Después de recorrer el país con una gira que desbordó estadios y teatros en ciudades como Córdoba, Rosario, Mendoza, Tucumán y otras tantas plazas donde fue recibido con fervor absoluto, Andrés Calamaro coronó su regreso a los escenarios argentinos con tres funciones completamente agotadas en el Movistar Arena. Fue el cierre perfecto de un tramo nacional que confirmó el magnetismo intacto de uno de los artistas más influyentes de la música hispana.
Pese a que reste una fecha en La Plata para cerrar en el país, El Salmón descolló con su Agenda 2025 Tour; por ejemplo, las presentaciones en Buenos Aires reunieron a miles de seguidores que lo ovacionaron de principio a fin, y contaron además con invitados de lujo como Chano, Bambi, Facundo Soto y Pato Sardelli, quienes sumaron momentos memorables a cada velada.
El poeta Calamaro tiene la buena costumbre de modificar el repertorio en vivo cada temporada o dos, algo original para un aficionado taurino que, asimismo, encierra el concepto de improvisación y entrega de “la fiesta más culta”. Admirador de cantantes y toreros, cineastas americanos y novelistas franceses, AC se brinda en los escenarios sin trucos ni ayudas digitales y, junto con su banda de exquisitos músicos, ofrecen cada noche un espectáculo distinto en el arte arriesgado e irregular, tal y como lo aprendemos en las arenas, alberos, tendidos, y el Jazz.

Calamaro coronó su regreso a los escenarios argentinos con tres funciones completamente agotadas
Ya girando bajo el rótulo Agenda 2023, ofreció un repertorio que fue mutando hasta concluir en una serie de “himnos” de rock y despertando en las audiencias sentimientos expandidos. El público acompañó como en un “carnaval carioca el día de los muertos mexicanos”, como “una hinchada de fútbol intelectual y sensible”. Fueron más de cuarenta conciertos en otras tantas ciudades en España, Colombia, Ecuador, Panamá, Costa Rica, México, los Estados Unidos, Puerto Rico y Argentina; conformando así dos años (casi cien presentaciones) de giras intercontinentales que abarcaron España y las Américas en 2022 y 2023.
Quizás el fervor de los simpatizantes que mejor conocen la extensa obra oficial inédita del cantor motiven al músico a resucitar canciones de otros discos menos populares que las que bordaron la Agenda 2023. Calamaro es, probablemente, “El más grande artista musical desconocido en este idioma”. Audiencias mayormente jóvenes festejan canciones consagradas como Flaca, Mil Horas, Sin Documentos, Para No Olvidar, Estadio Azteca, La Parte de Adelante, Los Chicos o Media Verónica, pero en el espíritu de artistas como Andrés habita el concepto bohemio y el inconformismo: hablamos de un músico que intenta gustar y ofender como undécimo mandamiento. Gustar es más llevadero y ofender le supone ser fiel a sus orígenes en el rock n roll, la anarquía y el arte contemporáneo.

Agenda 1999 (tal y como se presentó el corriente año) hizo eje en las canciones del álbum Honestidad Brutal, pero se conoce a AC como “enemigo público” de la nostalgia y por su apego a discos menos celebrados como Volumen Once y recovecos musicales menos populares o celebrados por la crítica. No obstante, los clásicos siempre estarán presentes.
Una gira que unió al país y una fiesta de himnos
Calamaro venía de entregar shows vibrantes en distintas regiones de la Argentina, donde sus canciones —esas que atraviesan generaciones— volvieron a cobrar vida con la potencia del vivo. Ese clima de celebración federal llegó al Movistar Arena, donde el artista desplegó un repertorio de 23 canciones que funcionan como un recorrido emocional por su obra.
La noche comenzaba con “Crímenes Perfectos”, abriendo la puerta a un viaje cargado de nostalgia, energía y emoción colectiva. Le siguieron himnos inoxidables como “Cuando te conocí”, “Mi Enfermedad”, “Sin Documentos” y “Tuyo Siempre”, recibidos por un público que los canta como parte de su propia historia.


Invitados especiales para noches irrepetibles
A lo largo de las tres funciones, Calamaro compartió escenario con grandes referentes de la escena local: Chano y Bambi (Tan Biónica), que pusieron su sello en “Donde manda marinero”; Facundo Soto (Guasones), protagonista de una energética versión de “El Salmón”; y Pato Sardelli (Airbag), que aportó peso emocional a “Paloma”.
El artista estuvo acompañado por su gran banda integrada por German Wiedemer, Julián Kanevsky, Mariano Domínguez, Andrés Litwin, Brian Figueroa, Andrés Ollari y Pablo Fortuna. Durante los tres shows, su sello dejó huella en cada uno de los presentes, que lo ovacionaron desde el primer acorde y desataron la emoción absoluta con aquellas canciones que hacía tiempo no sonaban en vivo, ahora con nuevos matices pero con la misma energía y potencia de siempre.
Fiel a su estilo, Calamaro vuelve a demostrar que no se aferra a las fórmulas. Sus giras —como la extensa Agenda 2023, que lo llevó por España, Estados Unidos, México, Centroamérica, Sudamérica y más— siempre mutan, incorporan nuevas canciones, rescatan joyas ocultas y desafían la nostalgia sin renunciar a los clásicos. Tras este tramo argentino que reafirmó su vigencia y su enorme conexión con el público, Calamaro cerrará el año con tres presentaciones finales: 6 de diciembre – Hipódromo de La Plata, 11 de diciembre – Monticello Arena (Santiago de Chile), 13 de diciembre – Santiago Rock (Chile).








