuna de que pude decidirlo desde muy pequeña. Tomé mis decisiones, esa fue la primera artística, pero la gran decisión pienso que tendría que nombrar mi primer disco, la salida de primer disco, porque fue eso de manera muy independiente, un proyecto muy pensado, muy estudiado, muy preparado y fue esa mi gran decisión y mi decisión independiente de lanzarlo y que vea la luz y que todos conozcan mi música.
— ¿Cómo nació este nuevo trabajo?
– Yo decido nació por la idea de transmitir un pensamiento positivo, una forma de actuar frente a la vida. Siempre con la idea de contar historias, tiene que ver con el amor propio, con quererse más a uno mismo y eso es lo que me gustaría que sintiera la gente cuando lo escucha, que pueda sentir de tomar sus propias decisiones, de quererse más y de no tener miedo de actuar y decidir sobre su propia vida.
— ¿Alguna anécdota desopilante de escenario?
– Estaba haciendo un show en una disco en México, en mi etapa cuando vivía en México, estaban todos bailando, saltando, cantando, contentos y yo estaba en el escenario, era un escenario muy alto y hacía mucho calor, entonces como parte del show agarré una botella que había, una de las botellas chiquitas, me la quise tirar en el cuerpo como para hacerme la canchera. Me emboqué mal porque tenía el micrófono en la otra mano, entonces me la tiré en la cara y se me empezó a correr la pintura de uno de los ojos, el maquillaje y me entró a agua en el ojo. Y empecé a cantar con los ojos cerrados hasta que pude pedir una toalla y secarme un poquito el ojo y poder seguir cantando.
…A veces me sirve encontrar una palabra que me dispare una idea…
— ¿Cómo eras durante los recreos del colegio? ¿Ya armabas coreos?
– Los shows los armaba en mi casa, en el colegio no, en los recreos me gustaba estar tranquila, a veces casi ni salía a jugar porque tenía una fila de chicos que me perseguían y me seguían en filita mirándome como bicho raro, entonces muchas veces me quedaba jugando en el aula con los amigos o jugaba afuera, pero de una manera muy natural con mis amigos sin tratar de llamar demasiado la atención.

— Si hicieran un musical sobre tu vida, ¿qué título tendría?
– Le pondría a “Mi causa”, como el nombre de mi segundo disco porque siempre dije que mi causa es porque soy lo que soy, de dónde vengo, pero también mi causa es mi objetivo, hacia dónde voy.
— ¿Qué te gustaría explorar como artista en los próximos años: más composición, más actuación, un disco conceptual…?
– Me gustaría hacer más de todo, hacer más discos, más canciones, composiciones para alguna otra película, composiciones para chicos, componer para otros artistas, actuar a lo mejor en alguna serie, alguna obra de teatro, también producir alguna serie o alguna obra de teatro. Tengo muchas inquietudes que ojalá pueda transformarlas en proyectos reales.








