El director de Godzilla x Kong vuelve a sus raíces más salvajes con un thriller de acción que combina conspiraciones militares, supersoldados genéticamente modificados y el espíritu irreverente del cine de terror de los años 80. Adria Arjona encabeza un elenco que también reúne a Dan Stevens, Rebecca Hall y Michael Biehn.
El desierto de Nuevo México parece el escenario menos indicado para que algo extraordinario suceda. Una comunidad aislada de casas rodantes, una madre que intenta reconstruir su vida y una rutina atravesada por las dificultades cotidianas. Pero debajo de esa geografía árida se esconde un secreto militar capaz de convertir la tranquilidad del lugar en una pesadilla. Ese es el punto de partida de ONSLAUGHT, que en Argentina se llamará Aniquilación, y e la nueva película de Adam Wingard para A24, que recupera algunos de los códigos más reconocibles del cine de género y los lleva hacia un terreno donde la acción, el terror y la ciencia ficción conviven sin demasiadas intenciones de pedir permiso.
La historia tiene como protagonista a Celeste (Adria Arjona), una madre soltera y exfrancotiradora del Ejército que vive junto a su pequeña hija Daisy en una comunidad remota. Mientras intenta lidiar con las secuelas psicológicas de una operación militar que salió mal, tres supersoldados genéticamente modificados escapan de un complejo secreto cercano. Diseñados como armas de guerra por un científico nazi contratado para desarrollar experimentos militares, los fugitivos comienzan a arrasar con todo lo que encuentran a su paso.
Cuando la amenaza llega hasta su casa, Celeste deberá recuperar las habilidades que alguna vez la convirtieron en una combatiente de élite. La supervivencia de su hija dependerá de su capacidad para enfrentar a estos enemigos, pero también de una red inesperada de vecinos que terminarán involucrados en una batalla tan desproporcionada como brutal.
La premisa tiene algo de pesadilla militar, aunque su construcción remite directamente a una tradición cinematográfica muy reconocible. Wingard propone una película que mira hacia los clásicos del terror y la acción de los años 80, con referencias a John Carpenter, James Cameron y títulos como Halloween, The Fog y The Terminator. El resultado busca recuperar aquella energía de las películas de serie B que encontraban en las ideas desmesuradas, los personajes extremos y la violencia estilizada una forma particular de entretenimiento.

El regreso de Wingard a sus raíces
Después de dirigir dos entregas del universo de Godzilla x Kong, Adam Wingard vuelve a un cine más cercano a sus primeros trabajos independientes. Su recorrido tiene una particularidad: comenzó construyendo una identidad dentro del terror de bajo presupuesto, desarrolló una sociedad creativa con el guionista Simon Barrett y luego dio el salto a las grandes producciones de Hollywood sin abandonar del todo su fascinación por los códigos del género.
Películas como You’re Next y The Guest fueron fundamentales para consolidar esa identidad. En ambas, Wingard y Barrett demostraron interés por mezclar subgéneros, alterar las expectativas del espectador y jugar con tonos que podían pasar de la tensión al humor más inesperado. En ONSLAUGHT vuelven a encontrarse con esa lógica, aunque ahora con una escala visual y una experiencia de producción mucho mayores.
ONSLAUGHT representa un regreso a un territorio que Adam Wingard conoce bien: el de las películas que se permiten ser excesivas, imprevisibles y deliberadamente incómodas.
La película nació, precisamente, de las ganas del director de hacer algo más pequeño y personal después de su paso por las grandes franquicias. La idea inicial era construir una película de acción y terror desquiciada, con el espíritu de Carpenter y Cameron como referencias. Pero hubo también una motivación íntima: la próxima paternidad de Wingard comenzó a despertar en él reflexiones y temores vinculados con la responsabilidad de proteger a un hijo.
Esa inquietud terminó trasladándose al personaje de Celeste. Wingard encontró en ella una protagonista que no responde necesariamente al modelo tradicional de heroína. Es una mujer atravesada por el trauma, emocionalmente distante y con dificultades para relacionarse incluso con su propia hija. Su capacidad para combatir no resuelve automáticamente sus conflictos personales.

En ese sentido, la elección de Adria Arjona resulta central. La actriz construye una protagonista que no busca resultar permanentemente agradable ni convertir la maternidad en una representación idealizada. La propia intérprete explicó que le interesaba explorar a una madre compleja, con contradicciones y dificultades para reconstruir el vínculo con su hija.
Para prepararse, Arjona se sometió a entrenamiento táctico y trabajó especialmente en la postura, la concentración y los movimientos propios de una francotiradora. Según contó, descubrió que disparar un rifle de precisión requiere ingresar en un estado casi meditativo, una concentración absoluta en la que todo lo demás desaparece.
Supersoldados, conspiraciones y una galería de personajes inesperados
El universo de ONSLAUGHT se completa con un grupo de personajes que parece salido de distintas tradiciones del cine de acción. Dan Stevens interpreta a Hans Kammler, un científico nazi vinculado con los experimentos que dieron origen a los supersoldados. Rebecca Hall encarna a su esposa, Hanna Kammler, una figura despiadada que participa de las operaciones secretas.
La premisa tiene algo de pesadilla militar, aunque su construcción remite directamente a una tradición cinematográfica muy reconocible.
También aparece Drew Starkey como Cyrus, un misterioso personaje contratado para limpiar las consecuencias del desastre, mientras que Michael Biehn aporta una referencia directa a la historia del cine de acción de los 80. El actor, inolvidable por sus trabajos en The Terminator y Aliens, interpreta a Baylor, un funcionario del gobierno relacionado con el funcionamiento del complejo militar.

A esa galería se suma Reginald VelJohnson, recordado por Die Hard y la serie Family Matters, además del peleador brasileño Alex Pereira, quien debuta en el cine interpretando a El Carnicero, el más intimidante de los supersoldados. Su presencia no es casual: Wingard buscaba alguien cuya potencia física y presencia resultaran convincentes sin necesidad de recurrir a demasiados artificios.
La construcción visual también acompaña esa intención. El equipo de producción creó desde cero la comunidad de casas rodantes donde vive Celeste, organizándola en forma circular, casi como un coliseo romano. La disposición convierte el espacio en una suerte de arena donde la protagonista deberá enfrentarse a sus perseguidores. Para el laboratorio subterráneo, en cambio, se utilizó una antigua fábrica de periódicos en Albuquerque, transformada en un escenario metálico y desorientador.
Otro elemento fundamental es la música de Matthew Pusti, cuya composición electrónica recupera las texturas sintetizadas que marcaron buena parte del cine fantástico y de acción de aquella década. Wingard incluso decidió trabajar con parte de la banda sonora antes del rodaje, de manera que los actores pudieran escucharla y utilizarla como inspiración durante la construcción de las escenas.

Una película sin demasiadas ganas de quedarse quieta
Con 92 minutos de duración, ONSLAUGHT apuesta por una experiencia concentrada, donde el asedio y la violencia funcionan como motores de una historia que no pretende ajustarse a un único género. Hay conspiración, experimentación militar, terror físico, humor extraño y una protagonista que debe encontrar en sus propias contradicciones la fuerza para sobrevivir.
Para prepararse, Arjona se sometió a entrenamiento táctico y trabajó especialmente en la postura, la concentración y los movimientos propios de una francotiradora
La película también recupera una tradición en la que el entretenimiento popular podía convivir con cierta oscuridad política. Detrás de los supersoldados y los laboratorios secretos aparece una mirada sobre el complejo militar-industrial, la utilización de la ciencia con fines bélicos y las zonas clandestinas del poder. Wingard no abandona el espectáculo, pero encuentra en ese universo una forma de introducir algunas de sus inquietudes personales.
En definitiva, ONSLAUGHT representa un regreso a un territorio que Adam Wingard conoce bien: el de las películas que se permiten ser excesivas, imprevisibles y deliberadamente incómodas. Esta vez, con una madre dispuesta a convertir sus habilidades militares en la última línea de defensa de su hija y un grupo de enemigos que parece salido de una pesadilla ochentera. El desierto está lejos de ser un lugar seguro. Y Celeste está a punto de demostrar que, cuando se trata de proteger a los suyos, no hay supersoldado que tenga garantizada la última palabra.








