Después de años de espera, de canciones escuchadas a la distancia y de recuerdos que sobreviven en la memoria colectiva, el regreso de Ricardo Montaner a los escenarios tuvo algo de ceremonia emocional. El artista venezolano-argentino volvió a encontrarse con su público cordobés en el Estadio de Instituto hace unos días y como parte de su gira mundial “El Último Regreso Tour 2026”, en un show que celebró más de cuatro décadas de canciones que marcaron a varias generaciones.
La noche comenzó con una invitación simple pero contundente. Apenas subió al escenario, Montaner se dirigió al público con un pedido que resonó como una declaración de principios en tiempos dominados por las pantallas: “Esta noche lo primero que se me ocurre decirles es: ¡qué barbaridad de público! Los quiero invitar a que estemos en el tiempo presente y que no miremos a través de la pantalla. Esperé como cuatro años para encontrarnos de frente, que me miren a los ojos y yo mirarlos a ustedes”.

Con producción de Fenix Entertainment y Quality Producciones, el concierto arrancó a las 21:30 con los primeros acordes de “Yo Que Te Amé”, mientras el cantante aparecía en escena vestido con traje negro y camisa blanca. Desde ese momento quedó claro que la noche sería un recorrido emocional por el repertorio que convirtió a Montaner en una de las voces más reconocibles del pop romántico en español.
“Esta noche lo primero que se me ocurre decirles es: ¡qué barbaridad de público! Los quiero invitar a que estemos en el tiempo presente y que no miremos a través de la pantalla..»
Uno tras otro fueron llegando los clásicos: “Será”, “Adónde Va el Amor”, “Castillo Azul”, “El Poder de Tu Amor” y “La Cima del Cielo”, canciones que el público cantó de principio a fin en un estadio colmado y profundamente conectado con cada palabra.

El espectáculo, acompañado por una puesta visual imponente y una banda sólida, también incluyó momentos dedicados a su presente artístico. Allí apareció “El Último Regreso”, el single que da nombre a la gira, junto a una emotiva interpretación de “Volver” y una serie de medleys que mezclaron baladas y canciones más rítmicas como “Solo con un Beso”, “Quisiera”, “Ojos Negros”, “La Chica del Ascensor”, “Soy Feliz”, “Cachita”, “Vamo Pa’ la Conga” y “Bésame”.
Fue un show donde, literalmente, no faltó nada: nostalgia, celebración y la sensación permanente de estar compartiendo un reencuentro largamente esperado.
Fue un show donde, literalmente, no faltó nada: nostalgia, celebración y la sensación permanente de estar compartiendo un reencuentro largamente esperado. Para el tramo final, Montaner eligió una de sus canciones más queridas: “Déjame Llorar”, que encontró al estadio completo de pie cantando a coro. El cierre llegó con “Tan Enamorados”, coronando casi dos horas de concierto que confirmaron que su vínculo con el público sigue intacto.

El tour continuará ahora por varios países del continente y Europa, con presentaciones en Uruguay, Costa Rica, Colombia, México, Ecuador, Perú, Chile, Paraguay, Estados Unidos, República Dominicana y España.
Con más de 40 años de trayectoria, más de 25 discos de estudio y una colección de reconocimientos que incluyen premios del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar y un Latin Grammy Awards a la excelencia musical, Montaner se mantiene como una figura fundamental de la música latina. Pero más allá de los premios, la noche en Córdoba dejó algo más simple y más poderoso: la certeza de que algunas canciones no envejecen. Solo esperan el momento justo para volver a ser cantadas, juntos, otra vez.








