Tres miradas fotográficas, nueve mujeres extraordinarias y un país que desborda cualquier intento de definición. La nueva edición de The Cal, presentada en Nueva Delhi, reúne el trabajo de Sølve Sundsbø, Raghu Rai y su hija Avani Rai en un proyecto donde el arte también se convierte en una forma de preservar la memoria.
India es el punto de partida, pero no necesariamente el destino. Para el Calendario Pirelli 2027, el desafío consiste en acercarse a un territorio de dimensiones culturales, históricas y humanas difíciles de abarcar desde una única mirada. Por eso, la edición número 53 de The Cal propone una experiencia diferente: por primera vez en su historia, tres fotógrafos comparten la autoría de un mismo proyecto. El resultado es una narración visual que conecta distintas generaciones, retratos contemporáneos y fotografías de archivo para explorar las múltiples identidades de un país en permanente transformación.
Presentado el 23 de octubre en Nueva Delhi, el calendario reúne el trabajo del noruego Sølve Sundsbø, responsable también de la edición de 2026, junto al legado del maestro de la fotografía india Raghu Rai y la mirada de su hija, Avani Rai, quien decidió continuar el proyecto después de la muerte de su padre, ocurrida en abril de este año.
La combinación de estas tres perspectivas evita la tentación de construir una imagen definitiva de India. En cambio, propone un recorrido por sus contrastes: la tradición y la modernidad, la vida cotidiana y la sofisticación estética, las ciudades que cambian y los recuerdos que permanecen. Una búsqueda en la que la fotografía no funciona solamente como registro, sino también como una manera de relacionarse con el tiempo.

Sølve Sundsbø: retratar a las mujeres, explorar el color
La propuesta de Sølve Sundsbø se concentra en nueve mujeres vinculadas a India por su origen, su trayectoria o su relación con la cultura del país. Actrices, músicas, poetas, escritoras y modelos integran un elenco que reúne diferentes formas de expresión y de presencia en la escena internacional.
Entre las protagonistas aparecen las actrices Aditi Rao Hydari y Avantika Vandanapu; la actriz y productora Freida Pinto; la música y compositora Anoushka Shankar; la poeta e intérprete Rupi Kaur; las modelos Lakshmi Menon y Bhavitha Mandava; la escritora, productora y presentadora Padma Lakshmi; y la propia Avani Rai, que participa tanto detrás de la cámara como delante del objetivo.
Las fotografías se realizaron entre el Fuerte Jaigarh, en Jaipur, y Ajabgarh, en el estado de Rajastán. La elección de estos escenarios responde a una búsqueda visual antes que a la pretensión de representar geográficamente al país. Para Sundsbø, el desafío era encontrar un espacio capaz de ofrecer diferentes atmósferas, luces y arquitecturas sin perder la coherencia del conjunto.

El color, las texturas y los contrastes organizan esta parte del calendario. Los tejidos luminosos, las flores sobre superficies de agua, la geometría de la piedra y las sombras construyen imágenes en las que cada protagonista establece una relación particular con el entorno.
Sundsbø entiende que una fotografía puede sugerir un universo sin necesidad de explicarlo por completo. Su intención no fue capturar una supuesta esencia de India, una tarea que considera imposible frente a la vastedad y complejidad del país, sino seleccionar aquello que merece ingresar en el encuadre y aquello que debe permanecer fuera de él.
La decisión también revela una característica de su trabajo: el retrato no se agota en el rostro. El espacio, la luz y los materiales intervienen en la construcción de cada imagen, generando una identidad visual propia para cada mujer.

Raghu Rai y Avani Rai: cuando la fotografía vuelve a la calle
La segunda parte del proyecto tiene otro punto de partida. Durante más de seis décadas, desde 1965, Raghu Rai documentó la vida india en sus múltiples dimensiones. Su archivo reúne imágenes de la vida pública y privada, escenas urbanas, personajes anónimos y momentos que, observados desde el presente, también permiten reconstruir la transformación de una sociedad.
Para este calendario, Rai había imaginado una serie de retratos realizados en estudio, en los que distintas personas aparecerían frente a fotografías de su archivo personal, algunas publicadas y otras inéditas. La intención era hacer convivir diferentes momentos históricos dentro de una misma composición.
Su muerte, en abril de 2026, interrumpió ese trabajo. Sin embargo, Avani decidió continuarlo desde una perspectiva propia, sin renunciar a la idea original de su padre. La fotógrafa tomó las imágenes seleccionadas por Raghu y regresó a los lugares donde habían sido realizadas. En lugar de reproducir el dispositivo de estudio que él había imaginado, trasladó las fotografías a las calles de Delhi y Bombay, para situarlas nuevamente en contacto con las personas y los espacios que habían formado parte de ellas.
Así, una imagen tomada años atrás vuelve a encontrarse con el presente. La fotografía original permanece intacta, mientras el entorno que la rodea revela el paso del tiempo: las transformaciones arquitectónicas, los movimientos de la ciudad, sus habitantes y las nuevas escenas de la vida cotidiana.

El procedimiento es sencillo en su planteo, pero potente en sus implicancias. La fotografía deja de ser una ventana cerrada sobre el pasado para convertirse en parte de una realidad que continúa desarrollándose. Los lugares cambian, las personas cambian y las ciudades se transforman, aunque algo de lo que fueron sigue presente en sus calles.
«El pasado siempre seguirá existiendo en el presente», sostiene Avani Rai al explicar el sentido de su trabajo.
Su mirada también recupera una dimensión fundamental del legado de su padre: la capacidad de observar con la misma curiosidad y dignidad tanto lo extraordinario como lo cotidiano. Un músico, un artesano, un niño en la calle o una bailarina podían compartir un mismo encuadre sin que una presencia desplazara a la otra.
Para esta edición, Avani recorrió nuevamente mercados, barrios históricos, callejones y las orillas del río Yamuna en Delhi. En Bombay, se internó en una trama urbana que combina arquitectura contemporánea, espacios frecuentados por jóvenes, barrios antiguos y comunidades pesqueras.
Alrededor de 130 personas participaron en estas imágenes, entre ciudadanos anónimos, jóvenes, bailarines, artistas, modelos, artesanos, la madre de Avani y el actor Ranveer Singh. La diversidad de los protagonistas refuerza la idea de una India compuesta por múltiples realidades que conviven, se cruzan y se modifican constantemente.

Fotografiar también es una forma de recordar
El aspecto más íntimo del proyecto aparece en la experiencia de Avani. Continuar el trabajo de su padre significó asumir una responsabilidad artística, pero también encontrar una manera de atravesar el duelo y reconstruir un vínculo con él desde su propia práctica.
Volver a tomar la cámara después de su muerte fue, según cuenta, uno de los momentos más significativos de su vida. Al principio buscaba encontrarse consigo misma y con la figura de su padre. En ese proceso descubrió que honrar su legado no implicaba imitarlo, sino comprender su manera de observar el mundo. Raghu nunca le enseñó formalmente a fotografiar. Le transmitió algo que Avani considera más importante: permanecer atenta, observar antes de intervenir y esperar a que la vida revele aquello que merece ser fotografiado.
Esa concepción atraviesa las imágenes de The Cal 2027. En una época en la que las fotografías se producen y circulan de manera constante, Avani reivindica la pausa, la paciencia y la atención. El acto de mirar requiere detenerse incluso cuando alrededor todo parece moverse demasiado rápido. En el visor, explica, el mundo parece ralentizarse. Es en ese silencio, aun en medio del caos de las calles, donde siente que vuelve a conversar con su padre.

El proyecto adquiere así una dimensión que trasciende el homenaje familiar. Las fotografías de Raghu no quedan confinadas al archivo ni convertidas en piezas inmóviles de una retrospectiva. Regresan a los lugares donde nacieron y se encuentran con una realidad nueva, demostrando que la memoria no necesita permanecer detenida para conservar su valor.
Un calendario con historia propia
La edición 2027 se incorpora a una trayectoria que comenzó en 1964, cuando Pirelli encargó a Robert Freeman, reconocido por sus retratos de The Beatles, un proyecto editorial destinado a diferenciar la comunicación de la compañía. Con el tiempo, el calendario superó su función promocional original y se convirtió en una publicación artística de circulación exclusiva, vinculada a la fotografía, la moda y los cambios culturales de cada época.
A lo largo de su historia, The Cal convocó a figuras fundamentales de la fotografía, entre ellas Sarah Moon, Annie Leibovitz, Richard Avedon, Peter Lindbergh, Herb Ritts, Helmut Newton y Steve McCurry. Cada edición propuso una interpretación particular de la belleza, el cuerpo, la naturaleza, la identidad y la sociedad. Desde mediados de la década de 2010, esa exploración incorporó de manera cada vez más explícita nuevas sensibilidades culturales y estéticas. La belleza dejó de responder a una única representación y comenzó a vincularse con historias personales, logros profesionales, diversidad y distintas formas de habitar el mundo.

Después de Elements, la edición de 2026 firmada por Sundsbø, el calendario de 2027 vuelve a desplazar el centro de atención hacia un territorio concreto, aunque lo hace desde una construcción visual que evita reducirlo a una postal. Realizado entre mayo y septiembre de 2026, el nuevo volumen reúne 36 imágenes distribuidas en dos compartimentos independientes: 18 fotografías de Sølve Sundsbø y otras 18 correspondientes al proyecto desarrollado por Raghu y Avani Rai.
La estructura permite que ambas propuestas mantengan su identidad y, al mismo tiempo, dialoguen entre sí. Por un lado, los retratos construidos desde el color, la luz y la relación entre las mujeres y su entorno; por el otro, las escenas que recuperan el archivo de Raghu para ponerlo nuevamente en circulación a través de la mirada de su hija.
Alrededor de 130 personas participaron en estas imágenes, entre ciudadanos anónimos, jóvenes, bailarines, artistas, modelos, artesanos, la madre de Avani y el actor Ranveer Singh
En ese encuentro aparece el sentido más profundo de esta edición. India no se presenta como una imagen fija ni como una suma de símbolos reconocibles, sino como un espacio donde conviven tiempos, historias y experiencias diferentes. El pasado no desaparece cuando el presente avanza. Permanece en los lugares, en las personas y en las formas de mirar. La fotografía puede volver visible esa continuidad, siempre que no pretenda detenerla.
En el Calendario Pirelli 2027, la belleza está tanto en la composición de un retrato como en el movimiento de una calle; tanto en la singularidad de una mujer como en la persistencia de una imagen que vuelve a encontrar su lugar en el mundo. Y en el gesto de Avani Rai, que continúa el trabajo de su padre sin dejar de construir su propia mirada, la memoria encuentra una forma de seguir viviendo.








