Balón de Oro 2026: Harry Kane busca su consagración y Messi será el gran ausente

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La ceremonia se celebra este lunes en Londres, en el 70.º aniversario del premio creado por France Football. El delantero del Bayern Múnich llega respaldado por una temporada extraordinaria, con Lamine Yamal y Kylian Mbappé entre sus principales rivales. Lionel Messi, ganador de ocho ediciones, no viajará a la gala y eso practicamente lo descarta injustamente.

Durante casi dos décadas, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo convirtieron la disputa por el Balón de Oro en una historia propia. Récords, rivalidades y una sucesión de premios marcaron una época en la que ambos redefinieron la medida de la excelencia individual. Hoy, con los dos en otra etapa de sus carreras, la discusión vuelve a abrirse y una nueva generación busca ocupar el centro de la escena.

Este lunes 26 de octubre, el London Palladium será el escenario de la ceremonia del Balón de Oro 2026. La edición coincide con los 70 años del galardón creado por France Football y tiene a Harry Kane como uno de los grandes protagonistas de la previa. El delantero inglés llega después de una temporada excepcional, mientras Lamine Yamal y Kylian Mbappé aparecen entre sus principales competidores.

La ausencia de Messi será otro de los datos de la jornada. El capitán argentino, máximo ganador del premio con ocho estatuillas, no viajará a Londres. Aunque su nombre vuelve a integrar la lista de nominados después de dos ediciones de ausencia, no se espera que participe presencialmente de la ceremonia.

Harry Kane, una temporada para entrar en la historia

Durante años, Harry Kane fue sinónimo de goles y regularidad, aunque los grandes títulos colectivos parecían resistírsele. La temporada 2025/26 modificó ese escenario y fortaleció su candidatura al máximo reconocimiento individual.

El atacante inglés cerró el curso con 61 goles en 51 partidos oficiales con el Bayern Múnich. Marcó 36 tantos en la Bundesliga, ganó la Bota de Oro europea y fue una pieza fundamental en la conquista de la liga alemana y la Copa de Alemania. A esa producción se sumó su actuación con Inglaterra en el Mundial de 2026, en el que convirtió seis goles y la selección terminó tercera. La combinación de eficacia individual, títulos y protagonismo internacional explica por qué su nombre concentra buena parte de la expectativa previa.

La discusión sobre qué significa ser el mejor futbolista del mundo, en cambio, seguirá abierta mucho después de que termine la ceremonia.

Si obtiene el galardón, Kane se convertirá en el primer inglés en ganarlo desde Michael Owen, en 2001. Una consagración que también tendría un significado especial en una edición que homenajea la historia del premio, cuyo primer ganador fue Stanley Matthews, en 1956.

Lamine Yamal: el futuro ya juega en primera

Si Kane representa la consagración de un goleador en plena madurez, Lamine Yamal encarna el ascenso de una generación que no necesita esperar su turno para disputar los máximos reconocimientos. El delantero del Barcelona se instaló entre las grandes figuras del fútbol mundial antes de cumplir los 20 años. Su capacidad para desequilibrar, generar situaciones de gol y asumir responsabilidades en partidos decisivos lo convirtió en mucho más que una promesa.

Su candidatura propone otra forma de medir la excelencia. Frente a los números goleadores de Kane, Yamal ofrece creatividad, desequilibrio e influencia en el juego. Un triunfo lo convertiría en el ganador más joven de la historia del Balón de Oro.

Aunque su nombre vuelve a integrar la lista de nominados después de dos ediciones de ausencia, no se espera que participe presencialmente de la ceremonia.

Más allá del resultado, su presencia entre los candidatos confirma que el recambio generacional ya está en marcha. La discusión sobre quién dominará el fútbol de los próximos años dejó de ser una especulación: Yamal ya compite en el presente.

Messi, el nombre que no necesita estar en Londres

La ausencia de Lionel Messi tendrá una repercusión particular. Con ocho Balones de Oro, el rosarino construyó un récord que ningún otro futbolista ha conseguido igualar. Su regreso a la lista de nominados había despertado expectativas, aunque esta vez su nombre no aparece entre los principales candidatos.

Su ausencia obliga a distinguir dos cuestiones que suelen confundirse: reconocer la mejor temporada y premiar una trayectoria extraordinaria. El Balón de Oro busca distinguir el rendimiento de un período concreto, no consagrar retrospectivamente al futbolista más importante de una época.

En el caso de Messi, ambas dimensiones conviven inevitablemente. Su historia ya forma parte de la memoria del fútbol mundial y su influencia excede cualquier ceremonia. Que no viaje a Londres no modifica ese legado, pero sí deja espacio para que otros protagonistas ocupen el centro de la escena.

Entre ellos aparece también Kylian Mbappé, una de las figuras más determinantes de su generación. El delantero francés mantiene su lugar en la conversación por el premio y completa un grupo de candidatos que representa distintas maneras de entender el protagonismo futbolístico.

Setenta años de una discusión interminable

Desde 1956, el Balón de Oro construyó un archivo de las grandes figuras del fútbol. Alfredo Di Stéfano, Johan Cruyff, Michel Platini, Marco van Basten, Ronaldo Nazário, Cristiano Ronaldo y Messi forman parte de una historia en la que cada época tuvo sus propias discusiones sobre qué debía pesar más al elegir al mejor.

Los goles, los títulos, la influencia sobre el equipo y la capacidad para decidir partidos se combinan en una votación que nunca está completamente desligada de su tiempo. Por eso, cada entrega genera debates que exceden al ganador.

La edición de 2026 reúne esas preguntas en una disputa de perfiles bien definidos: Kane llega con una producción goleadora excepcional; Yamal, con la irrupción de una figura joven que ya compite por la cima; y Mbappé, con su condición de estrella consolidada. Messi, aunque ausente de la gala, continúa funcionando como referencia inevitable para medir la magnitud de cualquier nuevo logro.

Este lunes, Londres conocerá el nombre del ganador. La discusión sobre qué significa ser el mejor futbolista del mundo, en cambio, seguirá abierta mucho después de que termine la ceremonia.