Hay trayectorias que no se construyen en línea recta, sino a partir de desvíos, apuestas y permanencias inesperadas. La de Inés Martina es una de ellas. Formada en Diseño de Imagen y Sonido en la UBA, su camino artístico la llevó de Buenos Aires a Nueva York con la idea de quedarse apenas unos meses. Ese viaje, sin embargo, terminó convirtiéndose en una vida partida entre dos ciudades: desde hace trece años, EE.UU. es su segundo hogar, mientras Buenos Aires sigue siendo un territorio al que vuelve, crea y presenta su obra.
En Nueva York estudió artes dramáticas en la reconocida HB Studio, en pleno Greenwich Village, y sostuvo su formación trabajando en múltiples oficios, construyendo desde la experiencia cotidiana una mirada sensible sobre el mundo. Actriz, cantante y productora audiovisual, Inés Martina reúne en su recorrido una identidad artística atravesada por el movimiento, la adaptación y la búsqueda constante de verdad.
La música apareció con fuerza durante la pandemia, cuando empezó a escribir canciones como una forma de procesar emociones que la habitaban desde hacía años. En 2021 lanzó su primer single, Los Giles, y desde entonces publicó más de una docena de canciones, muchas acompañadas por videoclips realizados en Argentina. Hoy se prepara para presentar ROCÓLA LATINA, su primer EP, que verá la luz en marzo de 2026 y tendrá su estreno en vivo en abril en la Ciudad de Buenos Aires. En esta entrevista con RANDOM, Inés recorre el origen de cada canción, el pulso emocional detrás de su nuevo trabajo y la manera en que esas vivencias personales se transformaron en melodía.
-Tu formación comenzó en Diseño de Imagen y Sonido en la FADU. ¿Qué de esa mirada audiovisual sigue presente hoy en tu forma de componer y pensar la música y cuánto contribuye a tu arte?
La FADU me dio muchísimas herramientas para mi vida personal y también para mi vida laboral. Todas mis canciones originales vienen acompañadas de sus videos de música: los produje a todos. Elegí a la/s directoras y a las cabezas de los equipos; todos los contactos los obtuve por haber ido a la FADU. Mi visión audiovisual siempre estuvo desde chica, pero con la UBA le di más fuerza y forma.

-Viajaste a Nueva York por tres meses y ese viaje terminó convirtiéndose en tu segundo hogar. ¿En qué momento sentiste que esa ciudad también iba a formar parte de tu identidad y qué hizo que hayas decidido radicarte?
Llegué a NY con un plan de tres meses y se fue dando todo para que me vaya quedando. Nunca planeé mudarme o radicarme ahí; ni había sido un sueño o meta mía. Las oportunidades se fueron presentando (como el hecho de que me ofrecieron la visa de estudiante por 2 años) y yo las fui eligiendo. Mientras cursaba teatro en una facultad, audicioné para otra —pensando que no iba a quedar— y entré. Durante dos años cursé en dos facultades de teatro diferentes, mientras trabajaba de moza, paseadora de perros y niñera, para mantenerme. Sin darme cuenta pasaron cinco años y ahora ya estoy ahí hace casi catorce.
-Durante tus primeros años en EE.UU. trabajaste en muchos oficios distintos para sostenerte. ¿Qué te dejaron esas experiencias humanas en tu mirada como artista?
Yo venía de trabajar en Buenos Aires de moza, niñera, maestra jardinera de inglés y en una inmobiliaria. Aprendí a lidiar con personalidades muy difíciles desde los 16 años, por lo que Nueva York me fue fácil. Los empleadores que me tocaron fueron muy buenos algunos y otros no tanto, y pude manejarme bien con todos. Como persona y como artista, estos trabajos me dieron muchísimo para escribir y aprender. Creo que todo artista debería trabajar de mozo/a en algún momento de sus vidas. Los personajes que conocí, las anécdotas más locas, inusuales y divertidas que tengo, son de esos años.
Inés piensa sus canciones como escenas y las habita con la misma entrega con la que se sube al escenario.
-Te formaste en artes dramáticas en HB Studio, en pleno Greenwich Village. ¿Qué aprendiste ahí sobre el cuerpo, la voz y la emoción que hoy trasladás a tus canciones?
En HB Studio aprendí mucho de lo que llevo al escenario gracias a la profesora, actriz y cantante Helen Gallagher. Ella fue quien escribió una carta a los directivos de la facultad para que me ofrecieran la visa de estudiante. Es por ella que me quedé. También me gustaría mencionar a George Morfogen, Austin Pendleton y Aleksey Burago: profesores de teatro inigualables que me dieron muchas herramientas para sentirme cómoda en el escenario, encarnando a personajes muy diferentes a mí. Cuando canto me sumerjo en la situación de lo que estoy diciendo, y vuelvo al sentimiento que me hizo escribir la canción.


-La pandemia fue un punto de quiebre creativo: ahí empezaste a escribir canciones. ¿Qué necesidad interna apareció en ese momento que te llevó a expresarte desde la música?
Con mi marido e hijo estábamos visitando a mi suegra en Indiana y sin saberlo nos íbamos a terminar quedando ahí un año. Llegamos una semana antes de que se desatara la pandemia y no pudimos volver a Nueva York. Ahí fue que, a los pocos meses de haber llegado (y con mi suegra muy enferma), decidí contactar a mi amigo de la infancia Guido Ruggiero (“El dog”, integrante fundador de Lo’ Pibitos), que es productor musical, para que me ayude a encarar este proyecto. En la primera reunión nacieron Los Giles y Bailan con el viento.
-Los Giles fue tu primer single en 2021 y desde entonces no paraste de lanzar canciones. Mirando ese recorrido, ¿cómo sentís que fue evolucionando tu sonido y tu narrativa?
Fui escribiendo temas en base a situaciones que me marcaron en la vida. Los Giles, Bailan con el viento, Gafas Rosas y Ghosting hablan de momentos específicos de mi vida adulta hasta hace unos años atrás. Desde ese último sencillo a hoy, me encuentro escribiendo acerca de sentimientos. Sentimientos fuertes y también cotidianos, dándole amor a lo que siento y veo todos los días.
-Muchos de tus videoclips están realizados en Argentina. ¿Qué representa Buenos Aires para vos a nivel artístico y emocional?
Amo a mi país. Casi todos mis videos de música están realizados en Buenos Aires. El único en español que filmé en Nueva York es Bailan con el viento y fue dirigido, coreografiado y bailado por argentinas. Me gusta mucho cómo trabajamos los argentinos: hacemos todo y, si hay un problema, lo resolvemos. Buenos Aires es mi hogar y mis raíces; representa todo para mí: mi familia, mis amigas, la primera vez que canté y actué en un escenario. Descubrí el amor por el arte acá.
-Mejor Amiga, con un ritmo muy pegadizo, es el primer adelanto de tu EP Rocola Latina. ¿Por qué sentiste que debía ser la carta de presentación del proyecto?
Mejor amiga representa sentimientos de agradecimiento a la amistad. Siempre que busqué en las plataformas de música digitales canciones que hablen de la amistad de manera positiva, no las encontré. Hacía un año que venía pensando en escribir este tema, pero no me animaba a sentarme a hacerlo. El día que lo decidí, las palabras volaron de mi corazón al papel. Fue la canción que escribí de manera más “fácil” y quería que represente al EP porque enlaza muchos de los temas de las otras canciones en esta. Además, me divertía mucho filmar el video con mis amigas, de las que hablo en la canción.


-El nombre Rocola Latina remite a la mezcla, a lo popular, a lo emocional. ¿Qué universo musical y conceptual vamos a encontrar en este EP?
Van a encontrar muchos universos musicales distintos: cumbia, bachata, bolerito. De ahí surge el nombre, de que es una mezcla de los géneros de la música latina.
-Vivís entre Estados Unidos y Argentina desde hace trece años. ¿Cómo dialogan esas dos culturas en tu música y en tu manera de crear?
Cuando toco en Nueva York, la mayoría de mi público es de habla inglesa y el 90% de mis temas son en español. Por más de que no entiendan lo que estoy diciendo, me dan devolución muy positiva en cuanto a lo que las melodías y mi expresividad los hacen sentir. Suelen estar todos muy callados y atentos a todo lo que sale de mi boca. Cuando toco en Argentina, entienden todo lo que digo y la experiencia es muy diferente. Mis amigas cantan todos los temas a unísono. Me gustan mucho los dos mundos.
La música apareció con fuerza durante la pandemia, cuando empezó a escribir canciones como una forma de procesar emociones que la habitaban desde hacía años.
-Además de cantante sos actriz y productora, y junto a tu marido llevan adelante 3rd Strand Productions. ¿Cómo se retroalimentan todas esas facetas en tu carrera artística y que proyectos están realizando con la productora?
Con nuestra productora hicimos todos mis videos de música. Nos dedicamos a realizar películas (largometrajes, cortometrajes y documentales) y publicidades. Siempre me gustó el delante de cámara, pero también el detrás. He escrito canciones para nuestros proyectos: Your Mother y Jewel son algunos de esos.

-En abril vas a presentar tu EP en Buenos Aires, en Casa Gómez. ¿Qué significa para vos compartir este material en vivo, en tu ciudad, y frente al público argentino?
Me pone muy feliz. Estoy contando los días para que llegue el 9 de abril. La banda, compuesta por bajista, guitarrista, percusionista, tecladista y corista, es muy talentosa. Tengo muchas ganas de ver caras nuevas y también todas las caras conocidas que me vienen acompañando desde siempre. El público argentino es el mejor del mundo: cálido, divertido y único. Es puro disfrute tocar acá.
En suma, Inés piensa sus canciones como escenas y las habita con la misma entrega con la que se sube al escenario. Tal vez por eso su obra conecta más allá del idioma o del contexto: porque parte de emociones reconocibles, de vínculos reales, de preguntas que no buscan resolverse sino impregnarse en la piel.








