Vino o Whisky, ¿cuál de los dos mundos es más caro?

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Partiendo de que son dos mundos muy diferentes, pero que en el extremo se parecen mucho, son dos espirituosos que pueden elevar o degradar a sus usuarios, hablo del efecto en cuanto los tomamos.

En el mundo del vino es muy común que todas las personas puedan acceder al mismo, quizás por sus formas más prácticas y tradicionales de producirse, que en nuestra cultura se hace más común, también a grandes escalas, y que en cada mesa argentina es más común ver un vino que cualquier otra bebida que contenga alcohol. Será por influencia católica, tema que puede ser debatible, pero lo que sí es una realidad es que el vino puede partir de precios muy accesibles a precios muy elevados, más actualmente donde todo está conectado y se pueden puntuar los vinos, terminando por ser como una divisa. Cabe destacar que no solo se puntúa a un vino, sino a una cepa y cosecha específica, donde en un abrir y cerrar de ojos esa bodega y vino pasan a estar en ojos de aficionados que le dan un valor agregado en cuestión de precio.

En el mundo del whisky pasa lo mismo: ediciones limitadas pueden sacar puntuaciones altas y su valor se eleva, pero lo que sucede en el consumo habitual es que el whisky representa una cultura de élite, donde se lo percibe como un lujo por sus precios y por las diferentes gamas que cada marca puede ofrecer.

También conviven en ambos mundos los coleccionistas, donde pueden poner valores exorbitantes a las botellas, pero uno de ellos tiene más garantías que el otro, que en este caso es el whisky. Al ser una bebida que no está propensa a cambios bruscos en su calidad por el paso del tiempo, de hecho, su tiempo de maduración se cuenta en contacto con la barrica; despues en la botella, no sufre ningún cambio sustancial, en el caso del vino, simplemente desde el año de cosecha.

Entonces, si lo pensamos objetivamente, el vino termina siendo una bebida más costosa que el whisky en la línea de tiempo por motivos simples: un vino de gama media parte desde $25.000 pesos, el cual requiere, una vez abierto, ser terminado en ese lapso o de lo contrario pierde su vida útil, y si es compartido entre 4 personas es muy posible que puedan ser 3 o 4 unidades las que puedan beberse en el lapso de una cena de amigos. En cambio, el whisky de gama media parte de $50.000 pesos argentinos, donde el tiempo no juega en contra; quiero decir que podemos abrirlo, tomarlo esa noche y al otro día, semana o mes el whisky no perderá su vida útil. Entonces, si pensamos en un consumidor común y responsable, el whisky termina siendo una bebida más estable económicamente que el vino. A lo que quiero llegar es que ambas representan una cultura, pero una es más cara y la otra es más ostentosa.