Del Impenetrable a Ushuaia: tres cocinas argentinas competirán por el Prix Baron B 2026

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La cocina argentina ya no se explica únicamente desde las grandes ciudades. Cada vez con más fuerza, los proyectos que marcan el rumbo nacen en territorios alejados de los circuitos tradicionales, dialogan con productores locales, recuperan ingredientes olvidados y encuentran en la sustentabilidad una filosofía antes que una tendencia. Esa diversidad quedó reflejada en la octava edición del Prix Baron B – Édition Cuisine, que ya tiene definidos a los tres restaurantes que competirán por el máximo reconocimiento el próximo 27 de agosto, en el Faena Art Center de Buenos Aires.

Los finalistas representan tres maneras muy distintas de entender la gastronomía contemporánea, pero comparten una misma premisa: cocinar desde el territorio y construir identidad a través de los productos locales.

Desde las puertas del Impenetrable Chaqueño llega Anna Restaurante de Campo, el proyecto de Alina Ruiz, quien desde hace más de quince años demuestra que la alta cocina también puede desarrollarse lejos de los grandes centros urbanos. En Finca Don Miguel, el restaurante produce prácticamente todos los ingredientes que llegan a la mesa y trabaja con frutos del monte, técnicas ancestrales y prácticas de ganadería regenerativa. Para la final presentará un Lingote de cabrito con chanfaina, acompañado por Baron B Brut Nature.

En el otro extremo del país aparece Crujiente, una experiencia gastronómica de puertas cerradas ubicada en Ushuaia. Allí, Leandro Giménez y Camila Fernández reciben apenas catorce comensales por servicio para ofrecer un menú degustación construido exclusivamente con productos fueguinos, pesca responsable y elaboraciones que priorizan el aprovechamiento integral de cada ingrediente. Su propuesta para la final será «Costa y Huerta», un plato elaborado con mejillones de banco, papines locales, garum de róbalo y salicornia, maridado con Baron B Extra Brut.

Desde 2018, el certamen pone el foco en restaurantes capaces de generar un impacto positivo en sus comunidades, priorizando la innovación, el respeto por el entorno y el vínculo con los productores locales.

La tercera propuesta finalista es Alcanfor, el restaurante de Julián Galende en Villa Crespo, Buenos Aires. Allí la sustentabilidad adquiere una dimensión urbana: cocina de estación, relación directa con pequeños productores, compostaje, reutilización de excedentes y una mirada de economía circular atraviesan toda la propuesta gastronómica. Su plato será un cordero grillado con milhojas de repollo, puré de cebolla caramelizada, naranjas quemadas y demi-glace de cordero.

Más que una competencia culinaria, el Prix Baron B se consolidó como una plataforma para visibilizar proyectos que entienden la gastronomía como una herramienta de transformación social, cultural y ambiental. Desde 2018, el certamen pone el foco en restaurantes capaces de generar un impacto positivo en sus comunidades, priorizando la innovación, el respeto por el entorno y el vínculo con los productores locales.

Desde las puertas del Impenetrable Chaqueño llega Anna Restaurante de Campo, el proyecto de Alina Ruiz, quien desde hace más de quince años demuestra que la alta cocina también puede desarrollarse lejos de los grandes centros urbanos.

El jurado de esta edición está integrado por Mauro Colagreco, Dolli Irigoyen, Gonzalo Aramburu y Gabriel Oggero, quienes tendrán la tarea de elegir al ganador durante la final en la que los tres cocineros elaborarán sus platos en vivo. «Esta octava edición vuelve a demostrar que la gastronomía argentina no tiene un único paisaje», señaló Dolli Irigoyen al anunciar a los finalistas. Para la cocinera, tanto los proyectos desarrollados en territorios extremos como la propuesta urbana de Alcanfor comparten una misma convicción: demostrar que la excelencia gastronómica también puede construirse a partir del compromiso con el territorio y las comunidades.

El restaurante ganador recibirá como premio el tradicional corcho bañado en oro realizado por el orfebre Juan Carlos Pallarols, además de una pasantía en Mirazur, el reconocido restaurante francés de Mauro Colagreco, junto con un incentivo económico destinado a fortalecer el desarrollo del proyecto.

Más allá del resultado, la final del Prix Baron B vuelve a ofrecer una fotografía de hacia dónde se mueve la gastronomía argentina: menos preocupada por la espectacularidad y cada vez más enfocada en el origen de los ingredientes, el respeto por el paisaje y las historias que cada plato es capaz de contar.