La cantante, compositora y actriz atraviesa una etapa especialmente enfocada en la música. Acaba de presentar “Volvieron las mariposas”, una canción que habla de enamorarse nuevamente cuando la vida ya parece encaminada, y que forma parte de una nueva manera de trabajar: singles independientes, cada uno con su propia identidad.
Laura Tuny conoce desde muy temprano los distintos lenguajes del mundo artístico. Para una generación fue parte de la televisión y quedó asociada a personajes que forman parte de la memoria de la infancia, mientras que hoy son las canciones las que permiten que nuevas generaciones descubran su nombre. Ella misma entiende esas facetas como partes de una misma trayectoria: la actuación, el baile, la composición y la música no aparecen como compartimentos separados, sino como distintas ramas de un mismo árbol.
En esta nueva etapa, la cantante y compositora ocupa el centro de la escena. Después de trabajar durante años con distintos formatos, Tuny apuesta por el lanzamiento de singles, especialmente vinculados con los ritmos latinoamericanos y las fusiones. Su nuevo tema, “Volvieron las mariposas”, nació con una intención sencilla y reconocible: recordar que el amor puede aparecer nuevamente incluso cuando uno ya no tiene veinte años y cree que determinadas sensaciones pertenecen al pasado.
—Estás muy enfocada en la música en este momento. ¿Cómo definirías esta etapa de tu carrera?
—Estoy en un momento muy lindo, haciendo canciones y sacando singles con cosas que quiero contar. Me gusta que cada canción sea como un nuevo capítulo, con una estética, un contenido y un color diferente. La actuación sigue estando latente, pero hoy la compositora y la cantante están un poquito más arriba.
—Y justamente aparece “Volvieron las mariposas”. ¿Qué fue lo primero que apareció: la música, la historia, el título?
—En este caso apareció primero el título. Yo ya sabía que quería hacer una cumbia pop, algo alegre, divertido, para bailar y compartir. Después apareció la idea de hablar de esas mariposas en el estómago que uno suele asociar con la adolescencia, pero que pueden volver a aparecer. Quería contar que uno puede estar bien con su vida y que la llegada de alguien no venga a completarla, sino a sumar algo lindo.
—¿Siempre componés de la misma manera?
—No, cada canción es un mundo diferente. A veces aparece primero una letra y después busco la melodía, los ritmos y los sonidos. Otras veces tengo primero una sonoridad, como pasó con esta canción. Trato de estar abierta a la inspiración y ver qué llega primero.
—En tus últimas canciones aparece mucho la cumbia y otros ritmos latinoamericanos. ¿Encontraste ahí un territorio propio?
—Sí, me encantan los ritmos latinoamericanos y las fusiones. En “Lo nuestro”, por ejemplo, hice una cumbia con carnavalito y después un bolero con bachata. Me gusta mezclar ritmos y tratar de crear algo nuevo a partir de ellos. Esa es también una búsqueda como compositora: encontrar una manera más personal de decir algo, tanto desde la letra como desde la música.
—También cambió muchísimo la forma de lanzar música. Ya no necesariamente hay que esperar a tener un álbum completo.
—Y hay que adaptarse. Es la manera en que funciona hoy la industria musical. Lo bueno de sacar una canción por vez es que podés ponerle toda tu energía a ese tema: pensar el video, la estética, la comunicación y después recibir inmediatamente la respuesta de la gente. Antes había canciones que uno amaba hacer y quizás quedaban olvidadas dentro de un disco. Ahora existe un ida y vuelta mucho más rápido y además podés llegar a lugares que antes ni imaginabas.

—¿Pensás en algún público cuando componés?
—No. Yo escribo lo que quiero decir. Escribo historias, algunas propias y otras de personas que conozco o que ni siquiera conozco. No pienso en un país, una edad o un género determinado. En mis últimas canciones busqué transmitir algo más optimista, porque ya hay muchas canciones de desamor y de odio. Y después el público te sorprende: tengo, por ejemplo, la hija de una amiga que tiene ocho años y se sabe las canciones de memoria. Yo jamás había pensado que eran para ese público.
—¿Cuáles fueron tus pilares para construirte como artista y compositora?
—Empecé escribiendo poesías y canciones. Mi gran referente siempre fue Gloria Estefan, porque me gustaba la música latina, pero también quería incorporar el baile, que es algo que estudié y me gusta mucho. Después fui escuchando a Madonna, Queen, Elton John, Michael Jackson y tantos grandes artistas y compositores. Uno sigue aprendiendo todo el tiempo, también de los que vienen y de los que dejaron su huella.
—Durante mucho tiempo mucha gente te conoció primero como actriz. Hoy puede pasar exactamente al revés. ¿Qué te genera ese cambio?
—Me resulta muy interesante. Las generaciones más jóvenes pueden conocerme primero como cantante y después descubrir que empecé como actriz. Y a quienes me recuerdan de aquella época les pasa al revés: saben que actué y después descubren la música. Me gusta esa posibilidad de llegar a nuevas generaciones a través de las canciones.
—Y ahí inevitablemente aparece “Señorita Maestra”. ¿Qué significa para vos que todavía te reconozcan por ese personaje?
—Fue una marca muy fuerte en la infancia y la adolescencia de muchísima gente. La serie reflejaba la vida cotidiana y realmente quedó instalada. Todavía me reconocen por eso, no sé cómo, porque ya no tengo ni el rulo —dice entre risas—. Pero está bueno que se entienda como una etapa más dentro de mi carrera. Después actué, bailé y ahora estoy más enfocada en la música. Son diferentes ramas del mismo árbol.

—Hay una idea bastante instalada de que ser actor infantil necesariamente es una experiencia difícil. ¿Cómo fue en tu caso?
—Depende muchísimo del entorno, de la familia y de la contención que tengas. Las épocas también cambiaron. Cuando nosotros trabajábamos había muchas horas de grabación y giras, y hoy existen más herramientas para proteger los derechos de los chicos. Para mí fue una infancia maravillosa, pero no es fácil y necesitás tener los pies sobre la tierra, entender que es una etapa dentro de una carrera y que después hay que seguir estudiando, trabajando y preparándose. A mí no me pasó nada de eso que muchas veces se cuenta, pero creo que la contención familiar es fundamental.
—También viste cambiar por completo la televisión argentina.
—Sí, y también la involución. La televisión ya no es la que era. Antes había un lugar enorme para la ficción, con grandes autores y actores, y eso prácticamente desapareció de la televisión abierta. Al mismo tiempo aparecieron las plataformas, más tecnología y otras posibilidades. No diría que todo es mejor o peor: es otra televisión, con cosas buenas y malas.
—¿Sentís que esa transformación también cambió nuestra manera de mirar?
—Totalmente. Internet y la tecnología aceleraron todo. La gente se acostumbró a otra velocidad y muchas veces no soporta ni cinco segundos si algo no le gusta. También cambió la manera de conversar, de comunicarnos y hasta de esperar. Todo es mucho más rápido y fugaz.
—Sin embargo, las plataformas están empezando a volver a una lógica más semanal.
—Sí, y quizás hay algo de eso. Incluso yo espero a veces que haya dos o tres capítulos para verlos juntos, así que también estoy dentro de esa vorágine. Pero creo que llegamos a un punto en el que algunas personas que manejan la tecnología se dieron cuenta de que fuimos demasiado rápido y algunas cosas empiezan a frenarse un poquito.
—¿Volverías al cine?
—Me encantaría. Hice solamente una pequeña participación, porque soy más “bicho de televisión”, pero me gustaría tener una experiencia diferente. A veces siento que los productores te ven y te imaginan solamente para determinado tipo de personaje. Estaría bueno que alguien se arriesgara y me diera un desafío distinto.
—¿Qué personaje te gustaría hacer?
—Una malvada. Y todavía más mala. Algo diferente, que realmente sea un desafío.

Por ahora, el presente de Laura Tuny está concentrado en “Volvieron las mariposas”. La etapa inmediata incluye promoción, entrevistas, redes sociales y el contacto directo con quienes escuchan sus canciones. Todavía no hay una agenda de presentaciones definida, pero sí una intención clara de acompañar el lanzamiento con contenido y mantener abierta la conversación con el público.
Antes de terminar la charla aparece una última coincidencia: La Rioja. Laura recuerda una visita de años atrás, cuando llegó con el programa que protagonizaba y realizó distintas presentaciones al aire libre. No recuerda exactamente el nombre del lugar, pero sí la escena: los cerros, la gente mirando desde las laderas y una recepción que todavía conserva en la memoria. “Fue uno de los lugares más increíbles en los que hemos estado”, recuerda.
Y quizás allí aparezca también una posibilidad para esta nueva etapa: que las mariposas de la canción vuelvan a pasar por La Rioja, esta vez con Laura Tuny arriba de un escenario y desde la música que hoy ocupa el centro de su carrera.







