En la góndola de cualquier vinoteca vas a encontrar un gran porcentaje de las etiquetas que se las llama con nombres rimbombantes que destilan prestigio o aristocracia, que se las dan de pitucos o playboys de otra época y que después a la hora de los bifes no dan con el piné y encima te costaron un ojo de la cara. Y después están las otras, la gran mayoría, pensadas con nombres de agencias creativas y diseñadas con desparpajo que te llaman la atención y que supones que luego quedarán bonitas en la mesa. Sin embargo, cuando esperás el disfrute después del descorche, te dejan a gamba y son tan livianas que te darán ganas de sumarle un par de hielitos, echarle unos chispazos de soda o mezclarlas con otra cosa.
Lo bueno que también está RAZA, un vino con una etiqueta tan simple que la podrías hacer vos en canva con los ojos cerrados. Si bien, se trata de un nombre potente, más acorde a una línea de herramientas o de cosechadoras, porque denota fuerza, coraje, manos en el barro. No es de esos nombres que uno pensaría para un vino. Pero hete aquí la cuestión, que carajo importa si lo esencial es lo que está dentro, el elixir que contiene y supera cualquier conjetura. Dicho de otro modo, este vino aplasta a decenas de etiquetas snobs. Una cosa importante, estoy hablando del Raza Malbec Centenario, aún no probé otras opciones de la bodega pero ya les adelanto que en la categoría que yo puntúo este vino está en el top ten relación precio calidad.
Es tal vez aún un vino sobrevalorado (mejor aún así no lo piden todos y aumenta su precio), criado en la amplitud térmica de La Rioja y acá me detengo un poco a contarte las características que igual podés encontrar googleando a vuelo de pájaro. “Raza Argentina edición Bicentenario es un vino proveniente de los mejores terruños de los Valles del Famatina, en La Rioja. Está elaborado con uvas de calidad superior, producidas en parcelas seleccionadas para obtener un vino con características diferenciales. La variabilidad de altura, así como las diferentes características del suelo y el factor climatológico, se conjugan para alcanzar la suntuosa excelencia de los dos varietales que componen esta edición”.


Como ya he dicho, no miro ni me interesa lo que, en general describen en la contraetiqueta y menos aún las notas de cata que, incluso antes de la erupción de la IA, parecían calcadas en casi todas las bodegas y escritas por algún oráculo al que todos copiaban según la cepa. De este vino, dicen (no lo oirán de mí de esta manera) que es un malbec que “se caracteriza por un color rojo profundo con reflejos violáceos. En nariz presenta gran intensidad y complejidad aromática donde se destacan las frutas rojas como las ciruelas y las cerezas, los frutos secos (nueces, avellanas), la vainilla, el tabaco y el chocolate. En boca es de cuerpo robusto, expresivo e intenso, con un final especiado de alta complejidad, donde lo percibido en nariz resalta aún más en el paladar. Su persistencia aromática le otorga una mayor complejidad e intensidad”. Todo esto ya lo han leído de otros vinos y si bien no es para nada inexacto más vale ahorrar palabras e ir a lo directo.
El RAZA Malbec es como esas personas a las que vos le jurarías amor eterno. Lo llevarías al cine, a cenar y después arrodillado le dirías que me gustaría que me acompañes toda la vida. Perdón que no estoy creativo y puede hasta sonar cursi o de cliché, pero es un vino para casarse. Sin más vueltas.


Fijate que aún no probé el torrontés y arriesgo que para el que ama los blancos también se sentirá cautivado, pero este tinto es cosa seria, es leal, honesto, muy pero muy agraciado. Tiene todo lo que tiene que tener y cómo me gustó tanto supongo que lo haré maridar con lo que se me dé la gana. Porque los vinos que te gustan mucho van con cualquier cosa, más allá que ciertos platos lo harán resaltar más que otros.
El RAZA Malbec es como esas personas a las que vos le jurarías amor eterno. Lo llevarías al cine, a cenar y después arrodillado le dirías que me gustaría que me acompañes toda la vida.
Posee amplia crianza en roble pero en algo no se ponen de acuerdo, en la contraetiqueta sostienen que es de doce meses y la web oficial que “50 % del vino tiene crianza en barricas en roble 80% francés 20% americano por 8 meses”. No me voy a poner en juez y dilucidar quién tiene razón (si bien parece más precisa la web le percibo más añejamiento) pero la fermentación lograda está muy bien de igual modo. Hablaba del maridaje y hasta con unos dados de queso y un pan tostado con oliva y ajo va perfecto. Con una copa ya tendrás como ponerle comillas a una gran velada.
Vino recomendado: Raza Malbec Centenario
Costo sugerido al cierre de la nota: $8500
Con quién degustarlo: Solo, en pareja o con amistades honestas








