De las grosellas al tetra, el vino nuestro de cada día

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Nuestra bebida nacional, ya que estamos recordemos que somos el único país del mundo en declararla como tal, quizás el mejor –aunque odie esa palabra y prometa no usarla- de todos los espejitos de colores que trajeron los conquistadores; continúa evolucionando para todo tipo de paladar. Por añares la crítica especializada, los bodegueros, los enólogos y hasta los sommeliers pusieron el foco en encontrar las mejores generalizaciones para cada gusto.

Se habló de  vinos fáciles, complejos, más o menos ácidos, potentes, blends, varietales, cortes, tanta guarda, sin madera, jóvenes o con potencial, y tantos étceteras válidos y necesarios pero pocos hicieron foco en lo esencial: el vino es con quién se toma.

El cantor del pueblo Horacio Guarany en ese recorte viral de una entrevista con Beto Casella explicitó claramente lo que ocurre en el cuerpo cuando se toma el vino: “…tomarlo por tomarlo hace mal, cuando vienen los amigos el cuerpo te lo pide, podés tomar algo de más que no te hace mal, la maquinaría humana es tan perfecta que ella lo maneja…”.

“La amplia oferta de información realizada por profesionales del sector -prensa especializada, sumilleres y clubes de vino- ha permitido que el cliente final conozca la teoría sobre los procesos y características del cultivo de la vid y la elaboración del vino, lo que permite conocer las condiciones básicas para poder obtener las mejores características del vino que quiere degustar”, tienen razón los amigos de la guía de vinos gourmets. Es importante todo eso pero si no sabés con quién va mejor es al cuete.

«…pocos hicieron foco en lo esencial: el vino es con quién se toma…»

En esta nueva sección dentro del club del vino de RANDOM, vamos a catar y recomendar vinos en el segmento más económico, si le pongo precio –un riesgo en este país donde todo se infla y modifica tan velozmente- diremos que serán los de menos de diez mil. Y no habrá pruritos ni excepciones para fingir que somos nariz parada, ni les tenemos rencor a quienes lo ostenten ni ocho cuartos.

Acá te vamos a recomendar vinos que algunos dirán que pueden encasillarse en esos de “para todos los días” pero son los bolsillos de cada uno lo que mejor los defina. Desde tetra bricks, wine box –ideales para la temporada estival- hasta vinos conocidos olvidados o de bodegas por conocer. Si bien habrá variedad de cepas, estilos, proceso de elaboración, etc; vamos a encuadrar básicamente a los que nos gusten. Esquivando siempre los fatales errores comunes de decir que este es el mejor o tales son los mejores como suelen hacer las clasificaciones. Pero la gran diferencia con cualquier tipo de reseña es que nosotros te diremos en este espacio con quién te lo debes tomar, algo que la mayoría a ignorado o le ha restado importancia.

Se perdieron años diciéndote en contraetiquetas ampulosas y snobistas que en este vino encontrarías un dejo a cassis, salvo unos productores de El Bolsón la mayoría de nuestro país no sabe ni qué carajo es. 0 grosellas, la misma historia, el que escribía jamás en su perra vida conoció esa fruta fina pero quedaba elegante, creyendo que afrancesando las palabras también se europeizaba el vino. No seremos necios y negaremos los de Bordeaux, los Rioja, los Chianti o los que deseen, pero nuestra columna sería siempre de nuestros vinos argentos. Y a los que podrás llegar sin necesitar de hipotecarte.

Estoy de acuerdo con los maridajes e incluiré un apartado para ello en cada reseña y entiendo qué ya sea por determinadas circunstancias o simplemente porque así te gusta lo probarás solo. E incluso hay vinos que mejor solo que mal acompañado y también estarán en las reseñas.

Los que nacimos degustando las pocos etiquetas que había en otros momentos de la historia, y que probamos con el abuelo de esa damajuana, de los pinguinos en bodegones –que ahora volvieron- y en fechas festivas de las botas españolas acertando a las muelas el rojo chorrito. Los que elegimos entre un Carcassone, un Valentín Lacrado, un Suter etiqueta marrón, un Bianchi, un López -o con aguinaldo-  hasta un Rincón Famoso; fuimos preparando el gusto de múltiples analogías.

Lo fuimos tomando en un campeonato de truco, en un asado en el río, en una velada elegante o bajo un cielo estrellado. Con todo tipo de personas, desde amigos exagerados y mentirosos, un jefe garca, hasta parientes entrañables con los que despedimos un familiar, pasando por aquella dama que te torció el rumbo; ahí estaba el vino. Con sus múltiples capas. Casi silencioso y haciéndonos creer que no decía ni mu, cuando sin embargo, siempre pero siempre se expresaba.

Hasta cuando no sabías escuchar, hasta cuando no sabías valorarte y todavía no existían los coachs, el vino te hacía feliz.