Agustín Neglia: Con cámara en mano

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En la televisión en este siglo hubo numerosos programas de viajes, en su mayoría fotocopias e inclusos “famosos” con calidad diversa pero hubo que se destacó por la originalidad y creatividad con la que maximizaba los recursos. Y con un estilo cercano con el espectador, como si fuera uno mismo grabando y contándole la experiencia a los amigos y familiares se fue abriendo paso a paso. No salió del mainstream televisivo sino de una simple mochila del interior del país. Y así Agustín Neglia se hizo referente, sin necesidad de hacerse el gracioso, el snob o un personaje presuntuoso; casi sin querer creó el mejor programa de viajes de Latinoamérica y hoy te cuenta el detrás de escena en esta entrevista con RANDOM.

– Cuando eras chico, te imagino que eras de esos exploradores del grupo amigos, ¡no?

– (Risas) Cuando era chico, en realidad jugaba a hacer televisión, jugaba a la radio. Mi primer viaje fue un viaje en avión a Buenos Aires a los ocho años. La verdad es que hasta los 20 y pico no tuve la oportunidad de viajar mucho. Era una cuestión económica y también porque mi familia no era tan viajera.

– ¿Te acordás del momento en que surgió la idea de la cámara selfie que cambiaría tu vida para siempre?

– Bueno, cuando empecé a grabar selfies, no existía casi que la toma selfie y cuando caminaba por las calles de Europa grabando los primeros capítulos del programa aparecía un loco que estaba filmándose a sí mismo. Todos me miraban y decían, ¿qué hace este pibe? Y bueno, finalmente como que se empezó a poner de moda, después de eso surgió Instagram y ya todo el mundo se empezó a filmar a sí mismo.

¿Cuál fue la vez en que un lugar te cambió una idea que dabas por hecha?

– Todo el tiempo. Creo que nosotros cuando nos movemos y cuando llegamos a algún destino siempre tratamos de ir con una flexibilidad en la cabeza gigante para ir adaptándonos a cómo sean las cosas. Vamos con un itinerario que obviamente después termina siendo totalmente distinto y creo que viajar te da esa mentalidad de ser flexible.

– Cuando estás lejos, ¿qué pequeño ritual argentino te acompaña y te hace sentir como en casa?

– Súper importante: viajo siempre con un termo medianito como para poder guardarlo en la mochila y siempre lo primero que hago a la mañana es tomarme unos mates. Creo que eso es bien argentino. Siempre, siempre me reciben sobre todo argentinos que viven en cada lugar y que me llevan a recorrer como si fueran amigos de toda la vida y creo que ese gesto es súper importante. Gente que te muestra el lugar donde vive y te trata de ser parte de ese lugar desinteresadamente, invirtiendo su tiempo y enseñándote un montón de cosas lindas.

Su camino demuestra que no hacen falta grandes estructuras para contar grandes relatos

– ¿Qué parte del trabajo no es tan Instagram?

– La realidad es que para grabar cada capítulo tratamos de filmar mucho durante todo el día. Entonces lo que hace un viajero común en un viaje en siete días, nosotros lo hacemos a lo mejor en dos o tres días. Lo que hace que cada día sea súper intenso desde la mañana hasta la noche con producciones súper variedas donde a veces almuerzo en dos o tres restaurantes al mismo tiempo para poder mostrar variedad de lugares y eso.

Si bien “Modo selfie” es tan buen programa  que parece que te muestra todo lo que sucede, pero cuando apagás la cámara: ¿Cómo sos en cada viaje?

– Cuando apago la cámara (risas) trato de cargar las pilas, descansar. Si estoy en algún hotel, aprovechar el spa o una buena vista. Trato de disfrutar siempre de los amaneceres, los atardeceres y hacer un poquito de gimnasia que eso también hace bien para cargar las pilas.

Un capítulo de amor entre viajes

Entre tantos aeropuertos, escalas, amaneceres grabados y noches de edición, Agustín también encontró un destino clave fuera del mapa: su compañera de vida. La historia entre Agustín y la influencer Mariana Rojas fue creciendo con la misma naturalidad con la que aprendió a narrar el mundo: sin artificios, sin personajes, sin poses. Una relación construida en el tiempo, entre proyectos, kilómetros recorridos y esa complicidad que se vuelve refugio incluso en los viajes más demandantes.

Su casamiento y posterior celebración en el Grand Palladium Hotels & Resorts Riviera Maya marcaron un antes y un después. Rodeados de amigos y familia, con un clima perfecto y una felicidad palpable, vivieron días que parecían sacados de una película. Allí, lejos del vértigo de las grabaciones, pudieron detenerse y simplemente disfrutar. Fue una luna de miel luminosa, íntima y sincera, que terminó de sellar una historia que —aun sin cámaras encendidas— también podría ser un gran relato.

-Preguntarte por ese gran paso que hiciste al casarte con tu compañera en la luna de mil tan soñada, ¿Cómo viviste esta gran experiencia?

– Y fue un sueño hecho realidad poder compartir unas vacaciones con amigos, con familia, todos juntos, fue realmente un sueño enorme. Y después haberlo vivido en ese paraíso tan increíble como es Rivera Maya, en el hotel, nos tocó un clima ideal, así que fue todo perfecto. No me lo podría haber imaginado tan perfecto como sucedió.

¿Qué lugar del mundo te sentiste que todavía no te eligió pero te está esperando?

– Bueno, todavía no conozco Australia, Nueva Zelanda, tampoco la India. No sé si tengo mucha intriga por conocer la India, me parece demasiado caótico, pero sí por ahí visitar Australia pronto.

¿El sabor más raro que probaste?¿Y cuál es el que siempre extrañas?

– Siempre se extraña la carne, pero la realidad también es que visitamos restaurantes argentinos en distintas partes del mundo y a veces la carne argentina de exportación es mejor que la que tenemos acá. Y el sabor más raro que probé, haber estado en Hong Kong probando, no sé, verduras, frutas, cosas raras. O en Costa Rica frutas que ni nos imaginamos que existían.

¿Si tuvieras que armar un viaje de 24 horas para alguien que nunca viajó, ¿cómo sería ese itinerario mínimo para enamorarse del mundo?

– ¿Un viaje de 24 horas para alguien que nunca viajó? Creo que lo mandaría derecho a Nueva York y que en 24 horas recorra las cinco mejores atracciones de Nueva York. Y ese va a ser un puntapié inicial para que no deje nunca de viajar.

Neglia logró crear un lenguaje propio que hoy ya es marca registrada.

Acá en Random le damos un gran espacio a la cultura del vino, no puedo dejar de preguntarte: ¿cómo observas el panorama de la viticultura en tu provincia?

– Creo que Mendoza tiene todo el tiempo propuestas nuevas. Y de hecho cuando voy a Mendoza, que será cada dos o tres meses, siempre trato de ir a conocer algún proyecto gastronómico nuevo o bodega nueva, y siempre me sorprende la provincia, creo que de la Argentina, es sin duda una de las que mejor preparada está para recibir al turismo internacional. Ahora también se está adaptando a los precios de los mismos argentinos que viajan por el interior del país. Así que me encontré con una Mendoza súper adaptada a los argentinos, y eso está buenísimo también. Así que bueno, siempre es lindo volver a Mendoza.

Escuchar a Neglia es asomarse al verdadero espíritu del viaje: la curiosidad sin filtro, la sencillez de lo cotidiano y la búsqueda constante de una historia para compartir. Entre mates en cualquier rincón del mundo, jornadas intensas de grabación y la certeza de tener un hogar construido junto a su compañera, logró crear un lenguaje propio que hoy ya es marca registrada.

Su camino demuestra que no hacen falta grandes estructuras para contar grandes relatos: alcanza con autenticidad, trabajo y esa necesidad de explorar que, una vez que aparece, no se apaga más. Agustín sigue viajando, sigue filmando y sigue mostrando que, incluso en un mundo saturado de imágenes, aún hay lugar para mirar con verdad.