Trapiche: vinos, turismo y huella

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Con más de 140 años de trayectoria, Trapiche representa un símbolo de la vitivinicultura argentina. Su historia marcada por la innovación, su portafolio de vinos icónicos y su reconocimiento internacional han convertido a esta bodega en un referente para comprender la evolución del vino argentino en el siglo XXI.

Fundada en 1883 por Tiburcio Benegas, padre de la viticultura mendocina, en la región de Godoy Cruz, en la provincia de Mendoza, al pie de la cordillera de los Andes. El nombre original fue “El Trapiche”, en referencia al ingenio tradicional de producción, y con el paso del tiempo evolucionó de un pequeño viñedo familiar a una bodega de gran escala internacional, extendiendo su presencia en el exterior y consolidando exportaciones que abarcaron desde los Estados Unidos y Europa hasta Asia y Oceanía.

Hoy forma parte del Grupo Peñaflor, uno de los conglomerados vinícolas más grandes del país y también entre los primeros diez productores de vino del mundo.

Innovación constante en la vitivinicultura argentina

Desde sus primeros años, Trapiche fue pionera en varias prácticas que revolucionaron la vitivinicultura en Argentina. Fue de las primeras en introducir cepas francesas junto con barricas de roble francés en sus procesos productivos e impulsó el desarrollo de micro-terroirs y elaboraciones que representan distintas expresiones del suelo y clima. Más recientemente, la bodega expandió su visión con proyectos como Costa & Pampa, en el balneario de Chapadmalal, donde produce vinos influenciados por condiciones atlánticas — una innovación única en Argentina.

Esta histórica búsqueda por explorar nuevos territorios y técnicas ha sido clave para que Trapiche no solo se mantenga vigente, sino que se convierta en referente de la viticultura argentina.

Vinos emblemáticos que reflejan identidad y excelencia

La bodega cuenta con un portafolio amplio, que incluye desde vinos clásicos hasta etiquetas premium y de nicho. Entre sus marcas e iconos más destacados se encuentran:

  • Iscay: Un blend único que combina dos variedades para ofrecer una experiencia sofisticada, concebido como “la unión entre lo tradicional y lo innovador”.
  • Medalla: Creado en 1983 en homenaje al centenario de Trapiche, este vino representa uno de los clásicos de la bodega, elaborándose con uvas de viñedos antiguos de Mendoza.
  • Fond de Cave Reserva: Una serie con trayectoria, caracterizada por su equilibrio entre tradición y elegancia.
  • Terroir Series y Single Vineyard Malbecs: Esta serie destaca vinos que expresan la singularidad de viñedos particulares en Mendoza, mostrando diversidad y calidad a nivel de terroir.

Además, la línea Costa & Pampa representa la apuesta de Trapiche por vinos costeros con perfiles frescos y minerales, resultado de un terroir poco convencional en el país.

Contribución al turismo y la cultura del vino

Más allá de la producción, Trapiche se ha consolidado como un punto de encuentro para amantes del vino. Su sede en Mendoza, con un edificio histórico y espacios de degustación cultural, combina tradición arquitectónica con experiencias enogastronómicas.

Además, iniciativas como Espacio Trapiche, que integra gastronomía de alta calidad con maridajes selectos, han reforzado su lugar en el turismo del vino, atrayendo visitantes de todo el mundo.

Su compromiso con la tierra, la calidad y la exploración constante sigue guiando su camino, consolidando no solo productos memorables, sino también la identidad vitivinícola de Argentina ante el mundo.