Vinos de altura y tradición: conociendo la Experiencia NINA en La Rioja

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En una inmersión de dos días por viñedos de altura, Bodega San Huberto propone explorar el legado histórico y la innovación enológica de la línea NINA. Bajo la guía enólogos expertos, estas jornadas de enoturismo en La Rioja combinaron catas técnicas en cavas subterráneas, maridajes de autor y el imponente paisaje del Valle de Aminga, consolidando a la firma NINA/San Huberto como un emblema del turismo enológico de alta gama.

En la localidad de Anillaco, donde el microclima del Valle de Aminga se encuentra con la majestuosidad del Cordón de Velasco, la Bodega San Huberto ha consolidado una propuesta de enoturismo de elite: la «Experiencia NINA». Esta jornada de dos días invita a los viajeros a sumergirse en la cultura del vino desde una de las propiedades más emblemáticas y tradicionales de la provincia de La Rioja, una finca que es testimonio fiel de la historia provincial y que ha mantenido su relevancia a través de décadas de producción ininterrumpida.

La propuesta está diseñada para que cualquier visitante pueda descubrir el proceso productivo desde adentro, comenzando con una estancia en la casona principal de la bodega. Esta residencia, de arquitectura señorial y amplias galerías, conserva el estilo de las antiguas estancias riojanas y sirve como punto de partida para un recorrido que equilibra el aprendizaje técnico con el disfrute sensorial. Para dar una muestra de lo que tiene para ofrecer, la bodega invitó a un grupo de figuras del modelaje y la moda, integrado por Delfi Kauffmann, Mara Lorenzon, Lula Gallo, Nuria Gomez Sierra, Francisco Rosso, Mimi Varan, Valentin Cruccianelli y la influencer Rocío Vázquez (conocida en redes como Sereinne o «la de rosa que habla de moda»), quienes compartieron la vivencia de este nuevo circuito turístico.

Día Uno: Entre Historia y Cavas de Roble

La jornada inaugural comenzó con un almuerzo de bienvenida en la casona principal de la bodega. Esta propiedad posee un valor histórico y arquitectónico singular en la región: levantada en 1929, la finca y bodega fue un emblema de la producción vitivinícola local hasta su adquisición por el Grupo Spadone en los años 90. La residencia, de muros blancos y amplias galerías, conserva el estilo señorial de las fincas riojanas de antaño y sirvió como el escenario ideal para introducir a los invitados a la filosofía de la marca.

Tras el almuerzo, la actividad principal consistió en una visita guiada a cargo del enólogo Marcelo Moreno, quien condujo a los visitantes a través de las naves de tanques de acero inoxidables y la imponente cava subterránea de la bodega. Allí se explica cómo la altitud y el suelo franco-arenoso del valle moldean el carácter de la línea NINA, el segmento de alta gama de la casa.

El momento cúlmine del primer día fue la cata técnica, un recorrido por el portfolio que comenzó con la frescura del NINA Natural Blend de Blancas, un vino joven y marcadamente veraniego, para luego pasar a la elegancia del Gran NINA Semillón Viognier, un blanco con potencial de guarda. La progresión continúa con el Gran NINA Malbec, un clásico gran reserva que descansa 18 meses en barrica, y finaliza con una de las joyas de la casa: el NINA Once Barricas Cabernet Franc, un tinto selecto obtenido de las mejores once barricas de la bodega que representa la máxima expresión del terruño riojano.

Día Dos: Terruño y Naturaleza

El segundo día de la experiencia traslada el foco hacia el viñedo y el entorno natural, rodeados por el imponente paisaje del Cordón de Velasco. La actividad propone un picnic al aire libre en el predio de la bodega, seguido de una caminata amena por las fincas donde se puede observar de cerca el manejo de las cepas que crecen a más de 1.450 metros sobre el nivel del mar. Tras el recorrido por los cuadros de vid, la jornada concluyó con un momento de relax en la zona de la piscina, permitiendo disfrutar del sol característico de la región en un entorno de paz absoluta.

La Experiencia NINA se posiciona como una actividad que destaca el circuito enoturístico de La Rioja, una provincia de profunda tradición viticultora. En el contexto de todo el norte argentino, esta propuesta surge como una alternativa novedosa y sofisticada para quienes buscan explorar nuevos horizontes más allá de los destinos tradicionales como Mendoza y Salta, logrando amalgamar el legado histórico de su casona con la sofisticación de la vitivinicultura moderna.