La sinestesia: qué es ver los sonidos, escuchar los colores y cómo viven quienes tienen esta particularidad cerebral

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Para algunas personas, el número 7 siempre es amarillo, una nota musical puede tener sabor a metal y la voz de alguien puede sentirse como terciopelo. No es imaginación ni una metáfora. Es sinestesia, una condición en la que un estímulo sensorial desencadena automáticamente una experiencia asociada con otro sentido.

Durante mucho tiempo se pensó que estas experiencias pertenecían casi exclusivamente al terreno de lo subjetivo. Hoy, distintos estudios de neurociencia muestran que el cerebro de las personas sinestésicas realmente procesa estos estímulos de una manera diferente.

Héctor Maduri tiene 59 años, vive en Buenos Aires y cuando toca la guitarra no solo escucha música: ve colores y siente sabores. No lo eligió ni puede apagarlo. Durante décadas, de hecho, creyó que todo el mundo experimentaba la realidad de esa manera. Hasta que descubrió que no. Y entonces algo que siempre había considerado normal empezó a tener un nombre.

Cuando los sentidos pierden sus carriles

La palabra sinestesia viene del griego syn, “junto”, y aisthesis, “sensación”. Describe una condición neurológica en la que la estimulación de un sentido desencadena automáticamente una experiencia asociada con otro. No es una enfermedad ni una metáfora poética: es una forma particular de procesar la información sensorial.

Existen distintas variantes. Una de las más estudiadas es la sinestesia grafema-color, en la que letras y números aparecen asociados sistemáticamente con colores determinados. Para una persona puede ser que la A sea siempre roja y el 7, amarillo. No importa si los ve hoy, mañana o dentro de veinte años.

También está la cromestesia, en la que sonidos o música provocan experiencias visuales; la sinestesia léxico-gustativa, donde determinadas palabras desencadenan sabores, y la llamada toque-espejo, en la que observar que alguien es tocado puede generar una sensación física similar en el propio cuerpo.

Lo que dice el cerebro

La investigación con neuroimágenes aporta una de las pistas más interesantes. En personas con sinestesia grafema-color, la lectura de una letra puede activar regiones relacionadas con el procesamiento del lenguaje y también áreas vinculadas con la percepción del color, incluso cuando la letra está escrita en negro.

Una de las hipótesis más conocidas sostiene que durante el desarrollo cerebral puede existir una mayor conectividad entre regiones sensoriales que normalmente funcionan de manera más independiente. La idea de que se trata simplemente de una “poda sináptica incompleta” es atractiva, pero la evidencia actual sugiere que el fenómeno es más complejo y probablemente intervienen varios mecanismos.

Un estudio publicado en 2025 aportó otra evidencia interesante: investigadores de la Universidad de Utrecht analizaron las respuestas pupilares de personas con sinestesia mientras experimentaban colores que no estaban físicamente presentes. Sus pupilas mostraron respuestas compatibles con las que aparecen ante estímulos cromáticos reales.

La experiencia puede ser subjetiva, pero eso no significa que sea imaginaria. Para quien la experimenta, el cerebro está generando una percepción automática.

El posible combustible creativo

La relación entre sinestesia y creatividad lleva décadas despertando curiosidad. Se han encontrado asociaciones entre la sinestesia y determinados perfiles artísticos, aunque afirmar que la condición convierte automáticamente a alguien en más creativo sería exagerar lo que realmente sabemos.

Hay ejemplos famosos. Vladimir Nabokov describió en sus memorias asociaciones de colores con determinadas letras. David Hockney también habló de experiencias sinestésicas y numerosos músicos han utilizado el lenguaje de los colores para describir lo que escuchan.

El caso de Billie Eilish es más contemporáneo: la cantante ha explicado en distintas ocasiones que determinadas canciones están asociadas para ella con colores, texturas y sensaciones visuales.

Quizás la conexión con la creatividad tenga una explicación menos misteriosa. La sinestesia establece asociaciones entre estímulos que normalmente mantenemos separados. Y establecer conexiones inesperadas es, justamente, una de las herramientas que utiliza la creatividad humana.

Maduri lo resume de una manera mucho más sencilla: “No se trata de una enfermedad, ni de un don. Es una forma de percibir el mundo”.

Y quizás ahí esté lo más interesante. No existe una única manera de experimentar la realidad. El cerebro de cada persona construye su propia versión del mundo, aunque la mayoría de nosotros nunca llegue a notar qué tan diferente puede ser ese mundo.