Hay actores que construyen su carrera desde la búsqueda permanente. Que nunca terminan de acomodarse en un lugar cómodo ni en una única versión de sí mismos. Nazareno Casero pertenece a esa clase de intérpretes: capaz de pasar de la comedia al drama, de la televisión al streaming, del humor absurdo a personajes atravesados por zonas oscuras y emocionales. Con una identidad artística muy propia, lejos de los moldes y siempre dispuesto a asumir riesgos, viene construyendo un recorrido marcado por la transformación constante.
Ahora le toca enfrentar uno de los desafíos más intensos de su carrera con Bebé Reno, la versión teatral de la historia autobiográfica creada por Richard Gadd que impactó al mundo tras su adaptación en Netflix. Dirigido por Luis “Indio” Romero, Casero sostiene solo en escena durante una hora y media un relato atravesado por la obsesión, la vulnerabilidad y el trauma.
La obra, que se presenta todos los martes en el Paseo La Plaza de Buenos Aires, propone una experiencia teatral cruda, íntima e incómoda por momentos. En diálogo con RANDOM, el actor habló sobre el intenso proceso de ensayos, la presión de interpretar una historia ya conocida por el público, las diferencias entre el teatro y la serie, el vínculo con la exposición y el momento artístico y personal que atraviesa.
¿Cómo fue entrar emocionalmente en un universo tan vulnerable y oscuro?
Nos llevó bastante tiempo de ensayos al principio porque había que entender un poco la psicología del personaje también. De alguna manera es una historia actual. Entonces, ¿cómo te metés a mirar el mundo con los ojos del protagonista? Fueron muchos ensayos hablando sobre lo que le pasaba al pibe y encontrar puntos en común, no de situaciones reales que uno pudo haber vivido, pero sí de dónde agarrarse para poder entenderlo y mirarlo desde su perspectiva.
La obra también es muy clara porque te muestra su locura, su psicología y todo lo que él vive para que suceda esto que le está pasando.
¿Sentiste presión por interpretar una historia que ya tiene una referencia tan fuerte en Netflix?
De alguna manera sí, pero también tenés el justificativo de que la obra es anterior a la serie. Hay algo que te ampara, porque en realidad la adaptación es la serie. Además el teatro toca otras aristas de las personas, hace hincapié en cosas distintas. Tiene otra dificultad, pero a la vez es una obra muy clara en lo que cuenta. De alguna manera se complementan.

¿Cómo fue el trabajo con el director Luis “Indio” Romero?
Fueron muchas horas de ensayo, muchas horas de aprender la letra. Una vez que la letra estaba sabida era empezar a poder actuarla. Requiere mucha precisión, algo cercano a un trabajo de relojería.
El Indio Romero es un animal. Entiende por todos lados lo que sucede, entiende dónde tiene que tocar para que pasen las cosas. Sin un director como él hubiese sido muy difícil también, porque tenés que ponerte vos en un clima y el límite es muy fino. No deja de ser una narración, pero a la vez tiene que tener ritmo, puntuación y un lenguaje teatral del que no podés escapar. Pero a la vez es naturalista porque es actual, es una persona que está viviendo algo y nos está contando. Fue un laburo intenso, pero muy lindo también.
«…Hoy tenés la posibilidad, no necesitas que alguien te apruebe en un canal para que vos muestres tu contenido si querés vas, lo hacés, lo producís vos y lo ponés…»
La obra también dialoga con la exposición y el vínculo del público con los artistas. ¿Cómo vivís eso?
Por un lado, entiendo que a veces para uno es algo normal o está acostumbrado a que la gente te cruce y quiera hablarte. O quiera sacarse una foto y tener ese contacto con vos. Lo entiendo porque para uno es normal pero para quien te cruza puede ser algo extraordinario. Entonces creo que hay que tener un poco de esa consideración. Por más que a uno por ahí le pueda pasar que no tiene ganas, trabajás para ellos también. Trabajás para las personas y me parece que desde mi óptica no puedo juzgar a nadie. Me parece que hay que tener consideración y entenderlo.
Obviamente después está en que las personas por ahí pueden ser más avasallantes o menos respetuosas o lo que fuere, pero por otro lado también es entenderlo desde un lugar que bueno despertás algo en las personas por tu laburo o porque salgas en la pantalla. O lo que fuere y hay que entenderlo.
Hay que quitarle un poco de drama y un poco de histeria y todo eso. Por ahí el momento que podía parecer más intenso o más jodido por ahí sale mucho más rápido si fuiste expeditivo y si fuiste considerado, le quita un poco de drama. Y después con respecto a lo que puede ser el acoso, eso es otra cosa. Por suerte yo no he vivido nada de eso, ni nada grave ni nada que me preocupara.


¿Qué diferencias encontraste entre el lenguaje teatral y la serie?
Creo que en el teatro se hace mucho hincapié en la psicología del personaje y en cómo llega a esta situación. Tal vez en la serie hay más tiempo y más recursos para contar cosas alrededor.
La obra lo que tiene una profundidad en la cual ahonda para entender cómo es Richard Gadd (autor y protagonista), cómo es él, cómo es su relación con su entorno o por eso de alguna manera permite o habilita a que esto suceda. La obra está apuntada originalmente para un festival de teatro de vanguardia en Edimburgo, entonces de alguna manera tiene como una profundidad y una cosa más rebuscada. Entonces el teatro siempre tiene una vuelta de rosca que hace que te atrapes de otro lado.
La serie es alucinante y la obra de teatro lo que tiene es que tiene una cosa intensa, cruda también. Es intensa, es espesa, tiene humor, tiene sarcasmo, tiene humor negro. Entonces va por otro lado, pero hay risas también.
La gente se ríe, se ríe de momento, se ríe por ahí en algunos momentos un poco con una risa más nerviosa. Pero sí, lo que tiene de diferente es que el teatro al tener menor cantidad de recursos narrativos más que el protagonista contando lo que le sucede y proyecciones y grabaciones. Entonces hace que sea una hora y media que te mantiene al borde de la butaca.
«…Creo que en el teatro se hace mucho hincapié en la psicología del personaje y en cómo llega a esta situación. Tal vez en la serie hay más tiempo y más recursos para contar cosas alrededor…»
¿Qué sentiste con la reacción del público en el estreno?
Fueron muchas semanas, muchos días y muchas horas de ensayo. Cuando de golpe vez que está sucediendo, la estoy pariendo, acá lo tuve, ya está, hay algo de cierto desahogo. Después, ver que la gente se para por ahí para aplaudir y que algo le tocó y le tocó adentro algo y decís “ok, bueno, está pasando”.
Es muy gratificante porque es un laburo que cuando lo empezás a hacer, incluso cuando estás terminando los ensayos decís “¿cómo mierda voy a encarar esto?” porque es complejo, es difícil, es un rato largo arriba de un escenario solo. Pero la verdad que la repercusión fue muy buena, la gente la recibió muy bien. Ver que pueden estar viendo la obra de teatro sin pensar en si es una serie o no, que se sientan y escuchan y están atentos y prestan atención. Y les gusta que les pasa algo. Es muy gratificante.
¿Sentís que puede ser una obra bisagra en tu carrera?
Sí, es muy importante porque es una obra en la que estoy solo durante una hora y media arriba de un escenario. Hacerse cargo de eso es distinto a otras cosas que hice. Para mí es importante y de alguna forma es como una tilde que ponés en un listado de cosas que uno supone que tiene que haber realizado.


¿Qué buscás hoy cuando elegís un proyecto?
Primero me tiene que suceder algo cuando leo el guion, tengo que sentir que puedo darle algo. Tengo que sentir que puedo subirme a ese proyecto y sumarle yo desde mi lado, desde lo mío.
Si no puedo, si no me pasan cosas cuando leo el guion, si no me imagino haciéndolo. Y eso me cuesta un poco más porque de alguna manera requiere de una entrega total. Entonces necesito poder visualizarlo mientras lo estoy leyendo, me tiene que suceder algo. Tiene que divertirme, tiene que generar alguna emoción. Una vez que eso sucede lo empiezo a pensar desde un lugar, desde un negocio y desde cuánto tiempo le voy a dar yo de mi vida y cuánto me puedo entregar. Pero principalmente lo que me tiene que pasar es que tengo que sentir ganas de hacerlo y tengo que tener ganas de poner de mí para el proyecto. Requiere de eso sí o sí y eso es lo principal para mí.
Hiciste muchísima tele pero ¿Qué tiene el teatro que todavía te sigue atrapando?
Es real todo lo que sucede. Está sucediendo ahí y no hay manera de editar, No hay forma de escaparte, Tenés que estar ahí en el momento, haciendo eso que la gente va y paga una entrada. No es que lo vieron porque prendieron la tele y estaba justo uno ahí sino que tiene que ir específicamente.
Hoy en día que ya no se sabe muy bien que es verdad y que no, de todo lo que tenés en internet, podés encontrar videos hechos con IA o videos editados. En el teatro todo está pasando ahí. Es como una especie de aquí y ahora donde no solamente uno lo está haciendo sino el público está viviéndolo también de esa manera.
«…Ahora llega también el momento en el que por ahí me doy cuenta y digo: Necesitar no necesito nada…»
¿Sentís que estás en un momento de mayor libertad artística?
He tenido la suerte de que me han llamado siempre de cosas muy distintas y también que me he animado. Me he atrevido a hacerlas entonces de alguna manera tenés como si fuese más colores de una paleta como para pintar. Entonces de alguna forma se fue dando y yo fui también jugando ese juego y permitió que eso sucediera.
Siento que tengo más herramientas por ahí ahora para poder hacer diferentes cosas. Como que de alguna manera puedo aceptar más trabajos y diferentes porque puedo hacerlo. Eso también es lo que me mantiene despierto y divertido si no, me da miedo que en algún momento me aburra y sería trágico aburrirme de hacer lo que me gusta.
¿Cuáles son tus cables a tierra después de interpretar un personaje tan intenso?
Nada muy especial, ahora estoy volviendo a entrenar de a poco, quiero volver a boxeo de a poco.

El “Párense de manos” fue tremendo y contra Jaime Lorente nada menos…
Sí, fue un buen desafío (se ríe), estoy para más igual. La verdad que me estoy ocupando de hacer cosas en mi casa que tenía que hacer, que la tenía un poco abandonada. Me veo con amigos, trato de volver un poco a la vida social pero nada muy especial.
Y vos nunca necesitaste de muchas cosas para ser feliz, no?
Más o menos, he tenido mis boludeces. Ahora llega también el momento en el que por ahí me doy cuenta y digo: “necesitar no necesito nada”. Entonces tratar de quitarle energía a esas cosas que te llevan tiempo y te cuestan vida de alguna manera para conseguir cosas que por ahí no necesitas. O por ahí son recontra secundarias. Trato de poner la energía en donde tengo que ponerla más que en cosas que por ahí desearía. En realidad: lo necesito o no lo necesito, me estoy tratando de regir un poco por eso y no perder tiempo y energía en cosas que son para mostrarle a otros más que para mí.
«principalmente lo que me tiene que pasar es que tengo que sentir ganas de hacerlo y tengo que tener ganas de poner de mí para el proyecto…»
Tenés proyectos personales como “Viaje de perros” con tu mascota que son muy graciosos…
Sí, la verdad que es hermoso vivir con animales. Tengo a Rulo y a “la gorda” que es una gata grande. Ahora que hace frío vienen y duermen los dos arriba mío. Se trata de disfrutar esas cosas, cosas simples que uno tiene cerca y no tiene que perderlas. La verdad que disfruto mucho de la compañía de los animales
Si tuvieras que elegir un trabajo bisagra anterior en tu carrera, ¿cuál sería?
El alumno Capussoto en Cha cha cha que de alguna manera eso fue fundacional. Al día de hoy sigue la gente hablándome del alumno Capussoto. Si tengo que elegir uno, ese podría ser. ¿Por qué? Por una cuestión de ubicación cronológica y también porque sigue teniendo todavía repercusión y la gente me sigue hablando y siguen diciéndome, mirá cómo creció el alumno Capussoto y tiene algo de eso creo que sería justo elegirlo.
¿Te quedan series pendientes para estrenar? ¿Cómo seguís el año?
No quedan por estrenar, ahora estoy ocupándome de “Bebé Reno” y de seguir puliéndola para que tenga todo su recorrido. Vamos a empezar después con giras, hay un montón de plazas que están interesadas en tener la obra y eso está bueno. Tengo toda la cabeza ahí.
A medida que van surgiendo otras cosas también viendo cómo las voy a ir acomodando. Hay un montón de cosas para hacer, seguramente volveré a stremear desde casa (para Vorterix), el año pasado lo hice, este año lo voy a volver a hacer. Le voy a poner un poquito más de tiempo y de dedicación.
Hoy si no ponés contenido tuyo y es porque por ahí un poco no querés. O porque por ahí te interesa más el negocio y que te paguen por hacerlo que compartir y mostrarlo. Hoy tenés la posibilidad, no necesitas que alguien te apruebe en un canal para que vos muestres tu contenido si querés vas, lo hacés, lo producís vos y lo ponés. Si tenés las posibilidades y si no, bueno, tenés que estar esperando que venga otro y ponga la plata. Pero si vos podés hacerlo, vas y lo hacés y lo ponés. En mi caso, “Viaje de Perros” lo voy a poner en mi canal de YouTube y con eso estoy muy contento.
Mientras “Bebé Reno” comienza su recorrido en la cartelera porteña y proyecta futuras giras, Nazareno Casero atraviesa un presente artístico atravesado por el riesgo, la introspección y la búsqueda constante. Entre el vértigo del escenario y la calma de las cosas simples, el actor parece haber encontrado una forma muy propia de sostenerse: seguir haciendo personajes que lo desafíen sin perder de vista quién es fuera de escena.







